La agonía del bravo Rampla

El club no tiene dinero para cancelar una deuda; por ahora no juega
La agonía de Rampla... En 1998 le cortaron el teléfono de la sede. En 1999 el técnico Antonio Alzamendi revelaba: "Hay jugadores que salen a pintar. Hice de equipier porque al señor no le pagaban y no iba". En 2001 debían juntar US$ 100 mil para iniciar la actividad. En 2003 hicieron un llamado heroico para juntar US$ 32 mil para empezar. El club no pudo iniciar la actividad y perdió la categoría. En 2004 pagó el último día para volver a actuar en la B y logró el ascenso. En 2005 los hinchas pasaban con latas por las tribunas recolectando dinero para poder subsistir.

Los hinchas de Rampla saben de historias de sacrificio. Además de pasar las latas pintaron las tribunas y hasta arreglaron la cancha. En 2008 el plantel entrenaba sin médico y la pretemporada se realizó en un cuartel.

Con el paso del tiempo llegó Fernando Pavón con un grupo de inversores mexicanos que trajeron hasta a un DT chileno, pero se fueron y dejaron un tendal de deudas. Luego fueron tiempos de gerenciamientos argentinos.

Pero el paso del tiempo no fue capaz de borrar las penurias. El tema, como se puede apreciar, no es de ahora. Rampla está encadenado desde hace años. La cadena es perversa. Rampla no forma jugadores, no tiene materia prima para vender, y entonces debe recurrir a agentes externos del club para obtener recursos que le permitan competir.

Pero esta vez la agonía tiene síntomas de drama. Rampla debe reunir US$ 200 mil para poder jugar el torneo de la Segunda División Profesional que arranca este sábado y la plata no aparece por ningún lado.

El presidente Lucas Blasina pidió postergar el inicio del torneo de la B pero se lo negaron. El tiempo pasa. El viernes hay que pagar. El domingo un grupo de socios informó a Blasina que había gente dispuesta a salvar al club con la condición de que diera un paso al costado. "Yo no me voy a ir porque alguien venga a traer algo. Quiero saber si van a solucionar el tema o no", dijo Blasina a Referí.

Al cierre de esta edición, Blasina estaba reunido con Ignacio Durán, hombre de Rampla e integrante de la Comisión de Disciplina de la AUF intentando destrabar la situación. Para después empezar a juntar la plata.

los dramas

Sin ropa
En su última temporada en Primera los picapiedras vivieron todo tipo de dramas. Cierta vez no entrenaron por deudas con los funcionarios. El canchero no abrió la utilería y no pudieron sacar la ropa para entrenar.
La época del Ronco
La última gran campaña del equipo fue con Luis López como técnico. Los hinchas iban a regar la cancha y los días de partido pasaban una lata para recaudar dinero. No había ropa de abrigo. No era lo único: el técnico consiguió un aviso que les brindaba fideos para almorzar.
La fractura de Espiga
En el año 2001 un hecho marcó la problemática del club. Ismael Espiga se fracturó y debió ser atendido por el médico de Danubio debido a que Rampla no tenía. En el Olímpico no había ambulancia, por lo que Espiga le pidió a un compañero que lo trasladara a un hospital.

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