Janowicz, la sorpresa de París

El polaco que faltó al abierto de Australia porque no tenía dinero, eliminó a Murray el jueves, a Tipsarevic el viernes y va por el Masters 1.000

El deporte tiene historias de anónimos que se transformaron en héroes y de pobres en millonarios, y eso no solo es patrimonio de Sudamérica, donde sobran los ejemplos. El polaco Jerzy Janowicz, 69º en el ránking de la ATP, se transformó en la revelación del Masters 1.000 que se disputa en París-Bercy y clasificó a las semifinales en las que el sábado buscará ante el francés Gilles Simon avanzar a la final.

Más allá del éxito que le acompaña estos días, su carrera esta rodeada de sacrificio y esfuerzo, y de quedarse con la ñata contra el vidrio cuando a principios de este año no pudo viajar al Abierto de Australia porque no tenía dinero.

Los premios que logrará en el torneo galo le permitirán al polaco de 21 años y 2,03 metros de altura seguir construyendo su carrera como profesional. “No fui al Abierto de Australia porque no tenía dinero para jugar el torneo”, comentó Janowicz tras imponerse ante el serbio Janko Tipsarevic 3-6, 6-1 y 4-1.

“Espero que después de este torneo mi vida cambie, encuentre patrocinador y no tenga que estar pensando en el dinero el año que viene (...). Ahora estoy en todas las televisiones polacas. Espero que con esto el tenis se haga todavía más popular en Polonia”, comentó en rueda de prensa.

Con su victoria ante el serbio, Janowicz, a punto de cumplir 22 años, encadenó triunfos contra cuatro jugadores de los 20 mejores del mundo (Tipsarevic, Andy Murray, Marin Cilic y Philipp Kohlscreiber) y está pasando de ser un deportista desconocido a convertirse en una estrella en su país.

El de Lodz firmó el viernes un partido magnífico contra el serbio, apoyándose en su poderosa derecha. “Estoy jugando el mejor tenis de mi vida. No sabía que podía jugar tan bien”, confesó el polaco.

“Me sentí increíble en la pista en el segundo y tercer set, como si pudiera hacer cualquier cosa”, explicó el tenista que es hijo de dos exjugadores profesionales de vóleibol.

En la cancha, el héroe de Bercy doblegó a un “top-ten” sin haber casi dormido, por la emoción y los nervios generados al derrotar el jueves a Murray, tercer mejor tenista del mundo.

“Dormí muy bien... dos horas. Estuve en el ordenador y me fui a la cama a las cinco de la mañana. No necesito dormir, estoy jugando mi mejor tenis. No sé qué esperar de mí. Espero no terminar mañana”, bromeó.

Janowicz no tiene problemas de concentración, dice. “Era un chico muy revoltoso en el colegio y en el instituto me peleaba con todo el mundo y con los profesores”, pero en la cancha soy “duro de cabeza”, confesó sin saber explicar por qué logra tanta solidez mental con la raqueta en la mano.

Ganador este año de los torneos de Poznan (Polonia), Scheveningen (Holanda) y Roma-2, firmó su mejor actuación de la temporada en Wimbledon, donde llegó hasta la segunda ronda tras acceder al cuadro individual a través de la fase previa, igual que en París.


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