Julio Moreno, patrimonio Nacional

Llegó en 1991 como profe de Séptima; 26 años después es el profesor institucional del club y ya ganó tres Uruguayos
"Cambiaron un poco los gurises, ahora andan con los celulares, antes era diferente: venían a las prácticas y cambiaban figuritas", reflexiona con ese aire propio de la experiencia del hombre que empieza a ver en perspectiva su vida profesional. Sin embargo, le sigue poniendo la pasión del primer día y disfrutando el placer de trabajar en el fútbol, confiesa.

Julio Moreno tiene un registro muy particular en el fútbol uruguayo; ya no solo en Nacional. Desde hace 26 temporadas es preparador físico en los tricolores, en una función en la que la rotación es muy alta y la permanencia un camino extraño. Trabajó en todas las categorías del club desde que en 1991 ingresó como profe de séptima y preséptima. Desde 2011 se desempeña como segundo preparador físico del plantel principal, cargo que Alejandro Lembo transformó en profesor institucional y fue tres veces campeón del Uruguayo (con Marcelo Gallardo, Álvaro Gutiérrez y Martín Lasarte). Además, como detalle que no es menor: fue campeón en todas las categorías, de primera a séptima.

Utiliza como frase de cabecera que "a los buenos entrenadores los hacen buenos los jugadores, porque con buenos jugadores es todo más viable". Reconoce que Nacional "se caracteriza por cuidar a sus profesionales", a quienes "extiende en el tiempo el trabajo, si se adaptan y trabajan bien".

El profesor institucional que integra el plantel principal de Nacional fue un cargo que creó Lembo y que permitió al club, cuando se fueron los entrenadores, tener un profe que trabajaba con el primer equipo y no debía improvisar con uno de tercera división o de juveniles.

Moreno se encarga específicamente de la recuperación de lesionados en el plantel principal y secunda a Marcelo Tulbovitz en todas las actividades que ordena el preparador físico albo.

De aquel 1991 a este 2017


Carlos Nitzoff, César Vega, Humberto Grondona, Gerardo Panizza, Luis González, Nil Chagas, Alejandro Garay y Gustavo Bueno fueron los técnicos a los que le aportó su trabajo como profesor de educación física en juveniles. En Primera, integró el cuerpo técnico siempre como profe adjunto o en forma interina de Hugo Fernández en 1995, Gustavo Bueno (1996), Héctor Salvá, Miguel Puppo y desde 2011 ininterrumpidamente con Gallardo, Juan Carlos Blanco, Rodolfo Arruabarrena, Gerardo Pelusso, Álvaro Gutiérrez, Gustavo Munúa y Martín Lasarte.

A lo largo de tantos años, a los futbolistas los vio crecer, madurar y retirarse. Participó en la formación de Gustavo Munúa como jugador en las juveniles, en la época que el golero empezó como zaguero; luego lo tuvo como capitán y figura en el plantel principal, y también compartió equipo de trabajo en la primera experiencia de Munúa como entrenador. En el plantel actual le sucede lo mismo con Martín Ligüera, a quien recibió cuando el floridense era un "chico típico del interior, dócil y mostraba cierta timidez" y que hoy, dice, "es un hombre, muy querido por sus compañeros y que disfruta el día a día en esta vuelta a Nacional".

Sobre los cambios que observó en el club en 26 años, dijo: "En tanto tiempo mejoró la infraestructura, apostó a tener más jugadores del club en Primera -eso se empezó a ver a partir de 2000 o 2001- y varió la forma de prepararse. Antes los futbolistas juveniles no iban al gimnasio de musculación y trabajaban sobre pura resistencia; ahora los entrenamientos son con pelota, en lo específico. También los futbolistas de hoy tienen otra motricidad, porque la vida es diferente. ¿Cuánto hace que no ves a un botija arriba de un árbol, trepado? Decime, ¿cuánto hace?".

También cambió el modelo de formación. "En juveniles estás formando personas, no solamente futbolistas", subraya. Y confiesa: "La alegría es inmensa cuando después de años te vienen a saludar y se acuerda de vos, más allá de si llegaron a Primera o no. Uno siempre se acuerda de los que llegaron porque trascendieron en el tiempo en el fútbol, pero también de los más traviesos, de los pícaros. Por ejemplo, en juveniles el "Pato" Sosa era fatal".

Recordó que a Suárez lo recibió en séptima, en 2001, cuando Moreno era el profe de Alejandro Garay. "Era un botija con un amor propio increíble", expresa quien escribe una historia poco común en el fútbol uruguayo".

Así ve a...


Marcelo Gallardo. "Era un entrenador con una convicción bárbara, con una gran personalidad y simpleza para explicar lo que pretendía decir. Le llegaba al jugador. Aplicaba mucho el sentido común".

Rodolfo Arruabarrena. "Se preocupaba del primer titular hasta el último suplente. Escuchaba a todos y te hacía sentir importante".

Gerardo Pelusso. "Un entrenador con gran experiencia y mucha calle".

Álvaro Gutiérrez. "Crea muy buenos ambientes laborales. Le da tranquilidad al jugador".

Juan Carlos "Cacho" Blanco. "Sabe ver a los jugadores. Escucha mucho".

Gustavo Bueno. "Nos conocíamos de memoria. Fueron muchos años juntos. Es un hermano de la vida. Los hace jugar muy bien y les saca jugo a todos los futbolistas".

Gustavo Munúa. "Muy parecido a Gallardo. Vivió ese cambio de jugador a técnico que no es fácil. Mostró su personalidad. Marcó un estilo".

Martín Lasarte. "Tiene la capacidad de visualizar problemas mucho antes de que sucedan y los resuelve también antes de lo esperado, por su experiencia.

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