La batalla táctica del clásico

Peñarol y Nacional llegan al partido más importante del año con posibilidades de conquistar el título, pero su juego presenta, en lo previo, más debilidades que fortalezas

El clásico que esta tarde jugarán en el Estadio Centenario Peñarol y Nacional será clave en las aspiraciones de ambos de lograr el Campeonato Clausura.

Los dos planteles más importantes del medio tuvieron un inicio de temporada para el olvido, sobre todo Peñarol que va por su tercer entrenador, y está lejos del líder en la tabla anual. Nacional por su parte, tuvo un Apertura irregular, perdió el clásico, pero llegó con posibilidades claras a la última fecha donde cedió el título en su casa al perder con el penúltimo de ese torneo.

Eliminados los dos de la Copa Libertadores en primera instancia, los grandes deberán conformarse con las migajas que deja el clásico y un hipotético cruce con Danubio si obtinen el Clausura.

Los dos equipos están lejos del nivel que prometieron sus incorporaciones, pero fundamentalmente, a años luz de lograr un funcionamiento adecuado cuando el calendario del torneo ya tomó la recta final.

Es por eso que el partido clásico será una batalla táctica por donde se mire. Lejos de tener jugadores desequilibrantes que puedan romper la monotonía, los dos saldrán a la cancha con la mixtura de no regalarse en los primeros minutos, pero teniendo claro que no ganar hipoteca las chances. La complicidad para ambos entrenadores es que utilizarán sistemas distintos.

Como en el fútbol siempre hay una contratáctica para una táctica, el partido de esta tarde se antoja como un juego de ajedrez donde los estrategas moverán sus fichas para evidenciar las falencias del otro.

Nacional presentará un equipo, en lo previo, más compacto, donde la distancia entre sus líneas será mínima y buscarán los circuitos que generen Álvarez-Pereiro por derecha y Cruzado-De Pena por izquierda.

El equipo de Pelusso tendrá salida limpia con el tándem Arismendi-Calzada, aunque se mostrará rengo a la hora de ofender a Peñarol por las bandas. Torres fue zaguero durante todas las juveniles y aún mantiene las fortalezas y debilidades de su puesto. A favor de su inclusión corre que es difícil encontrarlo mal parado, es táctico y cierra los espacios. ¿La contra? No pasa la mitad de la cancha. El acierto de Pelusso de creer en su sistema, la posibilitará tener tres creadores de juego cerca de la zona de influencia. Con la pelota dominada, Nacional puede ofender con un rombo compuesto por Pereiro, Cruzado, De Pena y Mascia, quien será el único puntero.

El déficit mayor del tricolor está en la falta de gol si los volante creativos no se sueltan. Quien ocupe la posición de delantero centro juega muy solo y tiende a caer entre los zagueros donde, por lo general, pierde.

Nacional deberá identificar a tiempo los huecos que deja Peñarol cuando ataca. Si sale en velocidad por ese sector y Mascia es habilitado de forma horizontal, el albo tendrá mayores chances. Si el equipo opta por un juego vertical, utilizando un sistema con un solo punta, saldrá favorecido el aurinegro.

Peñarol tiene un sistema más volátil. El equipo de Fossati es uno cuando ataca y otro cuando defiende.

Al entrenador le costó mucho plasmar su idea defensiva. Peñarol juega con un líbero y dos stopper en el fondo. Ese sistema necesita la colaboración de los carrileros para no dejar desnudo el fondo.

Rodríguez y Sandoval deberán prestar especial atención a sus intervenciones ofensivas, porque una contra de Nacional con la pelota dominada puede ser letal.

En la zaga la garantía tiene nombre y apellido: Carlos Valdez. El zaguero tendrá la compañía de Damián Macaluso y la duda que Fossati manejó durante la semana: Joe Bizera o Darío Rodríguez. De todas formas, el patrón de la defensa mirasol deberá cubrir espacios, porque tanto Bizera como Darío no se destacan por su velocidad.

La mitad de la cancha será la zona de combate. El que gane ese sector, tendrá mayores posibilidades de llevarse el partido. Ante ese escenario, Peñarol tiene una ventaja. Si sus carrileros son aplicados, el aurinegro puede explotar el vacío entre Cruzado y Arismendi. Aguiar es el indicado para ocupar ese lugar. El canario maneja los dos perfiles, tiene capacidad marca y gran remate desde media distancia. Si le gana la espalda a los volantes, los zagueros tricolores deberán hacer sonar las alarmas.

El papel de Jorge Rodríguez puede convertirse en protagónico si aprovecha las subidas de Álvarez por el andarivel derecho. Si juega Pacheco, Nacional no podrá cometer faltas cercas del área por su buen pie. Si juega Núñez, Arismendi deberá cubrirse para que los laterales no lo pierdan.

La referencia de Jonathan Rodríguez será Torres, al tiempo que los dos zagueros, Benegas y Coates, buscarán disminuir a Zalayeta. La batalla clásica está planteada, ahora, depende de los protagonistas.

La defensa de Peñarol: Una distracción es gol
Tener a tres hombres en la línea final necesita de una concentración y un sistema de relevos demasiado aceitado. Cuando Peñarol no tiene la pelota, bajan los carrileros a colaborar con la marca, aunque no tengan perfiles defensivos. Los contragolpes son el mayor problema. Si el rival explota las tres calles en velocidad, la zaga estará en apuros.

La defensa de Nacional: Encontró firmeza en las últimas fechas
Al entrenador tricolor le costó mucho poder aceitar la defensa. Los primeros partidos del Clausura y la Copa Libertadores fueron un suplicio. De Los Santos, Scotti, Curbelo y Díaz, la zaga que comenzó el 2014, verán el clásico desde afuera. Pelusso metió mano y espera que Coates sea la voz de mando ante un ataque rápido como el aurinegro.

La mitad de la cancha de Peñarol: Modifica su figura con la posesión
Fossati colocará cuatro volantes en la mitad de la cancha y un hombre por delante de la línea media para asistir a los delanteros. Cuando Peñarol tiene la pelota en su poder, Píriz toma el cículo central, Aguiar se adelanta varios metros para tener el arco de frente y suben los dos carilleros. Cuando la pelota la tiene el rival, el enlace baja a la zona de volantes y se queda con el doble cinco en la medular. Los carrileros bajan para conformar una línea de cinco defensores. Peñarol deberá cuidar los pasillos laterales que quedan entre los zagueros y los carilleros.

La mitad de la cancha de Nacional: Cuidar las espaldas será la clave
El sistema de Pelusso es con cinco hombres en la medular. Dos más retrasados, Arismendi y Calzada, dedicados a la contención y tres por delante con neto corte ofensivo: Pereiro, Cruzado y De Pena. Una de las principales falencias del funcionamiento es cuando el rival le coloca la pelota a la espalda de Arismendi. El Mama es el eje del sistema. Si está mal ubicado, el equipo se parte al medio. Calzada deberá estar atento para apoyar los cierres, cubrir las subidas de los laterales y quedarse junto a los zagueros cuando Arismedi suba a cabecear en las pelotas quietas.

El ataque de Peñarol: La velocidad como argumento
El hombre a parar es Jonathan Rodríguez, quien mostró credenciales para jugar. Un cambio de ritmo puede modificar el trámite. Si entra Núñez, Peñarol tendrá más peso. Si se opta por Pacheco,  el juvenil tendrá un mejor lanzador.

El ataque de Nacional: Pólvora mojada
Luego de las primeras fechas donde Alonso sacó la cara por sus compañeros, las constantes lesiones del delantero mermaron su promedio. Mascia demostró estar a la altura y será la carta ofensiva. Porta y García están relegados.

 


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