La dupla que aún no apareció

Zalayeta-Olivera. Algunos creen que se superponen en la cancha, pero ¿quién no los pondría juntos?

¿Qué técnico no querría tenerlos a los dos en su ofensiva? ¿Cómo complica la semana previa a los entrenadores adversarios saber que deben enfrentar a las dos torres? Sin embargo, hay voces que creen que Marcelo Zalayeta y Juan Manuel Olivera no pueden jugar juntos por diversos motivos.

Se trata de dos hombres fundamentales en su puesto, aunque no siempre se complementan bien.

Sin Zambrana, sin Nicolini, sin Pacheco, queda el Lolo Estoyanoff –en su regreso luego de un mes– para asistirlos y Carlos Grossmüller, quien no ha encontrado aún su mejor juego.

Por eso la pregunta viene sola: ¿quién abastece a las dos torres de la delantera de Peñarol?

Si bien Zalayeta es mucho más dúctil y veloz con la pelota que Olivera, éste es muy superior en el juego aéreo. De Zalayeta, quien vuelve el domingo tras su suspensión, se puede pensar que por ese mejor manejo del balón es un gran asistidor para sus compañeros de ofensiva. Sin embargo, en el último campeonato, solamente dio dos pases de gol. Muy pocos. Por citar ejemplos, Alejandro González –zaguero– lo igualó, en tanto que Emiliano Albín, otro hombre que jugaba en defensa, lo duplicó en ese rubro.

El tema determinante es que los futbolistas que jueguen por afuera, deben abastecerlos, pero sin caer en la típica jugada del centro frontal que favorece a las defensas. En el encuentro anterior, Ignacio Nicolini –el domingo será suplente– fue muy importante con sus desbordes y le puso el primero en la cabeza a Olivera.

Si bien Zalayeta ha entrenado entre semana en una posición un poco más retrasada –como en una línea de tres con Estoyanoff y Cristóforo–, dejando solo a Olivera arriba, tendrá amplia libertad para subir y jugar en la posición que más siente.

En los papeles todo indica que los dos pueden (y hasta deben) jugar juntos, aunque hay mucha gente también que piense que se superponen y que además, no los habilitan bien.

El domingo ante Cerro, como en los dos primeros encuentros (donde juntos no lo hicieron), tendrán la posibilidad de demostrar que sí pueden ser determinantes. Y que los que piensan distinto, se equivocan.


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