Izaguirre: "Me había propuesto tomarme revancha"

Tras perderse los playoffs de la Liga pasada, el sanducero se motivó en el proceso de recuperación

Jugó una gran serie final y fue una de las piezas claves para que Hebraica Macabi le ganara 4-3 a Aguada la Liga Uruguaya de Básquetbol. Anotó 64 puntos con 37% de efectividad en triples –totalizó 16, dos menos que Leandro García Morales–, colaboró con 50 rebotes y ocho recuperos. Sebastián Izaguirre conquistó así su cuarta Liga y mientras descansa en Paysandú charló con Referí sobre el bicampeonato macabeo.

¿Cómo vivió las horas posteriores a la consagración?
Tranquilo. El viernes fuimos a la sede del club, comimos unas pizzas y festejamos con dirigentes e hinchas. El lunes de mañana me vine a Paysandú a visitar a la familia con mi señora y mi nena para bajar las tensiones de las finales.

¿Cómo definiría la serie final que jugaron con Aguada?
Intensa. En todo sentido, en lo deportivo y en las tribunas. Fue un muy buen espectáculo y por más que en algunos momentos estuvimos entreverados en el juego cumplimos con el objetivo de ser campeones lo que te deja con el gusto del deber cumplido.

¿Por qué se les complicó tanto si en los papeles usteden tenían mejor plantel?
Nuestro equipo tiene mucho potencial, tiene jugadores de muy buena calidad, pero a veces cuando intentábamos resolver en forma demasiado individual el juego se trancaba e íbamos al juego de ellos. No hay que restarle méritos a Aguada que durante toda la serie jugó friccionado en defensa y cuando dejábamos de fluir en ofensiva ahí se nos complicaba, por eso perdimos partidos. Ahora cuando podíamos conseguir nuestro nivel, nuestra fluidez en ataque éramos un equipo peligroso.

García Morales dijo que tras la sexta final se reunieron y el equipo le pidió que no asumiera tantos tiros para que el ataque fuera más fluido. ¿Quién tomó la voz cantante?
Se dio naturalmente entre los jugadores. En el grupo los que llevan la voz cantante son Leandro y Mike (Michael Hicks). Leandro siempre tiene las palabras justas y se dio que nos pusimos de acuerdo de que había que tratar de que la bola fluyera y para eso hay jugadores de gran experiencia que tienen las palabras justas.

Después de que Aguada les levantó un 1-3, ¿también trabajaron el aspecto mental?
Se habló sí, pero estábamos convecidos que pasaba más por lo que teníamos que hacer que estar pendientes de lo que había pasado. El profe Ale Souto tuvo palabras muy buenas para el equipo después del 3 a 3, muy motivadoras y a partir de ahí cambió la cosa porque en los dos juegos anteriores nos quedamos con algo desde el punto de vista del juego.

¿Cómo fue afrontar una serie de siete partidos con el público siempre en contra?
Para mí es muy lindo jugar con una hinchada así, es muy motivador por más que los nervios siempre están antes de jugar, pero cuando entrás y liberás esa ansiedad, la tribuna no la escuchás, solo sentís un barullo.

¿Y cuándo va a tirar un libre?
Es un tema de concentración en el momento, es un esfuerzo extra que hay que hacer, pero es más lindo jugar con cancha llena que con poca gente y teniendo a uno solo que te grite. Ahí es más factible que te desconcentre.

Se desagarró contra Trouville en cuartos de final y recién en el tercer partido de la final pudo volver a la titularidad. ¿Cómo lo vivió?
Con naturalidad. Jimmy (Boston) estaba en buen nivel y al perder rodaje era normal. De todos modos no es un hecho importante la titularidad, lo más importante es cerrar los partidos en los minutos finales.

Usted le hizo mucho daño a Aguada desde el perímetro.
Una de las tácticas de Aguada era liberar mi tiro y colapsar la pintura y las penetraciones de Leandro, Luciano (Parodi) y Mike. En los partidos que estuve certero, hice varios puntos con buenos porcentajes en triples.

Pese a ser un ala-pívot que se caracteriza por el tiro abierto también colaboró mucho en los rebotes.
Sí, en las dos últimas finales registré más de 10 (12 y 14). Fue algo que mejoramos para el último partido donde castigamos al tomar el rebote ofensivo algo que no pasó en la sexta final.

¿Qué cambió en Hebraica Macabi desde aquel Metropolitano de 2006 cuando usted jugó y lograron el ascenso?
Tuvo modificaciones importantes: piso flotante, un vestuario particular para el básquetbol. Me acuerdo que jugué con Marcel Bouzout, Demian Álvarez y con Leonardo (Zylberstein, actual técnico); era un muy buen plantel. Pero Welcome armó un cuadrazo con Panchi Barrera y fueron campeones.

¿Tuvo un sabor especial esta cuarta Liga Uruguaya que ganó?
Todas son diferentes, pero a medida que tenés más protagonismo y aportás más, te sentís más parte. Con Trouville (2005-2006) tenía 20 años, con Defensor Sporting (2010-2011) compartía puesto con Diego Castrillón y teníamos un gran equipo. Pero este título tuvo un sabor extra porque no estuve el año pasado (NdeR: se lesionó el tendón de aquiles ante Welcome en el primer partido del primer cruce de playoffs) y me había propuesto tomarme revancha; era la motivación del día a día en mi recuperación.

Tiene contrato por un año más y seguramente emigre Luciano Parodi, ¿van por un histórico tricampeonato?
Si Parodi se va, la base está muy bien cubierta por Salvador (Zanotta). Ir por el tri sería un gran sueño aunque es algo muy difícil de lograr. Habíamos hablado que ya volver a ganar iba a ser muy difícil; costó mucho y se logró. Así que ahora es tiempo para difrutarlo.


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