La épica del campeón

Old Boys lo tenía perdido, pero con una heroica remontada venció 20-12 a Christians

A lo mejor fue justicia poética. Si Old Boys había sido el mejor de toda la temporada, no podía ganarlo de otra manera que no fuera quemando sus cartuchos. Jugando a lo que le había dado resultado en todo el año: corriendo pelota en mano, buscando el espacio. Así fue que dio vuelta un partido increíble, que lo tenía complicadísimo, y transformar el 3-12 en 20-12, aprovechando al 100% el momento en que Christians se quedó con dos menos por dos amarillas.

Fue el premio a la identidad. A jugar a los que los DT del azulgrana enseñan desde que usan una camiseta verde y van a clases en el British. Que les hablan de buscar espacios, de correr, de pasar en el contacto. No fue mucho, apenas 15 minutos, pero sí suficiente: así fue que Old Boys encontró la llave de un partido que venía para el golpe de knock out, y lo transformó en una de las tardes más gloriosas de su historia.

Old Boys había sido dominado en el primer tiempo, en el que los dos apostaron a marcar al rival al límite. La lluvia también jugó su papel y el partido se volvió un largo duelo de kicks a cargar o al fondo, buscando el mínimo riesgo. Christians era superior en el scrum y robaba pelotas en el line al rival. No era una maravilla porque el azulgrana proponía buena defensa, pero le alcanzaba para jugar en campo rival, hasta poder sacar ventajas a partir del minuto 30’ con dos penales que le dieron el 6-0 al descanso.

En el segundo, el equipo de Cat y Amaya reaccionó, equiparando la lucha en el scrum. Empujó con el maul y tuvo alguna pelota de ataque que le permitió acercarse a través de un penal de Albanell para el 3-6, que enseguida Favaro volvió a ampliar a 9-3. Para peor, el azulgrana dejaba pasar su momento y comenzaba con una catarata de penales, y Christian era efectivo para irse 12-3.

Pero luego algo se encendió: la llama interna del juego azulgrana. Albanell pasó de 10, el equipo tuvo otra dinámica y apostó decididamente por afuera. Primero penal y amarilla a De León por matar el juego, para que el Colo acertara el 12-6. El resto fue una explosión: line, maul, derrumbe, penal y amarilla a Bowles. Y Christians, que cinco minutos antes controlaba todo, pasaba a jugar con dos menos y quedaba contra las cuerdas.

Esta vez, Old Boys no perdonó: lo noqueó en cuatro minutos, primero con try de maul y luego otro por afuera, para pasar de un partido casi perdido a uno casi ganado. Que le permitió a la hinchada azulgrana disfrutar los últimos minutos como nunca. Cómo solo puede lograrlo una victoria clásica en una final épica. lc


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