La altura de La Paz es una cuenta pendiente

La historia dice que la celeste jamás pudo ganar en el altiplano en los ocho encuentros que disputó

Mire que esta historia está plagada de acontecimientos. Primero fueron las largas aclimataciones, en períodos en los que los jugadores eran sometidos a un calvario para evitar los síntomas de la altura. Hasta que los especialistas se percataron del detalle de que, permanecer varios días en la altura, generaba problemas posteriores.

Después se habló de equipos fantasmas conformados por jugadores de los torneos locales que eran preparados para ir al sacrificio. Pero tampoco justificaba la inversión.

Probaron llegando dos días antes del partido y la experiencia resultó fatal.

Después surgió la posibilidad de una cámara hiperbárica. Hasta que se le encontró una vuelta al tema más complejo para el fútbol uruguayo: jugar en la altura. Luego de vivir todas las experiencias se acordó subir horas antes del partido y una vez finalizado salir del techo del mundo.

La Paz. El calvario. La ciudad en la que nunca se ganó y en la que solo se celebraron empates y sufrieron derrotas.

En esta historia hay muchas bibliotecas de los médicos porque el tema de la altura dejó de ser un tema que pasaba por la determinación de un entrenador, sino que se comenzaron a hacer estudios sobre cuál es la mejor forma de combatir tan temidos efectos.

Los científicos pasaron a ser pieza clave en el tema.

En el año 2004, El Observador realizó un informe sobre el tema y consultó a varios especialistas. Carlos Suero, reconocido médico de Nacional, vivió muchas experiencias.

Durante mucho tiempo fue adepto a la teoría de subir el mismo día del partido “pero luego de la experiencia que tuvimos con (Santiago) Ostolaza en la Libertadores, en las que subimos dos días antes y ganamos un partido y empatamos otro cambió mi visión acerca de con qué método se consiguen mejores resultados. Me hizo dudar”.

Y contó una anécdota vivida hace más de 20 años cuando fueron dos días antes a jugar un torneo cuadrangular y lo ganaron.

Otro médico que habló para aquel informe fue Gustavo Chiara, jefe de la sanidad de Danubio, que también dio su punto de vista: “Lo sustancial es no sicotizar al plantel. Hay que saber explicarle al jugador de los efectos que le puede provocar jugar en La Paz. Se les debe decir que es fundamental hidratarse y que no es importante comer. Si es necesario se puede pasar un poco de hambre”.

Claro que desde aquel entonces a la fecha se hicieron más estudios. El jefe de la sanidad de Peñarol, Alfredo Rienzi, se especializó en la altura.

La sanidad de la selección, comandada por Alberto Pan y con su colega Edgardo Barboza como pilar vital en este tema, considera esencial hidratarse y hacer una ingesta de alimentos liviana. Claro que la selección tiene de pronto recursos a los cuales no pueden acceder los clubes, como contratar un vuelo chárter. Pero no es cualquiera. El piloto debe venir del altiplano para hacer el tramo Santa Cruz-La Paz.

Dicen que no es para cualquiera aterrizar en medio de las montañas bolivianas.

Los equipos tienen que salir muy temprano porque los vuelos parten a las 8 de la mañana. Esto implica que deban abandonar el hotel a las cinco de la mañana.

Diferente es la situación de Uruguay de cara al partido de mañana, debido a que volará a los 3.650 metros horas antes del encuentro. Sin embargo, la historia confirma que La Paz sigue siendo una cuenta pendiente, aunque los entrenadores de Uruguay probaron con todos los sistemas posibles, que a otras selecciones le dieron buenos resultados, y nunca ganaron.


Fuente: Jorge Señorans, enviado a La Paz

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