La bajada tricolor: del lujo al desastre

Apertura. De ser un equipo que ganaba fiel a un patrón de juego pasó a ser un conjunto sin ideas
Cuando Gustavo Munúa comenzó a entrenar a Nacional, a pocas semanas de haber dejado el arco para ponerse el saco de DT, era una incógnita cómo iba a ser su estilo de juego. En los primeros partidos, sorprendió gratamente con una propuesta afín al paladar tricolor que sus jugadores seguían a rajatabla; pero en los últimos encuentros su conjunto perdió aquella imagen y hoy está a la deriva, sin ideas y sin actitud.

Todo comenzó en Bolivia, donde los albos jugaron su primer partido oficial de la temporada por la Copa Sudamericana. Fue ante Oriente Petrolero y el debut fue con triunfo un contundente 3-0 que ilusionaba a los bolsos.

Luego llegó el arranque del Apertura y en el Parque Central le ganó 4-1 a Villa Teresa, club que jugaba su primer partido en la principal categoría del fútbol uruguayo. A los pocos días fue la revancha ante los bolivianos fue 0-0 para avanzar en la Copa.

Hasta ahí todo iba bien. Luego enfrentó a River Plate de Juan Ramón Carrasco y le ganó 2-1 de forma agónica. Es encuentro comenzó a marcar una característica del Nacional de Munúa: por más que el partido fuera adverso, el equipo seguía fiel a su idea hasta el final del partido y, así, lograba ganar.

Llegarían días difíciles para los albos. Por la Sudamericana, caía el invicto al perder ante Santa Fe en el Parque Central por 2-0 y al siguiente encuentro, por el Apertura, perdía la racha triunfal frente a Wanderers de visita en el Viera. En ese encuentro no estuvo Carlos De Pena, quien había sido figura del Nacional campeón del pasado Uruguayo y que en los próximos días se iría transferido a Middlesbrough de Inglaterra.

Además, ese resultado ante los bohemios definía otra carencia de los albos: la dificultad para sumar puntos en canchas chicas.

Se recuperó con triunfos in extremis: 1-0 a Plaza en el Parque con gol de penal de Alonso en la hora, 3-2 a Juventud en el Centenario, 1-0 a Santa Fe por la Sudamericana –quedó eliminado-, y otro agónico 4-3 ante Cerro.

Volvería a dejar puntos en una salida, ante El Tanque en Florida, donde empató. Luego tuvo su mejor exhibición, al aplastar por 4-0 a Defensor, y a la siguiente fecha, en la novena, logararía su último triunfo, ante Fénix por 2-0.

Luego comenzó la debacle que lo dejó sin la punta de la tabla y en la que sigue inmerso con cuatro encuentros sin conocer la victoria. Perdió 2-0 ante Sud América en el Parque, luego empató ante Racing y Peñarol en el clásico, y el sábado sumó otra derrota en Jardines ante Danubio. Munúa y Nacional, no levantan cabeza.

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Ilusionó en el arranque

La propuesta de Gustavo Munúa llamó la atención en sus primeros partidos. El flamante DT le dio un toque europeo al juego tricolor con mucha posesión de pelota y con una tendencia a salir desde el fondo con el balón al ras del piso, más afín al paladar tricolor en comparación con el planteo que proponía su antecesor Álvaro Gutiérrez.El golero Esteban Conde se destacaba por su juego de pie para buscar la mejor proyección de su equipo. En esos encuentros, la figura táctica era el 4-2-3-1, similar al del anterior campeonato.

Se fue De Pena y los invictos

Las primeras dudas del equipo comenzaron a fines de agosto. En dos encuentros se quedó sin invicto por la Sudamericana y el Apertura. Independiente Santa Fe lo anuló en el Parque Central y le ganó 2-0. Luego, cayó ante Wanderers en el Viera. Ese encuentro estuvo marcado porque Carlos De Pena no estuvo en cancha porque era negociado a Middlesbrough, club al que se iría día después. Los albos contrataron al argentino Alejandro Bárbaro para suplir al extremo izquierdo, pero Munúa nunca pudo suplantar a De Pena.

Aferrado a una idea

Los tricolores dieron vuelta varios encuentros que se le pusieron cuesta arriba, siempre con una constante: mantener la idea del juego por abajo hasta llegar al gol. El Parque Central fue testigo de partidos vibrantes ante River Plate, Plaza y Cerro, todos ganados por Nacional en los últimos minutos. El zénit del nivel albo fue ante Defensor Sporting, equipo que llegaba con gran nivel en la Sudamericana y que fue goleado por 4-0 en el escenario de La Blanqueada. La figura táctica se acercaba más al 4-3-3.

Sin estilo y sin rumbo

Cuatro fechas sin ganar lleva el equipo de Munúa. ¿Qué pasó? La derrota ante la IASA caló hondo. Luego empató con Racing y le dejó la punta a Peñarol, la que no pudo recuperar al empatar en el clásico. Lo albos olvidaron su propuesta de juego y varios jugadores han bajado su nivel en todas las líneas. El arco y la defensa -uno de las zonas que más trabajo le ha dado al DT- no ha estado sólido, el medio luce desdibujado y sin conexión con los delanteros e Iván Alonso, su goleador, lleva tres partidos sin anotar.



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