La hinchada que quiere el poder

Molestos por las pocas compras, los fanáticos del Manchester United relanzan una iniciativa audaz: echar a los dueños y recuperar el control del club

En un país como Uruguay, donde los socios son dueños de casi todos los clubes, la ofensiva puede parecer lejana. Pero por estos días los fanáticos de Manchester United relanzan una protesta casi épica: buscan echar a la familia estadounidense dueña de la institución desde 2010, y volver a transformarlo en un club donde los socios decidan sus destinos.

Es una pelea que lleva casi 10 años, cuando el millonario Malcom Glazer –fallecido en mayo y sucedido por su familia– empezó a hacerse dueño de la institución, y que se intensifica por estos días, con miles de hinchas rabiosos contra la casi nula actividad del club en el período de pases.

Ya hay una fecha fijada: el 15 de setiembre contra Queen Park Rangers. Ese día será el primero luego que se cierre el período de pases. Y según la prensa inglesa, si no se consiguen fichajes importantes puede retomarse una protesta que hizo historia hace cuatro años: el Green and Gold, la primera gran campaña contra la familia estadounidense.

La historia.
En 2010, en un partido ante Aston Villa, miles de hinchas sorprendieron enarbolando de improviso banderas y bufandas verdes y amarillas. A muchos les sorprendió, pero no a los fanáticos de los Red Devils: eran un homenaje al Newton Heath, el club que nació en 1878 y que en 1902 se terminó transformando en Manchester United, luego de independizarse de la compañía de ferrocarriles que lo creó.

Fue una forma impactante y original de protestar, con un mensaje: “queremos volver a los orígienes”.  Lo siguieron las banderas de Glazers Out, y otras más directas, dirigidas a los espónsores del club: “Tiempo de elegir lado: o los fans o los Glazers”. Hasta el entonces DT Sir Alex Ferguson tomó partido, defendiendo  los hinchas: “Demuestra que se preocupan”, dijo, poniéndose en contra de los dueños del club.

Esa fue la jugada más mediática, pero hace tiempo que está acompañada de otra más organizada: el Manchester United Supporters Trust, una organización compuesta por 200 mil hinchas que buscan salidas legales para volver a ser un club dirigido por sus asociados de forma democrática. Incluso en 2005 lograron unir a varios millonarios hinchas de Manchester para que estudiaran una oferta de compra del club –los denominaron los “caballeros rojos”– pero no llegaron a un acuerdo con la familia Glazer en la valuación de la institución.

Su mayor aliciente es lo que consiguieron en 1998, que denominaron “la victoria de David contra Goliath”: la ofensiva para impedir que el magnate Rupert Murdoch comprara el club. “Nuestro objetivo es simple: avizoramos un futuro en el que los fanáticos del United sean realmente los dueños del club. Las instituciones dirigidas por sus hinchas son  una realidad alrededor del mundo”, dicen en su web.

Las diferencias entre los hinchas y los Glazer son irreconciliables. Desde el arranque es un tema de piel: mientras los dueños entienden al United como una franquicia –también son dueños de los Tampa Bay Bucaneers del fútbol americano de EEUU–, los fanáticos del United exigen volver a la cultura del club. Por ejemplo, se quejan de la opacidad de las decisiones de la junta directiva, que se maneja con discrecionalidad y, fiel a la lógica empresarial, solo rinden cuentas a los dueños.

El fin de semana, luego de la derrota ante Swansea, fue trending topic en Twitter otra vez el #GlazersOut. En la semana apenas se calmó un poco la bronca con la incorporación de Marcos Rojo, aunque fue demasiado poco para un equipo que quiere estar peleando todos los títulos que se le pongan enfrente.

Ahora tienen una nueva chance. Son una especie de quijotes peleando contra los molinos de viento de la modernidad, pero quizá eso sea su ventaja: si consiguen una victoria, será épica. l


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