Iván te da alas: Nacional quedó a un punto del líder

Con la presencia goleadora de Alonso, más la firmeza que dio Polenta y la presencia de Arismendi, Nacional levantó vuelo y quedó a un paso de la cima

Aerolíneas Tricolores anuncia el vuelo con destino a la cima del Torneo Apertura. El jefe de línea Álvaro Gutiérrez invita a disfrutar a los pasajeros. La turbulencia provocada por El Tanque Sisley ya fue superada. Y los goles del piloto Iván Alonso son las alas que garantizan que el vuelo sea placentero. Y el destino seguro a pesar de la niebla espesa y la ameneza de tormenta.    

Así levanta vuelo Nacional en el Torneo Apertura. Superando a otras naves que, a priori, parecían mejor aceitadas como Defensor Sporting y River Plate –testeadas a nivel internacional– o la de Danubio que ayer parecía uno de esos avioncitos oxidados que están en el Museo Aeronáutico, cerquita del Cilindro, ante la imponencia del Boeing tricolor.

Lo de Nacional fue una nueva demostración de poderío y contundencia.

Por el planteo y la ejecución. Por el concepto y las formas. Y sobre todo, por la determinación de su personal.  

Danubio le intentó plantear el escenario que más incómodo le queda a los tricolores. La franja cerró filas en el fondo y esperó agazapado para intentar salir rápido en contragolpe. Jamás pudo.

Porque Nacional lo sitió, le manejó la pelota y le jugó el partido cerquita de su área.

El 4-2-3-1 que planteó Gutiérrez tenía con respecto al equipo que le ganó a River un cambio clave: el ingreso del Nacho González por Sebastián Fernández, con la que el equipo resignó vértigo en ataque y tenacidad en la primera línea de presión por el control de pelota pausado e inteligente que caracteriza al Nacho.

Y la fórmula volvió a funcionar. Porque Danubio, arrinconado, no arriesgó en la salida y sacrificó claridad jugando en largo favoreciendo la postura táctica de Nacional que con un Arismendi imperial copó el medio y transformó en ataques rápidos la pelotas llovidas y fofas que Danubio tiraba desde su retaguardia.

En esos desdobles fue clave, al menos en el arranque, lo mostrado por Henry Giménez, que metió acelerador a fondo en un par de jugadas para sembrar pánico en la retaguardia rival.

A los 9’, tras un fallo de Sosa en el cierre, lo tuvo el Nacho de frente al arco. Y a los 23’, la punteó afuera Giménez tras asistencia del 10.

Recién sobre los 25’ pudo salir Danubio de su asedio con un par de recorridas de su Nacho González por derecha.

Pero Nacional le sumó a sus fórmulas básicas de atacar por abajo y con mucha gente, la pelota quieta. Y chau partido. Alonso ganó en las alturas tras centro preciso de Porras y el partido se abrió.

Danubio intentó pararse más lejos de su arco. Y fue letal. Porras recuperó una pelota en la salida rival a los 38’, metió uno de sus desdobles que impresionan al hincha de Nacional que no lo tenían tan visto de su paso por River y Danubio, y le puso otra fina asistencia a Alonso. El goleador, que anda derecho, la cruzó al medio y De los Santos la metió en su arco en un desesperado intento defensivo.

Danubio ensayó variantes para el segundo tiempo. Mayada, devenido en delantero en un equipo que apuesta a un juego que no raya con las líneas estéticas pautadas por su propia historia, pasó a integrar el doble 5 en procura de darle al equipo un haz de claridad. Ni así pudo.

El botija Silvera, que entró a jugar por afuera y por derecha cuando el 4-4-2 de la franja se hizo 4-2-3-1, poco pudo cambiar y Nacional siguió dominando desde su ventaja.

Eso le permitió el relax físico de esperar el partido más atrás para manejar los contragolpes con espacios. Con la claridad un Porras que la entrega siempre al pie y de un Alonso que inventa espacios donde no los hay.

Pudo descontar Danubio solo por un grosero error defensivo de Espino, en un cierre impreciso que marcó la única imperfección que tuvieron los tricolores en toda la tarde. Pero salvó Munúa. Y eso fue todo lo que mostró Danubio de mitad de cancha en adelante. De ahí para atrás fue peor: hizo agua en defensa y jamás salió a contestarle al rival la tenencia del balón para intentar algo.

Nacional se floreó así con largas secuencias de pases que provocaron el ole de la tribuna y un nuevo gol de Arismendi que la acomodó con categoría contra un palo desde afuera del área.

El tricolor levanta vuelo. Con las alas de Alonso. Con una tripulación seria y enchufada. Y está a un puntito del líder Racing. Los pasajeros se ilusionan.  


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