La hija del exilio

Empezó a levantar pesas a los 26 años, es hija de un exiliado de la dictadura y no habla español

"Asado, chivitos, dulce de leche". El español de Sofia Rito Enocsson es muy básico, pero lo que le gusta de Uruguay queda bien claro. Sueca de nacimiento y levantadora de pesas desde los 26 años, su presencia en la delegación olímpica de Uruguay en los Juegos de Río tiene un aire exótico.

¿Cómo hizo una sueca para terminar compitiendo por Uruguay? Todo comenzó en una cena familiar en Estocolmo, en 2013. "Ella había empezado en 2012 con las pesas y yo me ofrecí para contactarla con la Federación Uruguaya de ese deporte. Encontré un mail, escribí y me respondió el presidente, Julio Lezama", contó por teléfono desde Suecia Julio Rito, el padre de la criatura.

Un día de 2014, de visita por Uruguay, Sofia llegó con su bolsito al precario gimnasio que la Federación tiene junto al flamante estadio de veteranos de básquetbol, en el corazón del barrio Larrañaga.

"Cayó en paracaídas", dijo Guillermo Lorenzo a Referí, entrenador de la Federación.

"Es muy buena deportista, le falta tiempo de desarrollo porque este deporte lleva mucho tiempo, pero en su categoría en Suecia es de las mejores", agregó.

"Lorenzo vio que con sus condiciones podía competir por Uruguay y la estimuló a sacar el pasaporte", expresó su padre.

En noviembre de 2015, Sofia debutó con un 38º puesto en el Mundial de Houston en la categoría -53 kilos.

"Sus padres le pagaron los pasajes. Por eso pudo competir por Uruguay", cuenta Lorenzo.

"Tenía chances de competir por Suecia, pero era más fácil hacerlo por Uruguay", confesó Sofia que la semana pasada viajó a Montevideo para hacer la recta final de su entrenamiento de cara a Río.

En el local de la Federación, bajo un viento inclemente que se colaba por las ventanas rotas y entre colchonetas desgarradas, la pesista explicó que viaja seguido a Uruguay pero que esta vez es especial, por los Juegos Olímpicos.

"Es asombroso, fantástico, un sueño. Espero hacer lo mejor, superarme, intentar nuevos récords nacionales y divertirme", expresó. Siempre con una sonrisa.

Su vínculo con el deporte comenzó cuando tenía 18 años. "En la escuela hizo gimnasia, pero no estaba muy metida con el deporte", dijo su padre.

"Cuando me mudé a Strängnäs empecé a hacer crossfit con amigos y luego empecé con el levantamiento de pesas, en 2012", contó ella.

En esa ciudad ubicada a una hora de Estocolmo, montó junto a su novio Johan una cafetería donde servía pasteles caseros.

"Cuando empezó con las pesas sintió que no podía evolucionar y en 2014 la vendió y a partir de ahí se dedicó más al deporte. Ahora trabaja medio tiempo en un restorán", reveló su padre.

Él fue raíz, valores y motor para que el sueño olímpico de su hija cristalizara.

"En 1973, luego del golpe de estado, me involucré en el movimiento estudiantil uruguayo y me vi obligado a salir del país porque estaba requerido. Como la gran mayoría en aquella época viajé a Argentina. Pero luego de unos meses fui detenido", contó Julio Rito.

"A través de gestiones del abogado Leandro Despouy, lograron ubicarme y así obtuve inmediatamente el amparo de la ONU; estuve un mes detenido, éramos varios", recordó.

Así escapó de aquel infierno para llegar a Suecia en 1975. "La primera etapa fue de recauchutaje físico. Después estudié sueco, cine, fotografía y economía".

Durante años vivió con la valija armada para volver a Uruguay. Se casó con Lotta, una artista plástica sueca, y así llegó Sofía. Justo cuando retornaba la democracia al paisito.

"Viajamos en marzo de 1985, la idea era que Sofía naciera en Uruguay, pero la situación estaba muy tensa, no se sabía bien qué podía pasar, muchos compañeros estaban desaparecidos y la gente tenía miedo, tanto que te rehuía. Fue algo muy triste", contó.

Por eso volvió a Estocolmo, donde se radicó definitivamente. En noviembre de aquel año nació Sofia: "De Uruguay le expliqué el espíritu solidario de nuestra gente, las playas, las bondades del campo, la empatía que se tiene con el prójimo, que en Europa no se siente mucho. Creció con los mismos valores humanistas nuestros. Le conté la causa de mi radicación para que ella lo pudiera de entender desde chica".

"Para mí es un gran orgullo que defienda a Uruguay y prueba de su compromiso fue que quiso ir unos días antes a Montevideo para no viajar directamente a Río y poder compartir tiempo con el resto de los deportistas uruguayos", expresó su padre. La hija de aquel exilio será ahora olímpica. Y uruguaya.

La ficha

Fecha de nacimiento: 2 de noviembre de 1985
Lugar: Estocolmo
Club: ASK Eskilstuna
Entrenador: Jim Gyllenhammar (hasta 2015) y Gunnar Lögdahl (actualmente)
Profesión: Moza de restorán
Logros y participaciones:
* Campeona sueca de -53 k en 2015
* 38ª entre 39 en el Mundial de Houston 2015 (64 k en arranque y 83 k en envión)
* 7ª entre 8 en el test event de Río 2016 (86 k en envión)
* 12ª entre 19 del Campeonato Panamericano de Cartagena de Indias 2016 (67 k en arranque y 87 en envión)
Marcas (récords nacionales):
* 68 kilos en arranque
* 87 kilos en envión
* 155 k total

Las chances de medallas: Imposible con las asiáticas

"A las chinas no hay con qué darles", dijo Guillermo Lorenzo, técnico uruguayo de levantamiento de pesas. El poderío de las asiáticas –Tailandia, Indonesia, Taiwán y Corea del Sur, además de China– en este deporte es enorme y la sueca nacionalizada uruguaya no estará en la conversación por las medallas. En primer lugar, porque sus marcas están a años luz de los récords mundiales. En segundo lugar, porque la única referencia internacional que tiene fue en el Mundial de Houston 2015 donde terminó 38ª entre 39 competidoras (en Río solo serán 10 en su categoría). Y en tercer lugar porque no logró clasificarse en forma directa sino a través de una reasignación de cupos que se dio cuando a fines de junio fueron suspendidos provisionalmente todos los campeones olímpicos de Kazajistán de Londres 2012 tras volver a analizarse los controles de aquella competencia. En la categoría de Rito Enocsson, la campeona era justamente de Kazajistán. La Federación Internacional de Pesas fue otra de las que decidió darle de baja a todos los deportistas rusos, tal como hizo el atletismo. La sombra del dopaje vuelve a sobrevolar a la halterofilia. Y contra eso tampoco se puede.

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