Juan, el rey defensivo

Algo está cambiando: desde el desembarco de Carrasco en la franja el equipo no tomó goles, cuando lo goleaban, y no logró convertir cuando es la principal característica del técnico

Si hay algo que Juan Ramón Carrasco tiene claro es que la mayor parte de lo que haga será utilizado en su contra. Siempre fue así.

Su figura es convocante. Para bien o para mal. Su desembarco en Danubio fue esperado con ansias. Pero Carrasco no deja de sorprender.

Llegó a un club convulsionado, en llamas. Y colaboró con agua. Antes tiraba picante, por no decir  gasolina. “No se sorprendan si de pronto ven una propuesta conservadora”, anticipó.

Para sus detractores abrió el paragüas. En la cancha el equipo le dio la razón. Fue una lágrima contra Juventud.

La semana previa al duelo contra Peñarol se llamó a silencio. “Voy a atender como siempre, después de los partidos”.

El domingo en Jardines, su nueva casa, el equipo se lavó la cara. Despertó de la pesadilla de que todos desembarcaban en Maroñas y lo goleaban, la franja volvió a terminar con su arco en cero.

Por curioso que resulte, algo está pasando. Desde el desembarco de Carrasco en la franja el equipo cerró el arco. ¡Quién iba a imaginarlo! Juan Ramón, el rey de la defensa.

El domingo lo de la franja en la última zona fue impecable. Con escasas fisuras pero, por sobre todo, con una línea juvenil y conformada en un alto porcentaje por botijas de la casa.

En el arco Ichazo resolvió las dos que lo complicaron con determinación y actitud.

Ante Peñarol JR improvisó a Andrés Fernández como lateral derecho y no falló.

Emiliano Velázquez y Formeliano fueron una muralla contra la cual chocaron los gigantes Zalayeta y Olivera, mientras que por la izquierda actuó otro botija de la casa como Gianni Rodríguez que se las vio con Estoyanoff.

A diferencia de lo que sucedió en todos sus equipos, Carrasco arrancó bien de atrás hacia adelante . Y por curioso que resulte para un equipo del rey de la ofensiva, el debe está arriba donde en dos partidos no pudo convertir goles. Es curioso, pero algo está cambiando, el Carrasco de Danubio es medido hasta en la hora de las declaraciones.


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