La crónica de Los Teros campeones

Sin dejar de lado la historia, pero mirando hacia nuevos horizontes con la intención de evolucionar, Uruguay ganó la Nations Cup

Estos Teros están escribiendo historia nueva. Seguramente no es comparable con los mundiales de 1999, 2003 y 2015, y es seguro que terminarán de hacerlo si clasifican a Japón 2019. Pero este seleccionado uruguayo ingresó en terreno inexplorado. Por sus nueve partidos ganados consecutivamente y por levantar la Nations Cup por primera vez en su historia. Pero además, por convencerse, con el paso de los partido, que están subiendo ese escalón que estaban buscando.

Este domingo llegó el premio: la victoria ante España 24-14 que les permitió levantar, por primera vez en la historia, la copa de la Nations en la primera oportunidad que se jugó en casa.

Y lo hicieron dando un paso hacia adelante también en el juego. Porque cerraron un torneo redondo. Cuando necesitaron jugar en ataque como si no hubiese mañana, lo hicieron y le remontaron 16 puntos a Rusia. Y cuando necesitaron cerrar el juego e imponer defensa y scrum, como marca la historia, también lo hicieron. Mostrando que este año y medio de proceso Meneses le ha permitido trabajar todas las herramientas posibles, para aplicarlas cuando es necesario. Sin dejar de lado la historia, pero mirando hacia nuevos horizontes con la intención de evolucionar y ser un equipo más completo.

Ante España fue una final, en toda la extensión de la palabra. Un partido cerrado, de pocos espacios, de mucha tensión y escasas oportunidades. Y este Uruguay, del que hace un año se decía que había agregado ataque pero había perdido defensa, lo ganó con defensa. Con scrum y con paciencia.

Uruguay salió a buscar el partido siendo fuerte en el contacto, aunque quizás cuidando más la ovalada que otras tardes. Rápidamente consiguió un penal que Berchesi cambió por tres puntos, y luego tuvo que defender.

España mostraba un libreto parecido al de Rusia el miércoles: intención de ser vertical, de ganar el primer contacto y luego insistir cerca de allí con pelotas rápidas que desordenaran a la defensa uruguaya. Y aunque encontraron un penal a los 18 para acercarse, nunca pudieron terminar de quebrar a la defensa uruguaya, que aunque permitió algunos miniquiebres luego siempre se reposicionó a tiempo. Probó con una defensa envolvente, de afuera hacia adentro, que requiere trabajo y paciencia, bases que han construido este momento de Los Teros.

No era una tarde para muchos lujos, entre el frío, el viento y los nervios. Además, no hubo muchas oportunidades para jugar con pelotas de calidad en el ruck, porque el planteo español también obligaba a Los Teros a desgastarse mucho en campo propio.

Pero en esos casos, siempre es necesaria una carta bajo la manga. Y esta tarde fue el scrum, que generó otros dos penales para ampliar la cuenta 9-3 con el que se fueron al descanso. Y sobre todo, le dieron confianza al equipo para salir de momentos cuesta arriba y transformarlos en situaciones de ataque.

Y en un partido parejísimo, Los Teros tuvieron otro factor X para abrir el encuentro. Si en otros partidos fue el talento de Silva jugando desde el fondo, o la inteligencia de Berchesi pata manejar los tiempos, esta vez fue la genialidad de su medioscrum Santiago Arata, en la primera jugada del segundo tiempo, en lo que puede ser una de las jugadas del año del rugby mundial: tomó la pelota de aire dentro de las 22, arrancó a pura potencia, rompió dos tackles, ganó la ventaja, le ganó en velocidad a un forward, usó el pie cuando le salía a marcar el fullback y después metió cuarta, quinta y sexta velocidad para dejar parados a los últimos defensores, esperar el pique favorable y apoyar bajo los palos el 16-3.

El partido ya había cambiado, aunque España acortó casi enseguida para el 16-16. Uruguay ya jugaba con la ventaja a su favor. Empezó a arriesgar un poco más, y aunque no logró transformarlo en puntos, dejaba la sensación de ser el que controlaba el partido, mientras el score apenas se movía con un penal para cada uno para el 19-9 a los 62. Los Teros se paraban bien firmes en defensa y cerraban los huecos del primer tiempo, otro paso al frente del equipo en este torneo.

Una jugada desordenada de España generó el espacio por afuera para el try del 14-19 a los 72', como para sufrir un poco, pero también ahí apareció la sapiencia del equipo para volver a manejar los tiempos y generar penales en campo rival, desde el scrum pero también asegurando la pelota en los breakdowns. Y jugando los espacios por la punta, el try de Leivas para el 24-14 final.

Seguramente más que la copa y que los tres puestos en el ranking, el mayor valor de esta Nations Cup es lo que creció este equipo a lo largo del torneo. Porque eso es lo que permite ilusionarse con lo que venga: el Mundial y el afirmarse entre los 20 mejores del mundo. Para estos Los Teros, todo es posible.


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