Jara sintió el rigor en el Centenario

El estadio repleto insultó y silbó al zaguero chileno que sufrió cada pelota, jugó nervioso y cometió errores
Jamás habrá imaginado Gonzalo Jara que aquella "viveza" que cometió contra Edinson Cavani durante la Copa América la iba a terminar sufriendo tanto. Anoche era todo el Centenario contra él, los de afuera y los de adentro. Y jamás habrá pensado el zaguero chileno que aquel gesto iba a encender tanto el ánimo de los compañeros de Cavani como pasó anoche. Más que con fútbol, Uruguay arrolló a Chile a pura personalidad.

Los nervios de Jara eran evidentes desde el inicio del juego. No es fácil para un ser humano soportar los insultos y los silbidos cada vez que la pelota llegaba a sus pies. Por más experiencia que tenga, por más internacional que sea, le debe temblar todo. Y a Jara le tembló.

Se le escapó la pelota por abajo del pie, la entregó mal en varias oportunidades, se la dejó corta a Bravo en tres oportunidades y le cometió la falta a Cavani que terminó en el gol de Godín.

Transcurrían 20 minutos de juego y no se habían encontrado casi Cavani y Jara. Es más: antes del inicio del partido se saludaron caballerosamente. Pero en esa oportunidad, el chileno desparramó al uruguayo justo delante del maestro Tabárez.

Godín se le vino encima, como para marcarle la cancha. Medel salió a defenderlo y paró sus 1,70 metros de altura frente a los 1,86 del capitán celeste. Siguieron la discusión dentro del área. El línea los vio y los amonestó. Pero de ese tiro libre, sacó provecho Uruguay.

El partido, que hasta ese momento era tranquilo (salvo cuando la pelota llegaba a Jara), se "picó". Se empezó a discutir cada falta. Arturo Vidal con amarilla cometió tres o cuatro faltas más y todo Uruguay le protestó al árbitro.

Al final de la primera parte, Mark González empujó a Godín contra un cartel. El uruguayo reaccionó. Vidal y Coates se dijeron de todo. Se amontonaron y así, con Godín haciendo señas hacia el banco de Chile, se acabaron los primeros 45 minutos.

El ánimo estaba caldeado desde la Copa América. Por más que antes del encuentro todos quisieron ponerle paños fríos, el fragor de la lucha los fue calentando.

Los ojos del estadio repleto estaban puestos en el duelo entre Jara y Cavani, desde el famoso dedo del trasandino en la cola del salteño. Por algo se agotaron las entradas en un abrir y cerrar de boleterías.

Los hinchas chilenos que llegaron al Centenario se ubicaron en la América contra la Colombes. Los uruguayos que estaban en esta cabecera les mostraron durante todo el partido una bandera que decía "Uruguay 15-Chile 1", recordando la cantidad de copas América ganadas por cada una de las selecciones. En la Ámsterdam flameaba otra en el mismo sentido: "Yo 15 y vos?".

Y cantaban: "1, 2, 3, 4..." hasta llegar a 15. Y los chilenos respondían con una ordinariez sobre Cavani. Así se vivió la previa, calentita.

El himno chileno fue silbado de principio a fin por todo el estadio. El uruguayo fue cantado con emoción por los locales. ¿Se saludarían los jugadores?, fue la pregunta de los días anteriores. Sí, se saludaron. Los chilenos fueron los encargados de pasar frente a los uruguayos y extenderles la mano.

Hasta ahí todo normal, aunque en el ambiente se palpaba ese aire de revancha. Todos esperaban un error de Jara, algo como para burlarse de él de aquí a la posteridad.

Tuvo sus inconvenientes el zaguero. Sufrió el caldo de cultivo. Falló en los pases. No estaba concentrado en el juego. Pero después del tercer gol, el del Pelado Cáceres, pasó al olvido y comenzó a sonar el clásico "un minuto de silencio para Chile que está muerto". En definitiva, la mejor canción tribunera para terminar la noche.

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