Juan Ramón: tómalo o déjalo

La explicación de que cada tanto lo que dice tenga tanta repercusión es que expresa lo que muchos en el mundo del fútbol callan

¿Es Juan Ramón Carrasco un oportunista? ¿Es Juan Ramón envidioso? ¿Es un resentido por los palos que le pegaron cuando le tocó estar en el mismo lugar que Tabárez? ¿Busca prensa cuándo habla mal de la selección? ¿Es soberbio? ¿Habla desde un lugar que no le corresponde?

Las opiniones apuntaron a todos lados luego de la última aparición pública de JR donde, al hablar de la actuación de la selección en el Mundial de Brasil dijo: “no escuché que haya sido un fracaso”. Que aplaudieron a Cavani sacando pelotas en el área, “no seas malo”, y que el equipo no genera juego pero que el mensaje que hay en la calle es que “quedamos eliminados en octavos y no pasa nada”. Se podrán imaginar las repercusiones que generaron sus palabras. Se armó terrible revuelo en las redes sociales.

Polémicas al margen sobre su pensamiento, Carrasco tiene un extraño don sin explicación: todo lo que dice explota. ¿Por qué? ¿Cómo se explica que un hombre divida tanto a la opinión pública? Por ejemplo, con Fernando Morena, ídolo eterno de medio país, no sucede lo mismo.

La razón es muy simple: Carrasco habla sin filtros, dice lo que piensa y no sabe ser diplomático.

Entonces vale preguntarse: ¿No será que JR despierta odios por formar parte de un medio donde predomina el cassette y el bajo perfil y lo que se dice en un asado no se mantiene ante un micrófono? De pronto, si Juan Ramón -que lleva un tiempo sin dirigir- se dejara envolver por el entorno, no llamaría tanto la atención. Pero hablar sin temores y remar contra la corriente en un medio donde predominan las presiones ocultas y los chismes de pasillo, tiene su precio.


Fuente: Jorge Señorans

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