La cara opuesta

Desde las primeras horas de la mañana los hinchas albicelestes se trasladaron al aeropuerto Plumerillo pero los ignoraron saliendo por otra puerta

El gesto del capitán uruguayo Diego Lugano, de arrimarse a la valla para atender los requerimientos de la gente no pasó desapercibido para los argentinos. Es que no faltaron las comparaciones para resaltar que con la selección de su país lo que sucedió con el referente uruguayo es imposible, ya no de que ocurra, sino de pensar.

Desde las primeras horas de la mañana la gente se trasladó al aeropuerto Plumerillo pero los ignoraron saliendo por otra puerta. El arribo al hotel contó con una multitud de aficionados. Tampoco hubo caso. Ni siquiera los vieron a sus ídolos porque pararon el bus en la puerta de ingreso al hotel. El resto del día generó una larga vigilia en procura de un saludo.

En horas de la tarde el plantel se trasladó al Malvinas a realizar un leve movimiento. La gente quedó en la puerta de ingreso. Y como ocurre en estos casos se armó la tradicional pelea entre policías y aficionados. “¡Abrí el portón! Vienen a Mendoza donde nos los vemos nunca y no te dejan pasar”, gritaba uno de los más exaltados.

El periodista Antonio Bibiloni del diario local Uno, hizo conocer el sentimiento de la gente en una columna titulada “Ignorar al hincha”. En la misma expresa: “Otra vez esperaron en vano. No es la primera vez que ocurre. Esto se repite cada vez que las estrellas del fútbol llegan a Mendoza. Ninguno de estos respondió con un simple saludo. Pero igual, los ignorados estarán siempre alentando a la celeste y blanca.

En los programas periodísticos de la mañana la gente expresó su bronca con mensajes. “Uruguay llegó a Mendoza, Lugano los juntó y fueron a firmar autógrafos. Por qué la selección argentina no? Tanto cuesta?”, fue la expresión en twitter del periodista de Fox, Emiliano Pinsón.

Un hincha comentó: “Estos pibes quiénes se creen. No quieren a los hinchas, a los periodistas, a nadie cerca. Que se bajen del caballo”.

El equipo va puntero en las Eliminatorias, tienen al mejor jugador del mundo, pero la felicidad no es completa.


Fuente: Jorge Señorans, enviado especial a Mendoza

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