La diferencia fue arriba

Más festejos. Los delanteros de Peñarol fueron mucho más contundentes que los de Nacional: Juan Manuel Olivera solo (12 goles), hizo uno más que Bueno, Medina y Taborda juntos

Peñarol se coronó campeón con total justicia del Torneo Apertura luego de empezar muy mal el mismo. A lo largo del campeonato, hubo altibajos alternando buenas y malas actuaciones, pero en el balance general, el equipo de Jorge Da Silva, como ya fue dicho, se llevó la copa con merecimientos.

Quizás la diferencia más importante con sus principales rivales fue la contundencia feroz de sus delanteros, la hora de firmar en la red y de que sus futbolistas entregaran sus gargantas al internacional grito de las tres letras.

El gol siempre ha sido el arma fundamental para ganar partidos y campeonatos. Y Peñarol los tuvo a granel.

No solo contó con el goleador del torneo –quien se pudo dar el lujo de no convertir durante cinco partidos hasta que la embocó contra Juventud de Las Piedras el domingo pasado–, sino que a Juan Manuel Olivera lo acompañaron muy bien de mitad de cancha hacia arriba.

Es claro que ningún futbolista juega solo, pero en este caso, como en otros tantos equipos que lograron el cetro, fueron trascendentes las distintas sociedades que se formaron entre algunos protagonistas ofensivos.

Así Peñarol apareció como un equipo solidario, sin estrellas rimbombantes, pero con una determinación muy clara a la hora de afrontar el arco de enfrente en todo momento.

Lo que significó Fabián Estoyanoff –sobre todo en los últimos compromisos con goles y asistencias trascendentes– y, sobre todo, el fútbol y los tantos de Marcelo Zalayeta, lograron un combo aurinegro letal para sus marcadores.

Entre los dos delanteros de área y el Lolo, consiguieron nada menos que 25 goles cuando aún resta una fecha para terminar el campeonato, una cifra realmente importante para lo que significan solo tres hombres de punta.

Si uno lo compara con el eterno rival mirasol, esas diferencias en ofensiva se acentúan aún más.

Una diferencia clara
El goleador de los albos fue Gonzalo Bueno, justamente un punta muy veloz, con un gran panorama de cancha y una dinámica casi impensada para este medio, pero quien no se caracteriza justamente por la cantidad de tantos que convierte en un torneo.

Lo que sí causa sorpresa a la hora de los números, es que entre los dos delanteros centros de Nacional, Sebastián Taborda y Alexander Medina, solamente cosecharon cinco tantos a lo largo de las 14 fechas disputadas.

Es decir que entre los tres futbolistas tricolores, consiguieron 11 goles, uno menos de los que hizo solamente Juan Manuel Olivera.

Ahí obviamente radica una diferencia sustancial entre el campeón y Nacional. Así fue como llegó Peñarol al título, más allá de otros atributos en el resto de las líneas del equipo.

Está claro que el cúmulo de voluntades es el que conforma un plantel ganador.

Pero también lo está el hecho de que si bien todas las líneas de un equipo son decisivas para redondear un buen rendimiento, la ofensiva es la que más pesa a la hora de llevarse una copa para la sede.

En eso Peñarol sacó diferencias notables con sus competidores por el título. No porque hiciera muchos más goles que los demás, sino porque los delanteros le funcionaron muy bien.


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