La firma de la tranquilidad de Gonzalo Bueno

La inestabilidad del pase a Italia lo relegó al banco de suplentes durante la pretemporada, pero después de decidir su continuidad en el club, se transformó en figura del equipo

Nacional desequilibró a Deportes Iquique con la velocidad de Gonzalo Bueno y encontró el empate frente a Defensor Sporting con una exquisita definición del puntero izquierdo. El juvenil, que estaba más afuera que adentro del equipo al inicio de la temporada, ha sido determinante en los últimos dos partidos, además del goleador, lo que demuestra la validez de la decisión que tomó cuando firmó la prórroga del contrato con el club.

Bueno, con la asesoría de su padre Gustavo (técnico de Tercera de Nacional), le hizo una finta a su representante Pablo Bentancur y rubricó el documento que mejoró su salario y lo unió por otros cuatro años a los tricolores. Una determinación bien distinta a la que en su momento adoptó su amigo Nicolás López, que desapareció de la noche a la mañana y firmó contrato con Roma de Italia.

Gonzalo participó de la pretemporada pero el técnico Gustavo Díaz no lo tenía en cuenta porque él y Alexis Rolín eran los que tenían un pie afuera del plantel. En las prácticas Bueno integró el equipo de los suplentes y en el partido de ida contra Iquique, ingresó a los 89 minutos.

El pase a Italia se demoraba más de la cuenta y en Nacional no tenía continuidad. Entonces, un día el futbolista y su padre concurrieron a la sede tricolor. Intentaron sin éxito comunicarse con Bentancur y entonces aceptaron la propuesta de los dirigentes. Estamparon la firma que calmó la ansiedad.

Al partido siguiente, revancha contra Iquique, Díaz incluyó a Bueno entre los titulares. Su velocidad resultó clave para dar vuelta la llave y clasificar a la siguiente fase de la Sudamericana. La tranquilidad de sentirse seguro en un lugar le ayudó a brindarse por entero y demostrar en la cancha (ahí donde el futbolista es feliz), todo el potencial que le adorna.

El sábado contra Defensor volvió Bueno a integrar la oncena. Y otra vez su categoría le dio a Nacional la tranquilidad del empate en un partido complicado en el estadio Luis Franzini. Gonzalo recibió el pase de Taborda, dejó a su marcador atrás y tocó suave ante la salida de Irrazabal. Golazo, para empatar 2-2. Todo en poquitos metros.

Bueno debutó en Primera división el 4 de junio de 2011, en el último partido del Clausura. El técnico  Juan Ramón Carrasco lo hizo ingresar por Rodrigo Roque, otro que se estrenó ese día.

“Tengo la cabeza en Nacional y mi padre me dice que juegue tranquilo, que el problema entre Bentancur y Nacional es algo que tienen que arreglar ellos”, dijo Gonzalo a El Observador el 24 de octubre de 2011. El cortocircuito que se generó entre el representante y el club por la salida del Diente López hacía temer en una salida similar de Bueno.

En noviembre marcó un gol en el clásico y el padre expresó que su hijo “ni se le pasa por la cabeza pensar en eso (irse del club como se fue López). Está clarísimo que el único que va a decidir las cosas es él … en mi caso, yo entiendo que el representante es o debe estar para ver el contrato, no para otro caso. Por supuesto que lo hablaremos, que tendrá todo el apoyo de la familia para aconsejarlo, pero dónde se va a ir, cuándo se va a ir, eso lo va a decidir él”.

La claridad del padre no se quedó en palabras. Lo demostró en los hechos. Y su hijo, lo hace en la cancha.


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