La FINA rompe la chanchita

En su afán de equipararse en popularidad con el tenis o el golf, el ente que preside Julio César Maglione está repartiendo jugosos premios en efectivo durante la disputa de la Copa del Mundo

La natación, el deporte vedette de los Juegos Olímpicos, quiere expandir las fronteras de su popularidad.

Por esa razón, la FINA abrió sus arcas y empezó a tentar a los deportistas con importantes premios en efectivo.

El ente rector de la natación mundial, que desde 2009 es presidido por el uruguayo Julio César Maglione, pretende equipararse con el tenis o el golf y lograr una prefesionalización masiva de sus deportistas.

Y las tareas comenzaron en el Mundial de Barcelona, disputado en julio, donde se repartieron € 2,4 millones, casi el doble de lo que se pagó dos años antes Shanghái.

En esa ocasión se fijó un precio para los primeros seis ubicados  de cada prueba (€ 11.700 para el campeón) y un bonus de € 19.500 por cada récord mundial batido.

La estadounidense Melissa Franklin, de 18 años, fue una de las más beneficiadas. Ganó seis medallas de oro, tres en pruebas individuales y tres en postas, embolsando un total de € 52.575.

Franklin no alcanzó récords mundiales, algo que sí ocurrió en las damas en las pruebas de pecho donde Ruta Meilutyte, Rikke Pedersen y Yulia Efimova se sacaron chispas bajando cuatro récords mundiales.

La que más se enriqueció fue la adolescente estadounidense Katie Ledecky, 16 años, quien metió tres oros individuales, uno en postas y dos récords mundiales: se fue de Barcelona con € 79.925.

Pero la FINA no se quedó con eso. Si no le pasaría lo mismo que con los Juegos Olímpicos donde son el evento con más audiencia televisiva de todos los deportes,  para después quedarse en el olvido por un largo período.

Entonces se decidieron a potenciar la Copa del Mundo que es un evento por etapas que se disputa en pileta corta (25 metros, a diferencia de las piscinas olímpicas que son de 50 metros).

Hasta el año pasado se confeccionaba un ranking y al final del certamen, los tres primeros de la rama masculina y femenina precibían US$ 100 mil, US$ 50 mil y US$ 30 mil, respectivamente. Además, había un plus de US$ 50 mil por cada récord mundial.

Ahora el sistema cambió. Se mantienen los premios a los que hagan podio en cada una de las 34 pruebas de los torneos (US$ 1.500, US$ 1.000 y US$ 500) y lo que perciben los tres primeros del ranking final.

La variante que se introdujo fue dividir las etapas en tres zonas y premiar a los seis mejores.

Eindhoven y Berlín conformaron la zona europea para repartir un total de US$ 200 mil que se dividen por partes iguales entre hombres y mujeres.

El sudafricano Chad Le Clos, el del triunfo épico el año pasado ante Michael Phelps en Londres, y la húngaro Katinka Hosszu, gran figura de esta misma copa el año pasado, fueron los primeros ganadores embolsando cada uno
US$ 40 mil.

Ahora está en plena disputa la segunda zona. Ya se corrió en Moscú y esta semana en Dubái. Este fin de semana se lleva a cabo el torneo de Doha.

Los premios ahora se incrementan. Un total de US$ 306 mil.

El primero se llevará US$ 50 mil. Del segundo puesto al sexto los premios serán los siguientes: US$ 35 mil, US$ 30, US$ 20, US$ 10 y US$ 8 mil.

Quedarán para el mes próximo Singapur, Tokio y Beijing donde los premios serán los mismos que en la zona.

Y detrás del metal llegará la superación de las marcas.



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