La desilusión de la franja

Danubio empató 1-1 con Juventud y dejó escapar la posibilidad de quedar como único líder
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El partido se podría resumir en un simple gesto. Los 90 minutos de Danubio quedaron claramente reflejados en la actitud final de su entrenador. Sin decir nada lo dijo todo. Leo Ramos giró al banco, miró a sus ayudantes, y se inclinó apoyando las manos en sus rodillas. A su lado, el preparador físico le pegaba un puntapie a una botellita de plástico. Danubio se iba de Jardines con la impotencia de haber tenido a merced y no haber podido aprovechar la oportunidad.

Es cierto que el empate 1-1 con Juventud de Las Piedras lo mantiene como líder del Uruguayo Especial, como también lo es que sigue dependiendo de si mismo. Pero Ramos y la gente se fueron de Maroñas con un amargo sabor de paladar.

El partido fue tan extraño como la sensación con la que se fue la gente de Jardines. Danubio nunca le encontró la vuelta a un Juventud que se limitó a llevar adelante un plan bien elaborado por su entrenador.

Acumulando gente en el medio, tapando las bandas y presionando enseguida a Nacho González para no dejarlo pensar, Juventud enredó la madeja en el medio. Y el partido se hizo tedioso. Apenas se destacó una acción individual de Jonathan Dos Santos que obligó a tapar a Carini.

La franja, que se paró con línea de tres, pareció atada al nuevo sistema. Es que Gravi, que habitualmente se manda excursiones ofensivas por las bandas, parecía más preocupado por cubrir su espalda. Es que Giordano le paró al peligroso José Varela. Entonces fue un duelo de estrategias.
Y como Nacho González no estaba iluminado, Danubio fue inoperante.

Hasta que sobre la media hora de juego se cayó la estantería: remate de Varela que intentó sacar Malrrechaufe y terminó en gol.
Para colmo de males a los 35 se fue expulsado Rocaniere y Ramos debió rearmar el diseño. Pasó a la línea de cuatro parando a Gravi de lateral.

En el complemento Danubio le tiró la camiseta arriba a Juventud. A los 5 la diosa fortuna se apiadó de Juventud. Cabezazo de Olivera que pegó primero en el palo, y después en el hombro de Carini y la pelota se perdió apenas afuera.

Sobre los 23 Malrrechaufe exigió a Carini con otro cabezazo. Y fue todo porque luego el juego cayó en la monotonía del querer y no poder de la franja contra la defensa del elenco canario.
La expulsión de Alles, a los 24 minutos del complemento, animó un poco más a un Danubio sin ideas, embarullado, con Dos Santos como el más claro y Ardaiz como el más punzante.

A nueve del final Carini volvió a salvar el arco ante una definición de Dos Santos.
Hasta que, a seis del final, Danubio encontró el desahogo en una acción curiosa. Cabezazo de Gravi, la pelota sacudió el palo, pegó en la espalda de Carini y derivó a Dos Santos que empató el juego.
Los minutos finales fueron de locura y adrenalina de un Danubio que intentó por todos los medios pero no encontró.

Y la franja se fue de Jardines cargando una mochila con sensaciones encontradas. En el bolsillo de atrás la frustración de no haber podido quedar como líder absoluto. En el de adelante, seguir como líder y no depender de nadie.



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