La forma en que Nacional y Peñarol hacen los goles

Los grandes atacan mucho mejor de lo que defienden y basan su poderío ofensivo en sus mejores individualidades: Forlán y Alonso
Nacional tiene un ataque explosivo y sorprende con pelotazos largos. Peñarol se hace fuerte cuando asocia a sus talentos y es temible en la pelota quieta.

De esa forma se pueden esquematizar las principales virtudes ofensivas de los grandes de cara al clásico del domingo.

Es evidente que ambos equipos atacan mucho mejor de lo que defienden. En 11 partidos recibieron 14 goles cada uno. Pero cuando pasan al ataque son, por lejos, los mejores del presente Torneo Apertura: Nacional lleva 25 goles y Peñarol lo sigue con 24.

La sola presencia de Iván Alonso, goleador de la pasada temporada con 23 tantos, hace temible al ataque de Nacional.

Porque el centrodelantero no solo anota goles (lleva ocho) sino que también asiste cada vez mejor. Ya lleva seis pases de gol.

La partida de Carlos De Pena –que tenía un aceitado 1-2 con Alfonso Espino por la banda izquierda– le quitó al equipo profundidad por ese sector del campo.

El Nacional de Gustavo Munúa generó tantos goles (cinco) por la banda izquierda como por la derecha.

Pero en la comparación, Peñarol ha hecho más goles, 15, con desbordes profundos por las puntas o con centros largos lanzados desde las bandas en tres cuartos de cancha.

La principal diferencia está en las formas. Nacional propone sociedades de juego más explosivas con jugadores potentes como Rodrigo Amaral, Mathías Abero, Santiago Romero y Sebastián Fernández mientras Peñarol tiene una cadencia mucho más lenta –aunque también impredecible– cuando se juntan sus talentos: Diego Forlán, Marcelo Zaleyeta y Luis Aguiar.

Los grandes también se diferencian en el arma alternativa que usan para explotar sus ataques.

Nacional tiene en el pelotazo largo, una herramienta con la que suele tomar por sorpresa a las defensas rivales.

Por esa vía anotó cuatro goles. A saber, el de Alonso a Cerro tras pase largo de Sebastián Eguren; el gol que abrió la goleada ante Defensor Sporting que provino de un lanzamiento de Gonzalo Porras a Fernández que la cruzó al medio para Alonso; también Porras metió un balón frontal y profundo para que Leandro Barcia pivoteara y Nacho González marcara de afuera del área contra Fénix. Por último, Espino agarró distraída a la defensa de Racing el sábado y Papelito Fernández pudo anotar.

¿Pelota quieta? Hubo. Amaral metió dos tiros libres y consiguió goles de Ignacio Pallas en contra (Fénix) y Fernández (Juventud).

Ese rubro, Peñarol lo maneja mucho mejor ya que conquistó cinco goles: tres de tiro de esquina (modalidad a través de la cual no hizo goles Nacional) marcados por Gonzalo Viera (a Defensor), Carlos Valdez y Cristian Palacios (ambos a Villa Teresa) y dos de ejecuciones de tiro libre: Palacios ante Sud América y Matías Aguirregaray ante Rentistas.

Ahí Peñarol le saca jugo a la exquisita pegada de un Forlán que lleva tres goles, el doble en asistencias (seis) y participación directa en otros siete tantos. Eso equivale al 66,6% de las celebraciones del equipo de Pablo Bengoechea.

Otra diferencia: a Nacional le cobraron cuatro penales (hizo tres) y a Peñarol ninguno.

Pero más allá de esas diferencias la gran similitud es que la presencia de dos cracks, Alonso y Forlán, les da un plus a cada equipo.


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