La confesión tan temida

El boxeador de Puerto Rico, Orlando Cruz, emitió un comunicado en el que afirmó ser gay, aunque la mayoría de los deportistas espera al retiro para “salir del armario”

No quiero esconder ninguna de mis identidades”, dijo el boxeador Orlando Cruz. “Siempre he sido y seguiré siendo un orgulloso puertorriqueño. Siempre he sido y seguiré siendo un orgulloso hombre gay”. A los 31 años, el campeón latino de la Organización Mundial de Boxeo confesó su homosexualidad en un comunicado de prensa.

Profesional desde diciembre de 2000, Cruz es el primer boxeador en actividad que reconoce su homosexualidad.

El estadounidense Emile Griffith lo confesó en su libro ¿Nueve? ¿Diez? Y afuera, publicado en 2009. Según Sports Illustrated si lo confesaba en la década de 1960 hubiera “suicidado” su carrera. 

Griffith fue campeón mundial welter y mediano en esa época. En 1962 se enfrentó con el cubano Bernardo “Benny Kid” Paret quien calentó la previa: “Yo soy un hombre criado en las duras zafras de Cuba. No tengo nada que ver con la política de mi país. No me interesa ni Fidel Castro ni el Che Guevara. Tampoco lo que diga el gobierno de los Estados Unidos. Lo único que sé, es que voy a ganar, porque tú eres un maricón al que le gustan los muchachos”.

Griffith alimentó así su sed de revancha, ya que Paret le había arrebatado el título welter en 1961: “Esta vez no solo voy a ganarte, voy a matarte”.

Y así fue. En el décimo asalto, Griffith lo llevó a las cuerdas y lo sometió a un terrible castigo. El árbitro, inoperante, se demoró en parar el combate. Paret se desmoronó. Diez días después murió.

Griffith afirma en su libro: “Sigo pensando lo extraño que es todo. Maté a un hombre y la mayoría de la gente lo entiende y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y para mucha gente eso es un pecado imperdonable que me convierte en una mala persona. A pesar de que nunca fui a la cárcel he estado en prisión casi toda mi vida”.

Otro que se confesó después del retiro fue el nadador canadiense Mark Tewksbury, medalla de oro en 100 m espalda en Barcelona 1992: “Tenía miedo de que me golpearan, que mi entrenador me abandonara, que mis compañeros me rechazaran”, afirmó.

En 2004, el entrenador de la selección uruguaya Jorge Fossati declaró que jamás convocaría a un jugador homosexual, emulando a su par argentino Daniel Passarella. Tuvo que pasar por un juzgado a aclarar sus dichos.

La tenista Martina Navratilova, activista por los derechos de los homosexuales, insta a los deportistas a salir del armario. Cruz ya le hizo caso.


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