“Jugamos así porque nuestro margen de error era cero”

Álvaro Gutiérrez analiza la gran campaña de su equipo, explica por qué no practica un fútbol vistoso, apunta a elevar la mira en la Copa y repasa el clásico: el gol del Chino, el juez y los mensajes recibidos

Cuando inició su carrera como entrenador, ¿soñó alguna vez una conquista como la que alcanzó en este Apertura?
No. Nunca pensé que íbamos a tener tanta regularidad en los resultados. Me ilusionaba con tener una buena campaña, pero más o menos como resultan las campañas normales, con algunos empates y alguna derrota.

¿En base a qué factores explica el contundente éxito de este equipo?
Creo que en todos los partidos tuvimos la idea clara de hacer lo que nos resultaba más conveniente, los jugadores se brindaron el 100% y encontraron a partir de su esfuerzo y generosidad un rendimiento alto individualmente que fue respaldado por los rendimientos colectivos. Nacional tiene jugadores de mucha categoría, fue muy sólido atrás y con opciones claras en todos los partidos para marcar goles.

¿Cuál fue la mejor actuación del equipo en el torneo?
Es difícil. Contra Defensor fue excelente. Anímicamente contra Peñarol fue insuperable porque los jugadores seguían metiendo y corriendo después de los 90 minutos y terminamos dando vuelta el resultado y entrando en la historia de los clásicos. Nacional tuvo puntos muy altos: contra Danubio en el primer tiempo, contra River, todos rivales de fuste.

¿Coincide en que Nacional se hace fuerte ante rivales de propuesta ofensiva y le cuesta más cuando se le encierran en el fondo?
Totalmente. Cuando encontramos espacios, tenemos precisión a velocidad y de repente nos cuesta mucho más cuando encontramos mucha gente cerca del área rival porque no nos dejan desplegar la velocidad de nuestros jugadores. Y en esos partidos al seguir yendo al ataque y al ataque con mucha gente, cuando la perdés quedás un poco mano a mano atrás. Es cierto que nos quedan mejor cierta clase de rivales. Pero no quiere decir que cuando nos toca proponer no sepamos abrir los partidos, porque igual terminamos ganándolos. Pero evidentemente son partidos donde generamos menos chances de gol.

¿Por qué Nacional no practica un fútbol más vistoso?
Jugamos así porque nuestro margen de error era cero y esa fue la estrategia que elegimos para este campeonato. Para eso había que estar bien seguros atrás y salir rápidamente al ataque.

Pero el equipo tiene jugadores de buen pie...
Es cierto que tenemos jugadores como para avasallar a los rivales y hacer una propuesta de fútbol con presión y ataque constante. Pero si planteábamos esa clase de partidos, los podíamos empezar ganando y liquidarlos por varios goles o nos podía pasar más veces lo que nos pasó ante El Tanque que se nos cerró atrás y nos salió rápido de contragolpe. Si eso pasaba, hoy no tendríamos la cantidad de puntos que tenemos. Por eso preferimos esta opción de juego: tener menos opciones de gol, pero con más seguridad atrás. Y a la larga, con el cero en el arco cuatro o cinco opciones vas a tener. Tal vez no 10 como si salieras a atacar. Pero uno o dos goles metés y eso es lo que viene sucediendo.

¿Puede ser competitivo Nacional a nivel internacional con este estilo de juego?
Creo que tenemos una muy buena base, tanto en el sistema de juego como en los jugadores. Tenemos tiempo y queremos crecer. Tenemos un lindo desafío en la Copa, vamos a ver. Hay que ver cómo se conforma el plantel para el año próximo, lo que empezaré a ver después del partido que nos queda (Tacuarembó). Pero reitero, hay una muy buena base que intentaremos mejorar para llegar lo más arriba posible.

Nacional marcó muchos goles de pelota quieta, ¿se dio naturalmente por tener muy buenos ejecutantes y cabeceadores o porque fue algo que se practicó mucho?
Por las dos cosas. Se practica, hemos hecho goles de jugadas de pelota quieta preparada y otras que se dan en forma directa por las condiciones de los jugadores.

¿Volvió a ver el clásico?
No. Los primeros 80 minutos no los quise ni ver. Fueron muy aburridos, feos y sufridos. Pero preferí ver los últimos cinco (risas).

¿Es uno de esos partidos que le quedará grabado para siempre?
Si. Yo no tenía ni idea de que nunca había pasado eso de que en los minutos de descuento se diera vuelta un partido. A mí lo que más me interesó fue ganar los tres puntos contra el tradicional rival, pero no tanto por quedar marcado en la historia.

Por la forma en que gritó el gol de Recoba, ¿lo puede comparar con otro gol?
Si. El de (Pablo) Bengoechea en la final de la Copa América de 1995 lo grité muchísimo, porque no se veía el gol por ningún lado. El de Ruben Silva a Cerro cuando gané mi primer campeonato con Bella Vista (1990). O el de (Julio César) Dely Valdez que nos dio el Uruguayo contra Peñarol (1992).

¿Qué fue lo más lindo que le llegó a decir un hincha de Nacional sobre ese triunfo?
Uno de un señor que me agradecía y que me contó que terminó el partido abrazado y llorando con sus hijos en la tribuna. Son cosas que conmueven por el sentimiento que tiene la gente por Nacional.

¿Y algún mensaje de hinchas de Peñarol?
Recibí algunas felicitaciones por la victoria y también por la campaña. Lo resalto porque esto es fútbol y no es de vida y muerte. Se tiene que ser siempre caballero con los rivales.

¿Consideran que el árbitro perjudicó a Peñarol porque el gol de Fernández fue con la mano y porque la falta de Valdez sobre Taborda fue cuando menos dudosa?
Creo que ser árbitro es muy difícil. Yo no podría serlo. Hay que tomar en fracciones de segundo decisiones con un solo punto de vista, o a veces con ayuda de los líneas. A veces se pueden equivocar. Pero la jugada de Sebastián fue muy rápida y no tuvo ningún tipo de intención. Por más que la haya visto, si mide la intención la acción queda a criterio del juez. Y la de Taborda creo que fue falta. Podrá parecer más o menos. Lo mismo que el penal de Peñarol que creo que fue leve. Pero fue falta al fin. Entonces, dentro o fuera del área hay que cobrarlas igual. Creo que las tres decisiones que tomó el juez (Christian Ferreyra) fueron correctas.

¿Qué entrenadores lo marcaron en su carrera?
Tuve muchos y muy buenos. Con unos jugué, con otros no, unos me trataron bien, otros mal. De todos saqué cosas muy interesantes. Desde qué es lo que no hay que hacerle a un jugador a cómo hay que motivarlos. Tuve a Roberto Fleitas, Voltaire García, Manolo Keosseian, Rafa Benítez, Vicente Cantatore, Sergio Kresic, Miguel Piazza, Hugo Fernández. De todos sacás algo. Al que más me quiero asemejar es a Cantatore, que lo tuve en Valladolid, porque tenía un trato sensacional con todos, con titulares y suplentes, sacaba dramatismo y apretaba cuando tenía que apretar. Me marcó muchísimo y todo lo que aprendí de él quiero volcarlo.

¿Y Fleitas que en 1992 le dio una particular bienvenida?
(Risas). Fleitas me había tenido en Bella Vista cuando era juvenil. En 1992, en mi primer día cuando llego a Nacional me dice: ‘Álvaro: yo pedí a Eber Moas y se fue a Independiente. Pedí al Toti Castro y se fue a Colombia. Quiero que sepas que yo a vos no te pedí’. ‘Lo lamento, pero ahora estoy acá’, le respondí. Después de eso me empezó a ver en las prácticas. De aquel joven que empezó en Bella Vista, yo ya había salido campeón uruguayo, había pasado por la selección y había mejorado. Entonces me empezó a poner y terminé jugando casi todos los partidos. Hice goles importantes y ganamos el Uruguayo y la Liguilla. Y como si fuera poco me terminó dedicando el torneo a mí.


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