NBA

La desigual pelea de Melo Anthony

Carmelo, quien se crió en un barrio donde la delincuencia y la droga estaban en cada esquina y dormía en una pieza con ocho personas, anotó 90 puntos en dos partidos y lucha por un anillo de Nba y para ser Mvp

Un buen día la familia desembarcó en La Farmacia, un duro barrio de Baltimore. La salida de Brooklyn marcó la vida del pequeño Carmelo Anthony, que un día escribió: “No puedo sobrevivir a esto, no puedo sobrevivir a nada”.

Las expectativas de una mejor vida eran escasas para un chico que había perdido a su padre: “Vivía en Brooklyn en un pequeño apartamento de dos habitaciones en el que estábamos ocho personas”. La delincuencia y las drogas estaban a la vuelta de cualquier esquina.

Carmelo Anthony, para muchos el mejor jugador de la NBA, que viene de marcar 90 puntos en dos partidos, nació en Red Hook. Su padre era de origen puertorriqueño y murió antes de que Carmelo cumpliera los 3 años.  La responsabilidad de la familia cayó sobre la madre, Mary, quien tuvo que cuidar por su cuenta a su hijo y a sus tres hermanos mayores. Mary trabajaba como ama de casa para mantener a la familia.

Desde pequeño Carmelo dejó en claro su amor por el básquetbol. Lo empezó a practicar con sus hermanos que eran mayores. Fue cuando su nombre comenzó a cobrar fama en Brooklyn.

La mudanza familiar determinó un giro. Su madre lo inscribió en la preparatoria particular. Pero el primer año generó incertidumbre. Melo recién explotó en la segunda temporada.

En su último año de estudios aparecieron los rastreadores de jugadores talentosos y predecían que podía ser la primera selección del reclutamiento. Fue cuando su madre Mary le insistió que tenía que asistir a la universidad, en donde se convirtió en la estrella de los Orangemen de Syracuse.

A pesar de haber tenido la intención de jugar dos años más a nivel universitario, ya había alcanzado todos los logros que se había propuesto. Por esa razón entró en el Draft de la NBA de 2003.


Su primer año en la NBA se dio luego de haber sido elegido en la tercera posición por los Denver Nuggets, justo detrás de LeBron James y Darko Milicic.

El partido debut fue el 29 de octubre de 2003 contra los eventuales campeones de ese año: San Antonio. Terminó anotando 12 puntos, atrapando siete rebotes y ayudando con tres asistencias.

A partir de ahí Melo fue un infierno. Comenzó a bajar marca tras marca. El 9 de febrero de 2004 se convirtió en el tercer jugador más joven en alcanzar los 1.000 puntos, al encestar 20 tantos contra Memphis.

Se convirtió en el segundo jugador más joven de la NBA en anotar más de 40 puntos en un solo partido. La marca ya la elevó a 50 tantos.

El recital de 50 puntos lo brindó nada menos que ante el vigente campeón Miami y sin pisar la zona. El miércoles Melo le cantó las cuarenta a Atlanta con 17 de 27 en tiros de campo y lideró la décima victoria seguida de los Knicks.

Claro que Melo tiene sus puntos débiles. Generalmente se lo ve jugando con una sonrisa, pero el día que Garnett (Celtics) lo provocó con su mujer, se le saltó la cadena y quería pelear.

Otro aspecto que se le critica es su extremado individualismo. Carmelo juega para Carmelo. En el partido contra Miami sacó un ataque rápido con Jason Kidd al lado, pero Melo se paró y lanzó de tres. Nadie le dijo nada. Es como que el equipo asume que con Anthony es así. Si la tiene en las manos se la tira.

Para sus detractores, nunca ganó nada. Claro que no miran la desigual lucha que sostiene. Melo pelea contra planteles armados para campeón.

A la gente en New York poco le importa, lo adoptó como un hijo prodigo y reclama, cada vez que se para a tomar un libre, que le brinden el premio MVP al mejor jugador de la temporada.


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