La amiga pelota quieta

Como en la época del Quinquenio, Peñarol volvió a llevarse un resultado positivo sin jugar bien, pero valiéndose del balón parado y el pase largo
Y Peñarol va al frente, con muchas ganas pero sin libreto y una Ámsterdam que, en otra tarde de facilismo futbolero, reclama huevo como antídoto a la apatía.

Nacional se puso en ventaja con un golazo de Santiago Romero y administra el reloj del segundo tiempo ante un Peñarol al que no se le cae una sola idea.

Forlán deambula, parece haber pasado su momento en el partido, cuando se mostraba como opción de pase, lideraba los ataques y se ponía el equipo al hombro.

Una plancha a Gonzalo Porras y la amarilla de Andrés Cunha jugaron en la cabeza del rubio, que ya no pudo ir a trancar con fuerza. Además, Esteban Conde le tapó un mano a mano que pareció dilapidar su fútbol. Con Forlán ausente, Luis Aguiar taponeado, Diego Ifrán sin asistencias y los laterales un partido muy chato, el empate no parece llegar por ningún lado.

Un valiente desde la Tribuna América se anima a gritar: "Juegue un poco Peñarol", aunque la marea de los que no negocian las ganas lo pasa por encima.

"Huevo Peñarol", reclama un veterano enojado y, en ese momento, Bengoechea decide poner a Carlos Luque en lugar de Marcelo Zalayeta.

El argentino fue el revulsivo de un equipo que parecía muerto y una falta de Fucile sobre Ifrán propició un tiro libre.

Cuando Aguiar tomó la pelota para tirar el centro, muchos hinchas de Peñarol tomaron sus celulares en modo video para grabar lo que podía ser el empate, presagio de lo que venía.

En el centro, Romero la peinó atrás y Matías Aguirregaray selló el empate.

Marca registrada
Peñarol volvió a convertir un gol clásico a través de una pelota quieta, con la marca registrada de su historia reciente y el sello del laboratorio en el Quinquenio.

Con Pablo Bengoechea, Óscar Aguirregaray y José Enrique de Los Santos en el cuerpo técnico y con Marcelo Zalayeta en el plantel, los recuerdos del Quinquenio son cosa casi rutinaria.

La idea de Gregorio Pérez y los éxitos entre 1993 y 1997 marcaron a fuego a este cuerpo técnico y su mano se nota a la distancia.

Pensado
Pero hay una verdad que rompe los ojos. En los últimos cuatro clásicos, Peñarol anotó cinco goles y todos fueron de pelotas quietas. El trabajo de cortinas combinadas a la espalda, desmarques zonales y engaños para perder referencias individuales es algo que se trabaja durante la semana, con la misma intensidad y seriedad que el resto de las opciones.

"En lo táctico tienen similitud en lo defensivo, en las marcas, el trabajo de pelota quieta. Se hace mucho hincapié en eso y Gregorio lo hacía igual. Muchos goles vienen por pelota quieta y la gente de Peñarol lo tiene por historia y es algo que no puede renunciar. Las faltas y los córners existen y hay que aprovecharlos. Es algo que Peñarol no hacía en los últimos tiempos. Gregorio siempre lo propuso y lo hizo trabajar con continuidad y Pablo hace lo mismo. Cerrar los partidos es algo lógico, lo debés hacer. Uno no puede ser inconsciente de jugársela por ir por otro gol y que te puedan convertir. Eso es habilidad: la vas aprendiendo con los años. No se tiene que tener vergüenza por cerrar los partidos; los resultados son los que sirven. Gregorio también lo hacía", contaba José Enrique de Los Santos, asistente de Bengoechea, en una columna publicada por Referí en abril.

El Peñarol de Bengoechea logró goles de alta factura técnica ante equipos menores, pero ante Nacional ve reducida su capacidad goleadora a las pelotas quietas y así lo indican los últimos tres clásicos (ver cifras) y cuatro si se suma el último de Jorge Fossati (curiosamente otro con paso por el Quinquenio). El último clásico donde Peñarol anotó goles de jugada fue en el histórico 5-0, cuando solo Damián Macaluso anotó de cabeza tras un córner de Antonio Pacheco.

Es llamativo que Peñarol no pueda hacer goles con la pelota al ras del piso. Pero aquel viejo refrán futbolero es el que zanja la discusión: todos los goles valen lo mismo, así sea el de Maradona contra los ingleses como o uno con la panza. Y como hace 20 años se le criticaba el estilo a Gregorio Pérez, pero ganaba y sumaba títulos, este Peñarol aún en construcción se va a acostumbrando a ser gasolero y práctico. Y a encontrar en esa identidad histórica -de Bengoechea, de su cuerpó técnico y sin duda de su hinchada- la vía para irse ayer del Centenario con la sonrisa del líder.

Cifras clásicas con goles de pelota quieta
El 9 de noviembre de 2014 y por el Apertura, Antonio Pacheco abrió la cuenta de penal para Peñarol. Luego Sebastián Fernández y Álvaro Recoba sellaron el triunfo para Nacional. El DT de Peñarol era Jorge Fossati, quien también estuvo en el Quinquenio.

El 17 de mayo de 2015 y por el Clausura, Peñarol y Nacional igualaron 1-1. Iván Alonso anotó un golazo para los tricolores y Hernán Novick selló de igual forma el empate para los carboneros. El gol de Novick fue de tiro libre ante un Jorge Bava que quedó parado.

La final del Campeonato Uruguayo se jugó durante la Copa América, el 14 de junio de 2015 con victoria de los albos por 3-2. Nacional ganaba el clásico 2-0 pero dos goles de Luis Aguiar, uno de tiro libre y el otro de penal, pusieron la igualdad parcial.

Apunte
Para el entrenador mirasol Pablo Javier Bengoechea fue su quinto clásico detrás de la línea de cal y en ninguno pudo ganar. Según recoge un dato estadístico del periodista Gerardo Basorelli, hay que remontarse a 1984 para encontrar a un entrenador aurinegro sin victorias en los primeros cinco clásicos. El antecedente, hace 31 años, fue de Hugo Fernández, quien dejó su cargo sin alegrías clásicas ante los tricolores.

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