La historia de Andreas Brehme: del oro al barro

El autor del gol para el título de Alemania en Italia 1990, está en bancarrota y su caso conmueve al distinguido fútbol germano

Éramos cuatro pateadores, pero me decidí yo”, contó Andreas Brehme, años después de tomar la pelota y hacerse cargo del penal que convertiría en gol para darle a Alemania el Mundial de Italia 1990.

Con ese tanto, el lateral que le pegaba a la pelota con ambas piernas y que ese día, frente a Sergio Goycoechea, decidió hacerlo con la derecha, se convertía en la figura de la final que terminó 1-0 en el Olímpico de Roma.

Luego, llegó la gloria. Junto a sus compañeros levantó la copa que Alemania había perdido cuatro años antes ante el mismo rival en México, mientras Diego Maradona lloraba, tapado por Carlos Bilardo, y comenzaban las quejas argentinas, que hasta hoy perduran, contra el juez mexicano Edgardo Codesal por cobrar ese penal en una falta muy dudosa.

Han pasado 24 años de aquella final y el destino de Brehme ha marcado un cambio drástico. Se encuentra en medio de una difícil situación económica, con una deuda de € 200 mil.

“Brehme tendrá que responder ante un juzgado en Múnich por deudas de vieja data que no ha cancelado”, informó la cadena alemana Deutsche Welle, que divulgó el monto que, por pedir un préstamo privado, adeuda el jugador, quien también puso en venta su domicilio, hipotecado hace varios años por € 400 mil.

Se trata de un duro golpe para el futbolista que comenzó su carrera en 1980 en Barmbeck Uhlenhorst y Saarbrücken, para pasar a Kaiserslautern al año siguiente y luego tener su gran salto a Bayern Múnich en 1986, año en el que disputó su primer Mundial, en México.

En aquel torneo le hizo un gol a Francia en las semifinales. De tiro libre. Pero de zurda.

En 1988 fue a Inter de Milán club en el que jugaba al ganar la Copa del Mundo en Italia. Después vino su recta final con un pase a Zaragoza en 1992 y el regreso a Kaiserslautern en 1993, club en el que se retiró en 1998 tras disputar el Mundial de Estados Unidos 1994 y ganar la Eurocopa 1996 con el fútbol bien panzer liderado por Olvier Bierhoff ante una exquisita Checoslovaquia.

Luego de colgar los botines, siguió en el fútbol pero no tuvo éxito como entrenador. Su último empleo en las canchas fue en 2006, cuando fue ayudante de Giovanni Trapattoni en Stuttgart.

Ocho años después y con algunos trabajos esporádicos en publicidades, Brehme está en la ruina y su caso sacude al fútbol alemán.

Franz Beckenbauer, quien era el DT de Alemania en 1986 y 1990, y hoy es presidente de honor de Bayern Múnich, manifestó que se debe colaborar con el exjugador. “Tenemos la responsabilidad de ayudar a Andreas Brehme, él hizo mucho por el fútbol alemán, le dio un título, y ahora es el turno del fútbol alemán de hacer algo por él. Quizá podemos crear un fondo para proteger a los jugadores que atraviesan emergencias”, dijo.

Desde el Sindicato de Futbolistas Profesionales indicaron que los jugadores deben tener otra opción laboral además del deporte. “Intentamos enseñarles cómo evitar esas situaciones en las que no se sabe cómo ganar dinero fuera de la cancha. Nuestro consejo es muy claro: hay que tener un plan B, aprender otra profesión, y ahorrar para crear un puente entre el momento de la despedida del fútbol y el de empezar a vivir del plan B”, dijo el vocero del gremio, Ulf Baranowski.

Oliver Straube, excompañero de Brehme, le ofreció trabajo para limpiar baños. “Estamos dispuestos a emplear a Brehme como ayudante en nuestra firma de limpieza de canalizaciones. Allí él se enterará lo que es trabajar de verdad haciendo el aseo de los sanitarios e inodoros. Eso le servirá para enterarse de cómo es la vida y mejorar su imagen. Eso sí es ayudar a Brehme”, comentó. Eso sí es pasar del oro al barro. l


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