La condena del repechaje

Por cuarta vez consecutiva los celestes deberán jugar la repesca por un lugar en la Copa del Mundo

Uruguay deberá jugar por cuarta ocasión sucesiva la repesca para procurar una plaza a la Copa del Mundo de Brasil 2014. Dos veces ante Australia y una ante Costa Rica, con dos repescas ganadas (2002 y 2010) y una perdida (2006), el rival será ahora Jordania, quinto clasificado en la zona de Asia.

Para la celeste jugar el repechaje ya es casi como una costumbre, por no decir un suplicio. Hagamos historia.

Para la clasificatoria a la Copa del Mundo de Francia 1998, por primera vez en América del Sur, la fase eliminatoria se disputó a dos ruedas todos contra todos. Por esos tiempos el campeón defensor del título mundial tenía asegurada su plaza, por lo que Brasil, en su calidad de campeón de la Copa del Mundo de 1994, no disputó la eliminatoria para llegar a la cita de 1998. Tal como en la pasada edición de la clasificatoria sudamericana, la de 1998 tuvo a nueve contendientes por cuatro plazas directas, que fueron para Argentina, Paraguay, Colombia y Chile. Aquella vez no hubo repechaje. Uruguay culminó en el lejano séptimo puesto. La selección fue dirigida durante dicha eliminatoria por tres entrenadores: Héctor Núñez, Juan Ahuntchain y Roque Máspoli.

Para la cita de Corea y Japón 2002, Uruguay concluyó quinto, tras Argentina, Ecuador, Brasil y Paraguay. Ese quinto lugar le catapultó a jugar la repesca ante Australia, vencedor de la Zona Oceanía. Pero si hacemos un análisis de sensibilidad, de dicha eliminatoria y excluimos a Brasil, Uruguay también hubiera concluido en el quinto lugar, superado por Colombia. ¿El motivo? Matemática pura. Uruguay ante Brasil sumó cuatro puntos y Colombia solo uno, de modo que en nuestro análisis de sensibilidad esos puntos no cuentan; de ahí que Colombia superaría a Uruguay. De esa forma, y manteniendo las mismos cupos que se otorgan ahora, si Brasil no hubiera jugado la eliminatoria de 2002, Uruguay hubiera culminado quinto en la clasificación final, por lo que no se hubiera salvado del repechaje ante Australia. Ese equipo celeste fue dirigido al comienzo de la fase clasificatoria por Daniel Pasarella y luego por Víctor Púa, quien logró llevar a Uruguay al Mundial.

Idéntica es la situación si se repite el análisis para la Copa del Mundo de 2006. Primero con Juan Ramón Carrasco a quien sucedió Jorge Fosatti.

Uruguay culminó quinto en la clasificación de la eliminatoria, en dicha oportunidad tras Brasil, Argentina, Ecuador y Paraguay. Ese quinto puesto le dio el derecho a jugar la repesca, nuevamente ante Australia, que ganó en definición por penales y dejó fuera a Uruguay de la cita de Alemania 2006. Ahora bien, si excluyéramos a Brasil de lo que fue dicha clasificatoria, ¿cómo hubiera terminado Uruguay? Quinto. En esta ocasión Colombia le hubiera superado, por la misma y algebraica razón que en el análisis de 2002: Uruguay hizo dos puntos ante Brasil y Colombia uno.

Para la Copa del Mundo de 2010, ya bajo la égida de Óscar Tabárez, Uruguay fue quinto en la eliminatoria continental. Esta vez le superaron Brasil, Chile, Paraguay y Argentina. Por tercera ocasión sucesiva el combinado nacional tenía el derecho, ¿o tal vez la condena? de disputar la repesca intercontinental, en esta ocasión sin viajar tantas horas, ya que el rival fue el cuarto clasificado de la zona de América del Norte y Central: Costa Rica.

Tras ganar en San José y empatar en Montevideo, Uruguay clasificó a la Copa del Mundo de 2010. Si efectuáramos el análisis de simulación de excluir a Brasil, en esta ocasión los charrúas hubieran terminado cuartos y se liberaban del repechaje. En este análisis, Ecuador que concluyó sexto en la clasificación real, hubiera ascendido al quinto puesto y hubiera ganado la plaza de repechaje. Claro que esto fue sólo en la ficción, ya que parece bastante improbable mencionar la maldita palabra repechaje y no asociarla a Uruguay. 


Fuente: Gustavo Martín, @martingustav

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