La cantera de los grandes

Nacional y Peñarol se refuerzan desde hace años con jugadores formados en Defensor Sporting, pero ahora contratan entrenadores, preparadores físicos y hasta un coordinador de juveniles: “La estructura funciona bien y es lógico”, dicen con orgullo

"Somos distintos y por eso los demás quieren parecerse a nosotros”. Este eslogan del hincha de Defensor Sporting puede parecer arrogante. Pero un somero análisis de la realidad del fútbol uruguayo demuestra una realidad irrefutable: a la hora de reforzarse, a los grandes del fútbol uruguayo se les ponen los ojos violetas.

Pasó históricamente con jugadores formados en Punta Carretas, un fenómeno que se multiplicó en los últimos años.

Desde el año pasado, Nacional y Peñarol son dirigidos por entrenadores formados en Defensor.

Y para ir más al fondo de las entrañas violetas, Nacional contrató junto al DT Gustavo Díaz al histórico preparador físico, Julio Gioscia, y Peñarol presentó esta semana a Juan Ahuntchain como nuevo coordinador de juveniles.

“Lo de los jugadores es algo natural”, explica a El Observador Jorge Blanco, integrante de la comisión directiva del fusionado.

“Nosotros estamos en un proceso de expansión de juveniles y cuando se va algún futbolista hay varios atrás para ocupar su lugar y mostrarse”, dice.

En los últimos tiempos se está dando un fenómeno particular: los juveniles surgen y se van jóvenes. No se pueden asentar en el extranjero y al volver optan por jugar en Peñarol y Nacional.

Tabaré Viudez, Adrián Luna en Nacional, y ahora Miguel Amado en Peñarol son los últimos ejemplos.

“Defensor no compite con los grandes en el mercado. Si hay algún jugador de la casa que queda libre en el exterior le abrimos las puertas, pero nosotros no provocamos retornos”, afirma Blanco.

Sin embargo, en 2008, el empresario Francisco Casal colocó al zaguero Gonzalo Sorondo en Peñarol y Defensor intercedió ante el futbolista para hacerlo retornar a sus filas. Y lo logró.

¿Le vende a los grandes?
Históricamente Defensor no transfiere a sus valores en el mercado local.

Fernando Sobral, expresidente del club, dice al respecto: “Desde fines de la década de 1950 Defensor se dio cuenta de que es mejor vender para afuera porque hay más dinero, mejores garantías de pago y además los futbolistas no enfrentan al equipo en el medio local. Pero nunca se definió como política del club no venderle a los grandes; esas son etiquetas”.

Sobral recuerda que el lateral Mario Gastán pasó directamente de los violetas a los tricolores.


Nico Olivera, símbolo del ejemplo opuesto
“Defensor tiene dirigentes honestos, juveniles que prometen, un plantel formado en la cantera y un gran y único ídolo: el Nico Olivera, porque solo se puso nuestra camiseta y no sueña con ninguna otra”, dijo en mayo del año pasado a El Observador el publicista Pipe Stein, fanático de los violetas.


En la interna de Defensor consideran que Olivera es “una excepción” en el mercado futbolero: “No se mueve por aspectos económicos para elegir dónde jugar y no le interesa ir a Peñarol o a Nacional”, contaron. Ahora retornó una vez más a filas violetas.

A Sergio Martínez lo colocó Casal en Peñarol, en 1991, tras adquirir sus derechos económicos.

Escuela de talentos
En 1987 el entonces presidente Eduardo Arsuaga creó la Escuelita de fútbol de Defensor, que dirige César Santos, el Profe. 

Todos los jugadores que exportó desde entonces el violeta pasaron por esa fábrica de talentos, excepto Sebastián Abreu, quien llegó de Minas a la Quinta División.

“En los últimos tres años no bajamos del tercer puesto en la sumatoria de la tabla de todos los juveniles”, explica Sobral.

“La estructura funciona bien y es lógico que los grandes se fijen ahí para contratar desde jugadores a preparadores físicos (como Pablo Placeres en Peñarol), hasta formadores (Ahuntchain)”, concluye Blanco.

Debe ser porque en algo quieren parecerse a Defensor.


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