Juego de espejos

Paraguay, rival celeste el martes en el Centenario, reviste una complejidad muy distinta a la selección Argentina
Un final muy esperable para un inicio inesperado. Así puede definirse el partido entre Chile y Paraguay que terminó con victoria de la albirroja.

Es que trasandinos y guaraníes juegan el mismo deporte pero lo ejecutan de una manera muy diferente.

Mientras el equipo de Juan Antonio Pizzi es el doble Campeón de América con una receta de juego asociado bien clara y sin dividir la pelota, la selección paraguaya cambió de entrenador, de libreto y busca volver a sus orígenes.

¿Cuáles son? Los de un equipo muy fuerte, áspero en el contacto físico, sin dramas si tiene que reventar la pelota y con la clara intención de cerrar su arco para aprovechar errores ajenos y poder convertir.

El paso de Ramón Díaz por la conducción técnica guaraní intentó darle una dosis muy leve de circuitos y basó toda esa aspiración en la calidad de los hermanos Romero. Sin embargo, tras el alejamiento del riojano en Paraguay se convencieron de que hacía falta un referente local para recuperar la identidad histórica.

Así llegó Arce y así se orquestó el partido ante Chile, con dosis de patriotismo tan inusuales como decorativas.

La Asociación Paraguaya de Fútbol contrató a un folclorista para cantar canciones patrióticas durante la sesión de calentamiento previo al partido y Arce basó su discurso motivador en los dichos del provocador Arturo Vidal.

El volante, con su habitual arrogancia, había dicho que Chile era la mejor selección del mundo y Arce admitió que fue el propio Vidal quien ayudó indirectamente a consolidar la fe en el equipo.

"Guapo contra guapo, macho contra macho, 11 contra 11 es otra cosa, lo que se dice en la palabra hay que demostrarlo en la cancha", dijo el entrenador en un discurso que tiene muy poco de táctica y mucho de moral para tocar las fibras íntimas de sus hombres con el objetivo de motivar a su equipo.

Paraguay comenzó arrollando a un sorprendido conjunto chileno en el Estadio Defensores del Chaco y antes de los 10 minutos ya ganaba 2-0 con goles Óscar Romero y Paulo Da Silva, en una ráfaga de fútbol tan contundente como inesperada.

El descuento de Arturo Vidal a los 35 minutos le puso emoción a un partido que Paraguay cerró con éxito haciendo gala de sus mejores atributos.

Arce apostó a la verticalidad, cerró las vías de acceso con dos líneas de cuatro y puso toda la energía en defensa.

Aún así, y ante el el empuje a puro fútbol de Chile en busca de la igualdad, la Albirroja pudo controlar el vendaval y hasta pudo aumentar el marcador gracias al contragolpe.

Los visitantes encontraron enfrente un muro de voluntarismo para detener sus incursiones.
Como sucede la mayoría de las veces que se enfrentan equipos con propuestas antagónicas, el dominio se volvió muy claro más allá del resultado y, en el global, Paraguay sufrió mucho más de lo que disfrutó ante Chile.

Esta vez Paraguay no se dejó sorprender sobre el final, como pasó en sus anteriores presentaciones ante Ecuador y Brasil cuando sus rivales consiguieron el empate antes del pitazo final del partido y dejó un antecedente claro que su defensa está consolidada.

Ante Uruguay, el martes en el Centenario, el reto será todo para la celeste, ya que Paraguay vendrá a jugar en modo visitante y buscará cerrarse en busca de robar algún punto.

Uruguay deberá mejorar sustancialmente su juego ante un rival que prácticamente no intentará ofenderlo.