La caída de Blatter: el fin de una era oscura

A cuatro días de ser reelecto presidente de FIFA, el suizo se desatornilló del sillón. "No tengo US$ 10 millones", se defendió
"Un capitán no abandona el barco cuando las aguas están revueltas". Es 31 de mayo de 2011 en Zúrich y Joseph Blatter ya se sabe reelecto –por tercera vez– como presidente de la FIFA. Su oponente, el catarí Mohammed Bin Hammam, ya retiró su candidatura tras comprobarse que había comprado votos. Pero en este 2015, las aguas de FIFA –más turbias que nunca– se volvieron un tsunami. Y el capitán al fin abandonó el barco. La era Blatter, 17 años después, ya es historia en el planeta fútbol.

Blatter

Su quinto mandato en el sillón del ente rector del fútbol mundial duró solo cuatro días.

El viernes pasado, en medio de un inverosímil show de danzas, canto y coreografías, el suizo de 79 años resultaba reelecto como titular de la FIFA.

Apenas 48 horas antes un nuevo escándalo manchaba la pelota salpicando a Blatter que –escandalosamente– miraba para el costado como si nada hubiera ocurrido.

Catorce personas vinculadas al planeta fútbol, entre ellos nueve miembros de FIFA fueron acusados por el Ministerio de Justicia de Estados Unidos de soborno, fraude y lavado de dinero.

Entre los acusados figura el uruguayo Eugenio Figueredo, quien ocupaba una de las vicepresidencias de la FIFA y fue detenido en Zúrich. Pero a Blatter no se le movió un pelo y siguió atornillado a su cargo.

¿Qué cambió tan solo cuatro días después para que entregara su mandato?

Sin dudas, la información que publicó el New York Times el lunes, que reveló que el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, mano derecha de Blatter, le transfirió en 2008 la suma de US$ 10 millones a Jack Warner, expresidente de la Concacaf, en un presunto soborno para favorecer la elección de Sudáfrica como organizador del Mundial de 2010.

Jerome Valcke FIFA secretario general
Jerome Valcke, secretario general de FIFA, acusado por la justicia estadounidense de recibir US$ 10 millones de manera irregular
Jerome Valcke, secretario general de FIFA, acusado por la justicia estadounidense de recibir US$ 10 millones de manera irregular

La FIFA salió a aclarar en un comunicado que esa transferencia se había realizado efectivamente, pero "para ayudar a la diáspora de sudafricanos en el Caribe", pero que "ni Jerome Valcke ni ningún alto responsable de la FIFA estaba al corriente ni del inicio, ni aprobación o puesta en marcha del proyecto".

Pero por aquello de que aclarar tanto oscurece, Blatter terminó renunciando nueve horas después de la difusión de ese comunicado.

Luego de su reelección Blatter dijo que la acusación sobre los US$10 millones que impactaba en su hombre de confianza, no referían a él y agrego: "No tengo US$10 millones".

Atornillado al sillón

El reinado de Blatter duró 17 años siendo el tercero más extenso en el historial de FIFA, solo superado por el de Jules Rimet (1921 a 1954, 33 años) y João Havelange (1974-1998, 24 años).

Una anécdota contada por uno de los uruguayos que tuvo que tratar con el suizo el caso de Luis Suárez por su sanción en el Mundial de Brasil 2014, lo pinta en cuerpo y alma. Antes de la reunión con el pope del fútbol mundial, el dirigente uruguayo fue advertido de que a Blatter tenía que dirigirse en tono ceremonioso y con reverencias. Tal como si fuera una divinidad olímpica.

De escándalo en escándalo

Un somero repaso a la carrera de Blatter evidencia que en algún momento, el hombre supuso que su poder sería inmortal y resistente a cualquier sacudón (o río revuelto, siguiendo su retórica).

Es que los escándalos han sido el común denominador de su carrera dirigencial.

Desde el que llevó a Havelange a renunciar en 2013 a su cargo de presidente honorario pasando por las acusaciones cruzadas entre Bin Hammam y Blatter por la compra de votos para las elecciones de 2011 hasta el estallido que generó la adjudicación del Mundial 2022 a Catar.

Video renuncia Blatter FIFA


Evidentemente, este último escándalo puso a la FIFA comandada por Blatter en el ojo de una tormenta de la que nunca logró escapar.

Todo se destapó en noviembre de 2010 cuando dos miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA, el tahitiano Reynald Temarii y el nigeriano Amos Adamu, fueron suspendidos por haber violado el Código de Ética.

Pocos días después, Catar se convirtió en el centro del mundo al ganarle a Estados Unidos la adjudicación del Mundial 2022.

Las acusaciones de corrupción fueron inmediatas. Tanto ruido hicieron que la propia FIFA, en 2012, encargó al exfiscal de Nueva York, Michael Garcia, una investigación que fue publicada solo en forma parcial. Una especie de triste maquillaje a algo que tenía muy mala cara.

La gota que rebasó el vaso la derramó la justicia estadounidense la semana pasada.

¿Y ahora?

Contra todos los pronósticos, Blatter finalmente abdicó, el príncipe Ali Bin Al-Hussein –derrotado el viernes por 133 votos del suizo contra 73– resurgió con una frase: "Si así lo quieren, me postularé", y el mundo futbolero festejó.

Luis Figo, candidato a presidente que declinó su postulación a días de la elección. comentó: "Por fin llegó un cambio a la FIFA".

Otro exfutbolista, el francés David Ginola, ya aprovechó para candidatearse, y el nombre del holandés Michael Van Praag también vuelve a resurgir.



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