JR se quedó masticando bronca

Carrasco volvió al Parque Central y lo que parecía ser un regreso triunfal, terminó en derrota

Lentes de sol, flashes de las cámaras, micrófonos, saludos para sus fans más fieles. Como una estrella, Juan Ramón Carrasco regresó al Parque Central, el estadio en el que supo defender la camiseta de Nacional, tanto como jugador y como técnico, esta vez al frente de River Plate, su actual equipo.

Su presencia no pasó desapercibida. Se hizo esperar y salió un minuto antes de la hora señalada para el inicio del partido.

Ni bien subió la escalinata del túnel, fue abordado por los fotógrafos y las cámaras de TV que querían su primer testimonio. El look elegido para su regreso al Parque fue casual: buzo claro, bufanda negra, pantalón marrón y zapatos con suela blanca. Lo que llamó la atención fueron sus lentes de sol en un día en el que el astro rey brilló por su ausencia y el encuentro se jugó con luz artificial. "Tendrá conjuntivitis", comentaron algunos en la zona de prensa.

Ya en el césped, hubo aplausos para él desde la platea tricolor, a los que respondió con saludos y el gesto de pulgar para arriba, siempre bajo los flashes de las cámaras.

Con el partido en marcha, JR estuvo muy tranquilo. Vio el partido con las manos en el bolsillo y no movió sus brazos para hacer indicaciones, mucho menos gritar. Rompió su postura cuando el Morro García erró un gol y también cuando Martín Alaniz falló un remate. En ambas ocasiones caminó hacía el banco de suplentes como buscando una explicación.

River jugaba de igual a igual en el Parque y se puso 1-0 arriba con el gol del Morro, otro identificado con los tricolores, que no lo festejó.

En el segundo tiempo, JR se puso el sobretodo de abrigo y siguió con sus lentes. Los albos se le venían y su equipo no lo podía liquidar. Además, de a poco se iban metiendo cada vez más en su arco.

Sacó a Rosso y puso a Santos. Luego cambió a Robert Flores por Gorriarán para tener más marca. Cuando el volante salió, lo paró para hablar y ambos hicieron indicaciones en la cancha.

Y el último cambio desbarrancó al equipo. Tocó la zaga, que venía funcionando como un relojito, al poner a Kily González por Darío Flores, quien pasó al medio en lugar de Ángel Rodríguez, que era figura.

River no aguantó y Nacional lo dio vuelta al aprovechar dos fallos defensivos. Terminó el partido, JR se despidió de Munúa y se fue del Parque masticando bronca.


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