La celeste del mañana: puesto por puesto, los que están y los que vendrán

El análisis permite concluir que hay recambio para el futuro, pero que costará encontrar sustitutos para Cáceres y Arévalo

Se la jugó. No dejó de ser una apuesta arriesgada salir a jugar “la guerra” de las Eliminatorias con futbolistas sin experiencia en esas batallas.

Hoy, luego de que muchos jugadores ya cumplieron los dos ciclos (Sudáfrica 2010 y Brasil 2014), queda la sensación de que el tercer proceso clasificatorio se afronta con determinadas fechas de vencimiento. Es algo lógico y que está claro en la interna del plantel seleccionado.

Uruguay tiene hoy. Pero el técnico no se queda en el presente, sino que mira el mañana. Es de ese modo que se va produciendo el recambio generacional. Atendiendo el presente pero mirando el mañana.

La realidad marca que los ce lestes tienen una base de grupo constituida que se explica desde el conocimiento y el entendimiento del entrenador con una serie de jugadores con los cuales viene trabajando desde hace años.

Esto permite afrontar un “torneo” como las Eliminatorias con una leve ventaja sobre sus colegas. Es que en los procesos clasificatorios a los mundiales los técnicos se transforman en seleccionadores por el escaso tiempo de trabajo en que disponen de los jugadores para entrenar. Por eso se explica la definición. Poseen más tiempo para seleccionar a los jugadores que para el trabajo en cancha.

Entonces, las horas de entrena miento en Uruguay se utilizan en refrescar conceptos que ya están adquiridos. Se gana en calidad de trabajo y no en cantidad.

Por eso hay determinados jugadores que tienen una enorme ventaja sobre los que recién asoman. Tienen crédito. Y acá vale la pregunta. ¿Hay alternativas para todos los puestos? ¿Hay mañana en todos los sectores de la cancha?

¿Qué necesitan los jugadores nuevos que fueron reservados en losamistosos con Japón y Corea del Sur para destronar a los que están jugando?

Hay preguntas que se responden: hay mañana, claro que sí. Quedó evidenciado en los amistosos ganados ante los equipos asiáticos donde, sin tirar campanas al vuelo, se vieron algunas cosas que indican que hay futuro.

El tema pasa por saber si hay mañana en todas las posiciones de la cancha. Y acá la respuesta no es tan segura. Es que resulta complejo encontrar sustitutos para una zona del campo con escasas alternativas y que en los últimos tiempos se ha convertido en un
dolor de cabeza para el fútbol uruguayo en general, como el  lateral izquierdo. ¿Hay alternativas para Martín Cáceres?

Hoy por hoy, sí, Palito Pereira o Fucile. ¿Y mañana? Ahí invaden las dudas. Otra zona compleja es en la zona central del campo de juego. No se visualizan futuros Arévalo Ríos en el equipo de Tabárez. No hay dos jugadores iguales, es claro. Pero al menos se trata de buscar futbolistas con características similares.

La presencia y la personalidad que impone Egidio en el mediocampo celeste no la brinda ningún otro jugador.

Lo que representa su figura, la marca, el orden, los relevos. No será fácil. Sebastián Cristóforo pintó bien en la sub 20 pero se lesionó. Habrá que esperarlo. El exvioleta Diego Rodríguez puede ser otra opción. Fue a los Juegos Olímpicos.

Y en ofensiva, la búsqueda se inició antes de lo previsto, ya que la sanción de Luis Suárez
obliga a buscar soluciones de inmediato. Tarea complicada si la hay. Todo lo que aporta el
9 de Barcelona será difícil de reunir en un solo jugador que al menos logre hacerlo olvidar
por un año.

El Observador plantea el juego periodístico del presente de la selección y del mañana,
posición por posición.
Es cierto que la historia está por escribirse. Pero al margen de que el camino ni si quiera se empezó a transitar, hay detalles que se miran con tiempo. Es que las agujas del reloj siguen girando. Los años pasan para todos.
 
Uruguay inició su nuevo proceso con la base del plantel que se comenzó a construir antes de afrontar las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010.
 
Por aquel entonces, el técnico Tabárez armó la estructura pensando en, al menos, dos procesos. Apostó a determinado perfil de jugador.
 
Se la jugó. No dejó de ser una apuesta arriesgada salir a jugar “la guerra” de las Eliminatorias con futbolistas sin experiencia en esas batallas.
 
Hoy, luego de que muchos jugadores ya cumplieron los dos ciclos (Sudáfrica 2010 y
Brasil 2014), queda la sensación de que el tercer proceso clasificatorio se afronta con determinadas fechas de vencimiento. Es algo lógico y que está claro en la interna del plantel seleccionado.
 
Uruguay tiene hoy. Pero el técnico no se queda en el presente, sino que mira el
mañana. Es de ese modo que se va produciendo el recambio generacional. Atendiendo el presente pero mirando el mañana.
 
La realidad marca que los ce lestes tienen una base de grupo constituida que se explica desde el conocimiento y el entendimiento del entrenador con una serie de jugadores con los cuales viene trabajando desde hace años.
 
Esto permite afrontar un “torneo” como las Eliminatorias con una leve ventaja sobre sus colegas. Es que en los procesos clasificatorios a los mundiales los técnicos se transforman en seleccionadores por el escaso tiempo de trabajo en que disponen de los jugadores para entrenar. Por eso se explica la definición. Poseen más tiempo para seleccionar a los jugadores que para el trabajo en cancha.
 
Entonces, las horas de entrena miento en Uruguay se utilizan en refrescar conceptos que ya están adquiridos. Se gana en calidad de trabajo y no en cantidad.
 
Por eso hay determinados jugadores que tienen una enorme ventaja sobre los que recién asoman. Tienen crédito. Y acá vale la pregunta. ¿Hay alternativas para todos los puestos? ¿Hay mañana en todos los sectores de la cancha?
 
¿Qué necesitan los jugadores nuevos que fueron reservados en losamistosos con Japón y Corea del Sur para destronar a los que están jugando?
 
Hay preguntas que se responden: hay mañana, claro que sí. Quedó evidenciado en los amistosos ganados ante los equipos asiáticos donde, sin tirar campanas al vuelo, se vieron algunas cosas que indican que hay futuro.
 
 
El tema pasa por saber si hay mañana en todas las posiciones de la cancha. Y acá la respuesta no es tan segura. Es que resulta complejo encontrar sustitutos para una zona del campo con escasas alternativas y que en los últimos tiempos se ha convertido en un
dolor de cabeza para el fútbol uruguayo en general, como el  lateral izquierdo. ¿Hay alternativas para Martín Cáceres?
 
Hoy por hoy, sí, Palito Pereira o Fucile. ¿Y mañana? Ahí invaden las dudas. Otra zona compleja es en la zona central del campo de juego. No se visualizan futuros Arévalo Ríos en el equipo de Tabárez. No hay dos jugadores iguales, es claro. Pero al menos se trata de buscar fut bolistas con características similares.
 
La presencia y la personalidad que impone Egidio en el mediocampo celeste no la brinda ningún otro jugador.
 
Lo que representa su figura, la marca, el orden, los relevos. No será fácil. Sebastián Cristóforo pintó bien en la sub 20 pero se lesionó. Habrá que esperarlo. El exvioleta Diego Rodríguez
puede ser otra opción. Fue a los Juegos Olímpicos.
 
Y en ofensiva, la búsqueda se inició antes de lo previsto, ya que la sanción de Luis Suárez
obliga a buscar soluciones de inmediato. Tarea complicada si la hay. Todo lo que aporta el
9 de Barcelona será difícil de reunir en un solo jugador que al menos logre hacerlo olvidar
por un año.
 
El Observador plantea el juego periodístico del presente de la selección y del mañana,
posición por posición.


Fuente: Por Jorge Señorans

Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios