La categoría de las cubiertas

Ganó Nico Rosberg por segunda vez pero los grandes protagonistas fueron los neumáticos, en una carrera plagada de incidentes

Lewis Hamilton, el piloto más rápido en la clasificación del sábado, había realizado una buena largada y lideraba con cierta comodidad sobre el campeón Vettel. Habían transcurrido apenas siete vueltas y parecía consolidarse en la punta cuando las cámaras de televisión enfocaron el neumático trasero izquierdo que explotaba -literalmente- desbandándose por completo en la recta Wellington. Volvían los fantasmas que han perseguido al equipo Mercedes en la gestión de sus neumáticos a lo largo de la temporada: exceso de temperatura en el tren trasero y delaminación.

Dos vueltas más tarde quedaba demostrado que el problema no estaba circunscripto a la escuadra germana.Ahora era Felipe Massaquien sufría un percance similar, pero en plena curva, sufriendo un despiste aparatoso pero logrando -al igual que Hamilton-llegar a boxes. Otra trasera izquierda que volaba en pedazos. Pero el capítulo tampoco estaba cerrado, como lo demostró Vergne en la recta del Hangar. Otra destrucción impactante que llenaba el circuito de restos de neumáticos.

El auto de seguridad permitió que los marshalls británicos entraran en gran cantidad a la pista a barrerla literalmente y a quitar a mano los restos. Mientras tanto, las preocupaciones por la seguridad de los pilotos iban creciendo, temiéndose por una bandera roja que detuviera la competencia. Charlie Whiting reconocería más tarde que estuvo a punto de hacerlo,desconcertado por la gravedad de los incidentes que no tenían antecedentes.

El foco de atención estaba puesto sobre Pirelli, proveedor exclusivo de la categoría desde 2011, que había llevado a Silverstone los compuestos para piso seco más resistentes de su gama. Precisamente había introducido un nuevo proceso de pegado en la construcción para evitar que en el caso de un pinchazo los neumáticos se desintegraran.Vale recordar que la FIA había negado un cambio en las cubiertas solicitado por el fabricante, que no se logró la unanimidad de los equipos para retornara la especificación 2012 con cinturón de kevlar y que no hubo pruebas de la nueva configuración. El resultado de esa suma de factores estaba a la vista de millones de espectadores en todo el mundo.

Las radios de los equipos mostraban el desconcierto con pedidos a sus pilotos de no pasar por encima de los pianos en determinadas curvas, de no calentar demasiado los neumáticos, dándole más presión a los nuevos juegos que colocaban en los autos. No había caos, pero reinaba la incertidumbre.

Pero todavía faltaba un incidente más. Fernando Alonso escapó por centímetros a los restos de la cubierta –adivinó, la trasera izquierda- de Sergio Pérez cuando trataba de adelantar al McLaren del piloto mexicano.

Ahora se confirma que los equipos, que antes se opusieron a los cambios, presentaron una solicitud urgente a la FIA para cancelar el test programado con jóvenes pilotos en favor de uno completo, con autos actuales y pilotos oficiales, para ayudar a Pirelli a resolver sus problemas.

Esperemos que prime la sensatez cuando la categoría aún no resuelve el contrato con el proveedor italiano para 2014, una temporada donde abundarán los cambios técnicos.


Fuente: Rafael Fernández @rafauy

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