Jugados al milagro de Suárez

El modelo que mostró el Uruguay olímpico fue basado en un solo delantero que terminó peleando contra todo

Primero fue el incidente con el francés Patrice Evra y todo el trasfondo que tendría viajar a jugar los Juegos en Londres. Después la polémica que se generó por no poder portar la bandera nacional en el desfile inaugural. Luego el seguimiento constante de las cadenas de televisión de cada uno de sus movimientos. Es que es foco de atención. Posteriormente los insultos y silbidos en todos los partidos en los cuales se presentó con la selección uruguaya. Hasta llegar al detalle de tener que prevenir y prestar atención por su seguridad para el viaje en tren a Cardiff. Tal fue la magnitud que adquirió la figura de Luis Alberto Suárez en la selección olímpica que Uruguay terminó diseñando una táctica que pareció tener como único objetivo esperar el milagro de Luis.

Es que el equipo seleccionado jugó todos sus partidos con Suárez colgado arriba y peleando contra todos. Y el resultado final fue que así no funcionó la cosa. Era imposible por más condiciones que tenga el salteño.

El propio entrenador lo había admitido antes del duelo con Gran Bretaña. A modo de ejemplo, con una frase reflejó lo que sucedía: “En el partido contra Emiratos Árabes, Suárez recibió 50 pelotas, que es un disparate por los números y antecedentes que manejamos”, advirtió Óscar Washington Tabárez.

Pero poco pudo hacer para variar el panorama en el último duelo de la serie. Luis fue un foco. Una especie de faro para el barco desesperado que aguarda una señal para escapar de la tormenta.

Si bien bajó considerablemente la cantidad de veces que lo buscaron, seguramente porque Tabárez debe haber advertido al grupo sobre la situación, terminó recibiendo 27 pases, 16 en el primer tiempo y los 11 restantes en el segundo.

Uruguay volvió a salir con el modelo olímpico. Es decir cuatro hombres en el fondo; dos volantes para contener, dos por afuera, uno un poco más adelante y Suárez en ofensiva.

Como fue visto en los juegos anteriores, una vez más Cavani fue mandado al sacrificio. No es nueva la función, de hecho la ejerce en la selección mayor, pero acá no había otro delantero para acompañar al solitario Suárez.

Uruguay lució bien en el primer tiempo. Jugó bien aplicado tácticamente y estuvo firmemente parado. El equipo se mostró concentrado. Claro que volvió a adolecer el problema que tuvo en todo el campeonato: las bandas laterales. Ramón Arias jugó con pierna cambiada y lo sintió. Cerró mal en el gol, marcó de atrás a Sturridge que sobre la hora puso al local en ventaja.

Los dueños de casa se plantaron con el tradicional 4-4-2 que los caracteriza por lo que no sorprendieron con nada extraño.

En el complemento Tabárez movió piezas. Pasó a Ramón Arias como zaguero y Rolín al lateral izquierdo. Entonces la línea final quedó con Aguirregaray, Arias, Coates y Rolín.

Se imponía ya para el segundo tiempo la salida de Viudez. Tabárez lo esperó hasta los 58 minutos. Mandó a Lodeiro. Pasó a un 4-2-2 (Lodeiro  con Ramírez) y 2 (Suárez y Cavani).

Suárez empezó a dejar lo último que le quedaba. Pero la pelota nunca le llegó clara. Ese fue otro de los grandes males que le tocó padecer en esta selección donde fue el abanderado. Como será la cosa que en una de las dos acciones de gol que tuvo la fabricó a su estilo: peleando una pelota contra la defensa rival.

El gol se le negó. Lo buscó por todos los medios, pero Luis terminó el torneo como lo empezó. Con todo en contra. Pero se puede retirar con la frente en alto porque nadie la podrá reprochar nada. Uruguay se presentó jugado a su milagro. Pero un hombre no puede hacer todo solo por más condiciones que tenga.


Fuente: Luis Inzaurralde, enviado a Cardiff

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