Juan Manuel del gol

Danubio, con tres goles de Olivera y buena gestión de Barreto y Grossmuller, venció 3-1 a Cerro
El beso al escudo. El puño apretado hacia la tribuna. El gesto habitual de la lengua afuera para celebrar el gol. El regreso a Jardines no podía haber sido mejor. Juan está en casa otra vez. Y los hinchas de Danubio, después de tantos años de jugar sin un 9 como referencia de área, alimentan la ilusión. Juan Manuel es un foco. Y su presencia preocupa a rivales y libera a compañeros.

Danubio fue demasiado para Cerro. Lo dominó de principio a fin. Salvo en un pasaje, al inicio del segundo tiempo, la tarde fue en blanco y negro. Y con un protagonista de lujo: Juan Manuel del gol.

La formación de la franja ya presagiaba una sana intención de salir por el partido. El equipo se paró con un 3-4-1-2, que cuando atacaba se transformaba en cinco hombres en ofensiva. Cerro no hizo pie.
Danubio arrancó invadiendo con Zarfino y Sosa, que jugaron abiertos por las bandas. Por delante de ellos Sebastián Fernández y arriba se alternaban Olivera y Barreto.

El técnico de Cerro estaba tan desesperado que se desvivía realizando gestos para que su equipo saliera del fondo.

Pero sobre la media hora Barreto, que realizó el trabajo sucio pero fue vital en el trámite del juego, desbordó a Baltasar Silva y tiró el centro medido. Olivera estaba libre de marcas en el corazón del área, un pecado imperdonable, y cabeceó abajo y contra un palo para abrir el marcador.

Cerro no supo como resolver el problema que le planteaba la franja. Jamás manejó la pelota. Fue el reino del pelotazo para Silveira y Boghossian. Apenas amenazó con una pelota filtrada por Baltasar a Silveira que definió por arriba. Las pruebas son contundentes: Remató una vez al arco en todo el primer tiempo.
Para el complemento Castelli sacó a Ghan, impreciso con la pelota, y puso a Faber.

Pero Danubio se encontró con otro Cerro. Que con poco fútbol fue a los empujones por el empate. Contó con un par de tiros de esquina y un remate de Baltasar que sacó Torgnascioli.

Bajo ese panorama el DT de la franja movió piezas y mandó a Carlitos Grossmuller a la cancha. Y adiós mi flor. Maravilla empezó a manejar la pelota y cambió el trámite del juego. Cinco minutos después de estar en cancha inició una jugada con Faber que metió pausa y puso el balón al área para Olivera que reiteró el estilo de definición del primer gol para decretar el segundo.

Con Faber y Grossmuller el equipo danubiano manejó la pelota ante un Cerro inexpresivo. Sobre la media hora Fuentes cometió penal contra Barreto y Olivera facturó el tercer gol. El descuento de Klein fue una anécdota.

El regreso de Juan Manuel del gol a casa vuelve a retroalimentar el sueño de Danubio.

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