La foto que Sebitas no se animaba a pedirle al Loco

El volante tiene 15 años y va al liceo, Abreu 40; comparten equipo en Central Español y una historia increíble

El lunes 3 de abril Sebastián Espalter, un "5" de 15 años que en marzo fue ascendido al plantel principal de Central Español, se levantó como todos los días a las 5.30 de la mañana, caminó hasta la Ruta 8 a la altura del kilómetro 48 -donde vive con su familia-, tomó el ómnibus y realizó el viaje más inquieto de su vida. Una extraña sensación lo había invadido. Sebastián Abreu iba a realizar su primer entrenamiento con el plantel palermitano y Sebitas, como conocen al volante, iba a compartir los trabajos con el Loco.

"Era raro. Lo miraba por televisión y nunca pensé que fuera a jugar con él. Llegué apuradísimo a la práctica para verlo", explica, nervioso y sin disimular la ansiedad que todavía contagia.

Esa mañana caminó, como todos los días, desde la Terminal de Tres Cruces hasta el Parque Palermo. Entrenó como siempre, se bañó y a las 12 estaba subiendo al ómnibus, también desde la terminal con destino a Empalme Olmos. Una hora después tenía sus clases de cuarto año de liceo y que contarle a sus compañeros que había entrenado con Abreu.

Cada día es un descubrimiento para el juvenil. "Hablo mucho con él y siempre me da un consejo", confiesa. Sin embargo, pese a las charlas y a la llegada de Abreu con sus compañeros, hubo un detalle, que el Loco desconocía y que terminó por sorprenderlo cuando lo descubrió ayer, después que Sebitas le dijo a Referí que su madre le pidió que se sacara una foto con Abreu, y reveló: "Todavía no me dio para pedirle para hacer una foto". Enseguida, Abreu -a quien le dijeron sobre el comentario de su imberbe compañero de equipo- se acercó, le hizo una broma y con el Estadio Centenario de fondo, se tomaron la primera foto.

"Sebitas es un ejemplo", dice Abreu. "Decile (a los periodistas) que se puede jugar al fútbol y estudiar", expresa el delantero y el volante asiente con la cabeza. "Se puede estudiar y jugar al fútbol. Te da el tiempo. Es cierto que es sacrificado, pero se puede. Si después no te sale nada en el fútbol, estás preparado para el resto de tu vida", manifiesta el juvenil.

A los 15 y con una madurez impropia, Espalter es uno de los 24 integrantes del plantel de Central Español que juega el torneo de Segunda, cumplirá 16 años en octubre y corre por su sueño de debutar en el plantel principal de los palermitanos.

A sus 40 años y con 24 temporadas como profesional, Abreu está en el otro extremo de su carrera y es el más veterano del equipo.


"Seba, de tarde no podemos"


"Hablando con el Teño (Jorge Artigas), le pregunté si se podía entrenar algún día de tarde para hacerlo a la hora de los partidos, y me dijo: 'No, no podemos. ¿Sabés qué pasa? Tenemos a Sebitas que estudia y a algunos compañeros trabajan después de la práctica'. Y, de alguna forma, como que te vas desayunando de cosas que sabés que existen, que están, pero hasta que no te tocan vivirlas desde adentro decís: '¡Pucha! Hay otra realidad diferente a la que cree la gente de que es el fútbol'. Que no todos son Ligüera, Novick, Nandez, Guruceaga, Suárez o Cavani. Porque está esta realidad, que es totalmente diferente, donde los jugadores van derecho del entrenamiento al trabajo, o a estudiar, pero dicho todo esto hay un concepto que quiero reafirmar: hay algo que te genera el orgullo de sentirte parte de ser jugador uruguayo, que la pasión se mantiene, que se mantienen los sueño, que vienen acá, al club, y entrenan como si estuvieran en Real Madrid. Sueñan con ganar el título en Central, subir a Primera y construir un nombre dentro del club para seguir. Eso es impagable", confiesa Abreu, que el sábado debutará en el Martínez Monegal en el torneo de Segunda División, con Sebita esperando por su debut.


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