La era de bronce

"El mejor deporte es la vida", dice Raúl Ebers Mera, de 80 años, medallista en 1956 en básquetbol

La nota está pactada a la hora 14 en la cancha de la Unión de Veteranos de Básquetbol. Los periodistas llegan con bastante antelación y esperan afuera al entrevistado. Pero a las 13.50 deciden entrar al espectacular gimnasio. Y ahí está Raúl Ebers Mera. Tirando al aro y riéndose. Lo más campante a los 80 años.

"Lo mejor que me dejó el amateurismo es que nunca le perdí el cariño al deporte: lo hice porque me gustaba y forma parte de mi existencia. Sin moverme me siento mal, por eso aprovecho el básquetbol de veteranos. En Trouville juego en la categoría + 65 años", le explica a Referí, casi que a modo de presentación.

Después sus memorias, lo hacen viajar en el tiempo hasta depositarlo en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, donde Uruguay conquistó su segunda y última medalla de bronce.

"Las olimpíadas son una de las maravillas del mundo", afirma.

"Llegamos con muchas dificultades a Melbourne. No podíamos ir por la línea trans-Pacífico del sur porque no existía. Hicimos 78 horas reales de avión en cinco días, lo anotaba todo para entretenerme. Viajamos por Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Manaos, luego Miami, Chicago y San Francisco y de ahí cruzamos el Pacífico parando en Honolulú, Fiyi e Islas Cantón donde parecía que el avión no entraba, para llegar a Sídney. De ahí nos trasladamos a Melbourne donde estaba el príncipe Felipe".

"Era un viaje muy costoso y el dinero para llevarnos no aparecía por ningún lado. Tampoco había mucha confianza de hacer un buen papel, porque éramos un plantel renovado y lo máximo a que se podía aspirar ya estaba logrado", expresa.

¿Qué era lo máximo? El bronce conquistado cuatro años atrás en Helsinki. De aquel equipo solo quedaban Nelson Demarco, Héctor García Otero, Sergio Matto y el capitán Héctor Costa.

"Llegamos con mucha carga de reponsabilidad, pero no éramos favoritos, nunca lo fuimos", dice.

"Había un solo uruguayo en Melbourne, el cónsul Ríos con su esposa y su hijo, y además, un muchacho que hacía un curso de lanares en Nueva Zelanda y fue a ver los Juegos por lo que le prestamos un equipo para que entrara con nosotros".

"Nuestro debut fue contra Bulgaria. No sabíamos nada de ellos, pero tenían unos físicos imponentes". Uruguay ganó 70-65.

A la salida del partido, Mera se cruzó con los brasileños Amaury Pasos y Vlamir que miraban el partido. "Teníamos una relación de amistad con todos los jugadores de Sudamérica porque nos enfrentábamos seguido, entonces me dijeron, 'Mera, les costó ganar, me parece que esta no está para ustedes'. El torneo siguió y Brasil terminó perdiendo con Bulgaria (73-82). Cuando los crucé les dije: '¡Vieron qué fácil que eran!'. Estaban muertos porque se perdieron la posibilidad de que les dieran una casa a cada jugador. A nosotros acá nos dieron mucho cariño por ganar la medalla".

"El partido por el bronce fue contra Francia que en la serie nos había ganado. La cancha estaba llena de deportistas franceses que los habían ido a alentar. Pero al final festejamos nosotros".

"Era otro básquetbol. Jugaba el quinteto titular y no había rotación. Se salía por faltas o si alguno estaba en un partido muy malo", dice Mera que solo defendió una camiseta en su historia, la de Stockolmo, y que introdujo al Uruguay el tiro a una mano.

"El mejor deporte para mí es la vida, porque el rival es imbatible, por eso hay que aprovechar la vida", dice y la entrevista termina. Mera vuelve a la cancha, sacude la cabeza en cada fallo, se corrige en los tiros que entran tocando el aro y ríe cuando la pelota entra sequita. Un fenómeno.

El anecdotario

El equipo y el Contador
Sergio Matto, Héctor Costa, Nelson Chelle, Óscar Moglia, Héctor García Otero, Dante Cocito, Héctor López Reboledo, Ariel Olascoaga, José Pedro Damiani, Ramiro Cortez, Nelson Demarco, Carlos González, Milton Scaron, Carlos Blixen y Mera.

Uruguay, bronce en básquetbol en 1956
El equipo
El equipo

Bicampeón

Mera jugó en Stockolmo toda su carrera, debutó con la selección en 1953 y fue campeón Sudamericano en Montevideo, título que repitió en 1955 en Cúcuta.

La leyenda

En semifinales, Uruguay perdió contra Estados Unidos 101-38. "La estrategia del entrenador (López Reboledo) fue que jugaran los suplentes para que los titulares estuvieran frescos para el partido con Francia que se jugaba al otro día. En Estados Unidos estaba Bill Russell, nunca vi cosa igual". Russell ganó después 11 títulos con Boston Celtics en la NBA.

Bill Russell, la leyenda
Bill Russell, la leyenda

El camino al bronce

Grupo C
Bulgaria 70-65
Formosa 85-62
Corea del Sur 83-60
Cuartos de final
Filipinas 79-60
Chile 80-73
Francia 62-66
Semifinal
Estados Unidos 38-101
Tercer puesto
Francia 71-62

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