Juan sin miedo

Juan Boselli, de Juventud, enfrentará el domingo a su máximo ídolo, Diego Forlán

"¿Cómo se va a llamar?", le preguntaron a los padres. "Juan", contestaron a coro. "¿Pero si el primero ya se llama así?", le volvieron a consultar. "Todos nuestros hijos varones se van a llamar Juan", retrucaron. Y así fue. Juan Martín Boselli es el segundo y los demás son Juan Pablo, Juan Manuel y Juan Sebastián.

La cancha de tierra de Exploradores Artigas, allí enfrente al cementerio del Buceo, lo vio hacer sus primeras corridas, sus primeros goles. Tuvo como compañeros a José Aja y Nicolás Prieto –hoy en Nacional– y Adrián Balboa de Liverpool, entre otros.

Se fue a Fénix con el que hizo todas las divisiones menores, pero no quedó. Su padre Pablo –representante suyo y de varios futbolistas– lo llevó a Juventud en donde Jorge Giordano le abrió las puertas y lo hizo debutar en Primera nada menos que en un partido internacional. Fue en agosto pasado ante Real Potosí por la Copa Sudamericana.

"Estoy muy agradecido a él. Puso un voto de confianza en mí cuando aún no había debutado en Primera. Es muy buen entrenador, te deja muchas cosas, te enseña, es muy estudioso", dice Juan de su técnico.

Los otros tres Juanes lo van a ver a la cancha a veces con los viejos y también con el abuelo paterno y la abuela materna. También va Lucía, su novia desde hace cinco años. "Todos sufren por mí, pero también disfrutan", aclara.

Su mamá siempre lo llevaba al baby y se hacía notar. "Gritaba mucho, incluso hoy. Cuando era niño me ponía nervioso, pero ahora ya no", dice sonriendo.

Hace poco fue a probar suerte a Cartagena de España, equipo que dirigía Julio Ribas. Fue junto a Roberto Hernández –compañero hoy en Juventud–, Darío Denis, arquero de Fénix y Jonathan Rak, quien se encuentra en Brasil. Cuando llegaron al aeropuerto los dejaron detenidos. "Fue un momento difícil. No entendíamos nada y nos asustamos un poco. Era porque no teníamos visa de trabajo, así que al otro día nos dejaron ir", recuerda.

Allí llegó a hacer la pretemporada y enfrentar a Rayo Vallecano y Betis, pero no se pudo quedar justamente por tema de papeles.

Para Juan no debe ser fácil ser hijo de Pablo. "Sí, es un poco complicado. Siempre algún rival me dice algo para que 'entre'. 'Estás acomodado por tu viejo'. Pero ya aprendí y me dedico a jugar", explica.

Recuerda cuando su viejo lo llevaba a la canchita cerca de su casa cuando era chico. Él es dereecho y Pablo le decía: "Dale con la zurda, dale con la zurda, aprendé a pegarle con las dos".

También dice que "él jugando al fútbol se defiende. En los partidos de papy fútbol juega de '9'. Es medio calentón. ¿Si a mí me dio por el pádel como a él? No. A mi hermano mayor sí. Estuvo en el Mundial sub 20 de Sevilla".

Y vuelve a hablar de su padre. "Para él tampoco debe ser fácil ser hincha, padre y al mismo tiempo representante mío. Me pregunta si quiero que vaya a verme y a mí me encanta. No me pone nervioso. Me habla y me aconseja como padre y como representante. Tenemos las cosas claras entre los dos".

La prioridad de sus padres era que estudiara y eso hizo hasta no hace mucho. "Terminé sexto y entré en la facultad para seguir Administración de Empresas. El tema es que salió el viaje a Cartagena y luego esto de Juventud y abandoné transitoriamente. La idea es hacerlo en un futuro", explicó a Referí.

En Juventud de Las Piedras está feliz. "Pasó todo muy rápido. De Tercera división a jugar por la Copa Sudamericana en mi debut en Primera. Al principio no me daba cuenta de lo que me estaba sucediendo, pero con el paso del tiempo, uno siente como que llegó a algo que buscaba, como que va creciendo", indicó Juan.

Y añadió: "Es una experiencia buenísima para mí porque me está dejando enseñanzas de todo tipo".

Luego de varios partidos sin conseguirlo, el domingo Juventud logró el triunfo ante Racing y ahora se viene Peñarol en lo que puede ser un día de fiesta para el aurinegro si consigue el título.

Para Juan "es un partido especial. A todo futbolista le gusta jugar en el Centenario" y será la segunda vez que lo hará, ya que jugó 45 minutos contra Nacional hace muy poco.

"No vamos a pensar en el hecho que si perdemos, Peñarol nos va a dar la vuelta, ni nada por el estilo. Va a ser un partido lindo, con mucha gente. Nos motiva mucho porque es el encuentro que uno está esperando ya que por año a veces solo puede jugar quizás una vez sola allí. Será una semana distinta", admite.

Consultado sobre sus ídolos futbolísticos no duda: "Diego Forlán", señala y agrega: "Jugó un Mundial notable en 2010, ganó dos Pichichis en España y Botines de Oro. No hay nada que agregar". En lo internacional "me gusta mucho Robben por cómo encara con pierna cambiada, y obviamente Messi porque puede ocupar toda la delantera. Me gusta mirarlo porque aprendo todos los días. Es una bestia".

El domingo entonces jugará contra su ídolo Forlán. "Enfrentar a alguien que admiré toda la vida, es lindo. Tenerlo como rival, motivante. ¿Si le pediré la camiseta? Si se da, me encantaría, pero voy a tener que hacer fila".


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