La culpa es nuestra

El médico del club se hizo responsable de haberle dado el alta a Iván Alonso sin exigirlo un poco más

El 16 de junio de 2012 Nacional le ganó 1-0 a Defensor Sporting y se coronó bicampeón Uruguayo. Ese día, el delantero tricolor Tabaré Viudez ingresó en el equipo titular, pero tuvo que abandonar la cancha a los 14 minutos, producto de una lesión muscular. Durante la semana previa la prensa deshojó la margarita: que juega, que no juega. Finalmente entró, pero no duró nada. Pero claro, al cabo de los 90 minutos Nacional dio la vuelta olímpica y el tema resultó una anécdota.

El fin de semana último pasó algo similar con Iván Alonso. El jugador se contracturó en el partido contra River Plate, fue duda durante la semana previa al clásico, la sanidad del club y el técnico Rodolfo Arruabarrena decidieron a último momento incluirlo en el equipo y el delantero duró nueve minutos en la cancha.

Alonso no solo se perdió los partidos contra River y Peñarol (jugó pocos minutos en cada uno) sino que también se perderá el del jueves contra Real Garcilaso y seguramente el del fin de semana por el Clausura. El martes le realizan una ecografía para saber la gravedad del “pinchazo” que sintió en la pantorrilla. El lunes estaba dolorido, aunque no tanto como para que la lesión alcance el grado de desgarro.

La comisión directiva de Nacional se reunió el lunes y analizó la situación. La molestia es grande, aunque se guardaron las críticas para la intimidad.

José Luis Luvizzio, uno de los integrantes del cuerpo médico de Nacional, asumió la responsabilidad porque le dieron el alta al jugador y en charla con Arruabarrena se resolvió que podía jugar el clásico.

“Tendríamos que haberlo exigido más” dijo Luvizzio a El Observador, aunque también indicó que una exigencia mayor un día antes del partido podría haber sido perjudicial. “Nunca pensamos que podía pasar lo que pasó” dijo el médico.

El domingo el delantero tricolor sintió un pinchazo, un síntoma que no tuvo frente a River Plate. “Si le dimos el visto bueno para estar a la orden era porque teníamos elementos para hacerlo”, señaló Luvizzio.

La semana atípica también resultó contraproducente. Nacional jugó el lunes, día en que se lesionó Alonso y salió del partido “por precaución” como él mismo admitió luego.

El martes estaba mejor, la contractura había desaparecido. El miércoles el plantel no entrenó y el jueves y viernes la lluvia no permitió que el delantero entrenara como habían planificado. De todas formas, bajó a la cancha con el kinesiólogo.

El sábado se le hizo la última prueba y dijo que no sintió dolor. Por eso el técnico decidió incluirlo entre los 11. Arruabarrena expresó durante la semana que  confiaba “en la inteligencia de Alonso” y generalmente consulta a los jugadores cómo se sienten antes de tomar una decisión, porque ellos “son los que mejor conocen su físico”.

El mismo jugador declaró que iba a llegar al partido y lo escribió en su cuenta de Twitter: “Evolucionando bien; optimista para el domingo, nuevamente gracias a todos por el cariño”.

Alonso fue el mejor jugador que tuvo Nacional hasta su lesión. Su ausencia se va a sentir y por eso el dolor en la interna.

La inclusión de Iván en ese estado es una de las críticas que le hicieron los dirigentes, puertas adentro, al técnico Arruabarrena. Otra es haber optado por Sebastián Abreu y no por Gonzalo Bueno, cuando se lesionó Alonso. Y la tercera es el ingreso de Alexander Medina. El Cacique había participado en tres partidos del Clausura, con una actuación que no ameritaba la titularidad en el clásico.

Ahora el técnico tendrá que rearmar la estructura del equipo para enfrentar el jueves a la hora 21.15 a Real Garcilaso por la Copa Libertadores. Lo bueno que tiene el fútbol es que da revancha enseguida. Y a eso se aferran los albos, aunque sin Alonso.


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