La cultura del entrenador en Nacional

Durante la elogiada gestión de Ricardo Alarcón pasaron siete técnicos, uno más que en los seis oscuros años que presidió Ceferino Rodríguez

Los últimos dos entrenadores que contrató Nacional eran de nula o escasa trayectoria. Marcelo Gallardo terminó su carrera de futbolista y al otro día lo llamó Ricardo Alarcón para que se hiciera cargo del primer equipo. Gustavo Díaz, que reemplazó ahora a Gallardo, dirigió apenas 27 partidos en Primera, repartidos entre Central Español y Defensor Sporting. Esto habla de un estilo de conducción, de una política que cambió las viejas maneras de presidir la institución y de una apuesta a otros desafíos buscando la innovación de la mano de profesionales jóvenes. Gallardo tenía 35 años cuando asumió y Díaz tiene 37.

Pero hay un dato que es también parte del fútbol, sea del siglo que sea. Uno de los períodos más oscuros para los hinchas contemporáneos de Nacional es el que transcurrió entre los años 1992 y 1997, cuando el presidente era Ceferino Rodríguez. En esa época Peñarol ganó el segundo quinquenio de su historia (1993-1997). Nacional, que nunca encontró el rumbo futbolístico (excepto en 1992 cuando fue campeón Uruguayo) cambió permanentemente de entrenador. Durante ese lapso de seis años pasaron la misma cantidad de técnicos: Roberto Fleitas, Miguel Piazza, Eduardo Luján Manera, Hugo Fernández, Héctor Salva y Miguel Puppo. Económicamente el club también se desbarrancaba.

A partir de 1998 la imagen del tricolor comenzó a cambiar con la  vuelta de Dante Iocco a la presidencia  y la continuidad de Eduardo Ache, y en los últimos seis años, desde que Alarcón es el presidente, la institución se fortaleció en varios aspectos. Pero hay un dato, quizá solamente anecdótico, que acerca a la actual conducción con la de Ceferino: desde 1997 a la actualidad, Nacional contrató a siete entrenadores: Daniel Carreño, Gerardo Pelusso, Eduardo Acevedo, Luis González, Juan Ramón Carrasco, Gallardo y Díaz. Uno más que en aquel tiempo aciago, pese a que ahora todo brilla y el lema Cultura Nacional es un símbolo impuesto. Y para que las coincidencias continúen, otro detalle: durante la administración de Ceferino Nacional utilizó dos técnicos interinos, Héctor Cincunegui y Gustavo Bueno, y durante la de Alarcón también, Daniel Enríquez y Luis González.

Hay diferencias, por supuesto, que marcan las distintas épocas. Durante la década de 1990 los dirigentes preferían técnicos de experiencia para que se hicieran cargo del plantel principal. Así, Fleitas tenía 59 años en 1992 y una historia escrita en los tricolores con la obtención de la Copa Libertadores 1988 y la Intercontinental del mismo año; Piazza había dirigido dos años a El Tanque, a Racing, a Danubio y había clasificado a Bella Vista a la Copa Libertadores; el argentino Luján Manera llegó con 50 años y una larga carrera; Fernández con 49; Salva con 56 y una reconocida labor en juveniles, y la trayectoria de Puppo ya contaba con 10 años de experiencia.

En este nuevo siglo llegan con mayor rapidez. Los más veteranos que arribaron al club son Pelusso (nacido en 1954), Acevedo (1959) y Carrasco (1956). Carreño no había cumplido 40 cuando fue contratado por primera vez en 2002 y en 2007 se transformó en el primer DT de la era Alarcón por sus antecedentes en la institución. González poseía una extensa trayectoria en juveniles y había sido campeón en Primera con Rocha FC. En todos los casos el mensaje fue apostar al proyecto del club, a un “perfil” determinado, una palabrita que pareciera que fuese determinante para el éxito.

En aquella primera etapa ningún técnico terminó su contrato, en la actual excepto Carreño y González, los otros cuatro finalizaron sus vinculaciones; el séptimo, que es Díaz, recién comienza. Esto también marca la calidad de los ciclos y se nota en la cantidad de títulos obtenidos en un período y otro: un Uruguayo durante la gestión de Ceferino y tres en la de Alarcón. Entre las dos presidencias pasaron nueve años (1998-2006) que marcan el contraste: hubo dos presidentes y solo cuatro técnicos. 

Eduardo Luján Manera
Durante la presidencia de Ceferino Rodríguez Nacional fue dirigido por un técnico argentino. Eduardo Luján Manera asumió el 8 de diciembre de 1993, sustituyendo al técnico interino Héctor Salva que dirigió los últimos dos partidos del Uruguayo de ese año en lugar de Miguel Piazza. El 12 de junio de 1994, después de perder 2-1 el clásico del Apertura, Manera se fue y lo sustituyó Hugo Fernández. 

Gustavo Bueno
Es un técnico que une los dos períodos. En 1996 era entrenador de los tricolores en divisiones juveniles y el 7 de abril de ese año dirigió interinamente un encuentro cuando fue despedido Héctor Salva. Bueno dirigió contra Danubio por el Apertura, encuentro que ganó Nacional 4-0; luego llegó Miguel Puppo. Bueno continúa en la institución y será el técnico de Tercera este año. 

Marcelo Gallardo
Es el entrenador argentino de la gestión de Ricardo Alarcón. Contratado como futbolista para la temporada 2010-2011, abandonó el fútbol después de recuperarse de una grave lesión en la rodilla y coronarse campeón Uruguayo. La directiva no le renovó el contrato al técnico Juan Ramón Carrasco y fueron a buscar a Gallardo, quien había dejado una buena impresión. Repitió el título. 

Gerardo Pelusso
Desde el primer momento Alarcón pensó en él para conducir los destinos del plantel principal. Lo avalaba una larga carrera y varios títulos. Concretó su llegada en 2007 para sustituir a Daniel Carreño. En la temporada 2008-2009 consiguió el primer campeonato Uruguayo en la era Alarcón y alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores. Cada vez que un técnico se va, Nacional piensa en él.


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