Jara y los uruguayos

No saludar a Jara es la mejor forma de agrandarlo. Es hora de demostrar con hechos que somos un pueblo culto

Los uruguayos tienen una particular forma de sentir y vivir el fútbol. En esta tierra se podrá tolerar un pase mal dado pero jamás que un futbolista no tranque con los dientes apretados. En esta tierra la gente es capaz de aplaudir más al jugador que se tira a los pies que al talento que tira un caño. Acá no hay vuelta. Se lo dijo Tabárez a sus dirigidos cuando inició su ciclo: “Está en ustedes revertir aquello de que vienen a robar la plata”. Así vivimos el fútbol los uruguayos. Con pasión y con un increíble espíritu ganador que vaya a saber uno cual es su punto de partida.

Pero acá, en esta tierra tocada por la mano de la gloria, no importa cuánto de grande sea el rival: acá hay que ganar. Y eso se enseña desde los primeros pasos, cuando le ponen la primera camiseta a los niños. El uruguayo respeta. Jamás teme. Y por estas horas buena parte del país anda embarcado en una guerra mediática con los chilenos. Por la calle rige una especie de sentido de venganza increíble. Producto de todo aquello que pasó entre Gonzalo Jara y Edinson Cavani. Las encuestas son sorprendentes. Si hay que saludar o no a Jara es la cuestión. Si hay que pasar el himno chileno o no, es otra duda.

La prensa no debe ser hipócrita en el rol que le toca jugar. Digamos las cosas como son. Escribir o hablar del tema vende. Es la realidad. Y como se vive en un estado de alteración permanente, todo lo que agregue leña al fuego contribuye a alimentar el circo mediático. Por eso, a esta altura es poco menos que imposible que la gente no silbe el himno chileno. Está instalado en la cabeza de la mayor parte de los hinchas. Claro que está mal. Por aquello de no hagas lo que no te gusta que te hagan. Pero hay cosas que parecen juzgadas. Como que Jara será silbado, que la gente aplaudirá cuando reciba una patada o lo tranquen duro. Todo será inevitable.

Solo queda una realidad. El fútbol es cuestión de los futbolistas, dijo más de una vez Tabárez. Y el asunto se resolverá ahí adentro. El técnico separó las cosas. Godín fue medido. Ahora solo es cuestión de no entrar en la locura de la gente y ganar el partido con inteligencia. No saludar a Jara es la mejor forma de agrandarlo. Es hora de demostrar con hechos que somos un pueblo culto. Por la historia y el peso de la camiseta. Por la gloria del escudo.


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