La caída de Nacional

El equipo tricolor continuó en la presente temporada con la bajada que comenzó en la anterior; a duras penas se clasificó a la Libertadores

Nacional terminó la temporada goleando 4-1 a Fénix y clasificando a la Copa Libertadores de 2015. Pero ese último partido no puede borrar la campaña del equipo tricolor, una de las más deficientes de su historia. Por segundo año consecutivo no ganó un solo título, perdió los dos clásicos (2-3 y 0-5), fue el peor de los 32 participantes en fase de grupos de la Libertadores y cambió dos veces el entrenador: Gerardo Pelusso reemplazó a Rodolfo Arruabarrena y Álvaro Gutiérrez a Pelusso.

La inestabilidad en el cuerpo técnico repercutió directamente en el equipo. Nacional no tuvo jamás una matriz de juego. Arruabarrena ensayó durante la pretemporada con línea de tres, pero cambió cuando empezó la actividad oficial. Siguió con Pelusso con un novedoso 4-2-3-1 que tampoco le dio resultados y también lo varió, y acabó con Gutiérrez y su 4-2-2-2.

El club contrató a siete jugadores en el período de pases de junio-julio y a seis en el verano pasado. Fueron 13 en total, de los que Caué Fernandes no jugó nunca y terminó el año cedido a préstamo en Liverpool y convirtiéndole un gol a Nacional, y con De Los Santos, Porta, Morro García, Giménez, Cruzado, Curbelo y Píriz viendo el equipo desde afuera. Las otras altas fueron las de Benegas, Álvaro Fernández, Nacho González, Munúa y Coates.

Solo cuatro juveniles debutaron en Primera esta temporada y uno, Leandro Barcia, en el tramo final del Clausura. El de mayor participación y mejor desempeño fue Gastón Pereiro; también dieron sus primeros pasos en el plantel principal Gonzalo Ramos y Alfonso Espino. Otros juveniles como Carlos De Pena, Nicolás Prieto y Juan Cruz Mascia, que se estrenaron en la temporada pasada, tuvieron altibajos como todo el equipo.

Las desprolijidades estuvieron a la orden del día y los coletazos siguen repercutiendo en el club. Hace unos días Sebastián Abreu dijo en Argentina que en Nacional sufrió “canalladas”. El Loco fue la gran apuesta de Eduardo Ache durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en diciembre de 2012. Seis meses después, Abreu fue separado del plantel que hizo la pretemporada en Argentina. Otro referente de los hinchas, Alexander Medina, también se quedó en Montevideo entrenando con el plantel de Tercera. En aquella oportunidad Abreu señaló que al técnico Arruabarrena “los dirigentes lo indujeron a tomar una decisión política”.

La desprolija ida de Israel Damonte a Estudiantes, cuando aún tenía contrato con Nacional, fue otra de las piedras que entorpecieron el camino del plantel cuando iniciaba la temporada.

Durante los últimos seis meses de 2013 Nacional se abocó solo al torneo Apertura. El Vasco, que ensayó con línea de tres en los amistosos  cambió el sistema después de ser goleado dos veces. El equipo tuvo una campaña irregular y perdió con los candidatos de siempre: Danubio, Defensor Sporting y Peñarol. Aún así, llegó a la última fecha con la posibilidad de ser campeón si le ganaba a Fénix en el Parque Central, pero perdió 2-1 después de empezar ganando. Arruabarrena tenía seis meses más de contrato, pero al cabo de ese partido renunció.

El sustituto salió sin que lo pensaran demasiado. “Usted recibió 22 votos, porque los 11 dirigentes votamos con los dos brazos en alto” le dijo Eduardo Ache a Pelusso, el elegido.

El lío del clásico de enero le sacó a cinco jugadores por dos meses: Burián, Arismendi, Nacho González, Morro García y Torres.

A duras penas clasificó en la primera fase de la Copa Libertadores y en la fase de grupos sumó solo un punto. Fue el peor equipo de esa etapa del torneo continental. Estuvo sin ganar durante siete partidos consecutivos, incluidos los del Clausura. El equipo no se adaptó a la forma de jugar que propuso el técnico floridense. Y cuando hilvanó dos victorias seguidas (Defensor y Cerro Largo) sufrió el mazazo del clásico.

Pelusso fue destituido y entró Gutiérrez, técnico de Tercera división, para dirigir en las tres fechas que restaban. El objetivo era clasificar a la Libertadores. Lo consiguió, ganó con claridad, apareció Barcia como promesa y ahora la directiva tiene la palabra. Hasta ahora dio más en el herradura que en el clavo. 


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