La carta que no fue: de Felipao al pueblo brasileño

El periodista Luis Roux sugiere al técnico un reconocimiento más explícito sobre los por qué de la aplastante derrota ante Alemania

No me gustó nada la forma en que se hizo responsable de la derrota el director técnico de Brasil, Luiz Felipe Scolari. Me consta que le dio muy buenos resultados, ya que fue elogiado por todo el mundo por su gallardía ante la derrota, por decir que él fue el responsable del resultado en la cancha.

Sin embargo, las declaraciones del técnico son generales y lo que requerían las circunstancias -si es que vamos a felicitarlo por su responsabilidad- eran declaraciones específicas.
Me permito sugerir, con toda humildad, la redacción de una carta abierta al pueblo brasileño, de parte de Felipao, un poco más precisa:
 
"Queridos compatriotas: Asumo toda la responsabilidad por haber conducido a mi equipo al peor desastre en toda la historia del fútbol brasileño. Entiendo que mis dirigidos fueron humillados ante el mundo entero de una manera que las generaciones no olvidarán y admito que fallé.

Fallé en la convocatoria de los jugadores, dejando a todos los referentes de la verdeamarela fuera del plantel. Fallé en todo el torneo en inculcar a mis jugadores una mentalidad de confianza en la victoria y rebeldía ante la adversidad. No pude evitar que dejaran de llorar desde antes de patear los penales contra Chile hasta después de ser atropellados por Alemania.

Fallé en el planteamiento táctico del partido de semifinales, cuando intenté arrasar al equipo contrario, llevarlo por delante sin reparar en el hecho de que Alemania era un equipo superior técnica, táctica y anímicamente. Fallé al no explicarles que era posible que, contra el primer rival realmente exigente que tuvieran, era posible que se pusieran en desventaja. Explicarles que es algo que pasa en el fútbol y que no hay por qué perder todas las marcas en el medio campo y la defensa solo por el hecho de haber recibido un gol. Fallé cuando, al percatarme de que tenía un equipo de menor jerarquía que otros en la historia brasileña, debía reforzar la disciplina táctica y el espíritu de lucha.

Reconozco que el resultado fue la justa expresión de la cantidad inmensa de errores que cometí desde todo punto de vista y que, así como acepté mi cuota parte de responsabilidad en el Mundial de Corea y Japón, cuando mis dirigidos levantaron la copa, ahora asumo la gran parte de responsabilidad que me toca por el hecho de que el mundo entero le haya perdido el respeto al fútbol brasileño después de la goleada más humillante sufrida en su historia, la goleada más abultada que sufrió ningún anfitrión de una copa del mundo, la paliza más tremenda sufrida por ningún equipo en semifinales. Soy responsable de esos récords históricos, que serán, todos ellos, muy difíciles de batir.
Sin nada que agregar, saluda a ustedes atentamente,
Felipao"


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