Isinbayeva y un adiós soñado

Tras anunciar su retiro de las competencias, la rusa Yelena Isinbayeva se consagró campeona mundial de salto con garrocha después de seis años, cerrando así una carrera tan brillante como carismática

Yelena Isinbayeva volvió a volar. Después de varios años sin grandes títulos, la rusa se consagró campeona en salto con garrocha. Y lo hizo en su torneo más especial. En su país, Rusia, y en el certamen que eligió para ponerle un broche dorado a su carrera: el Mundial de Moscú.

La marca con la que se impuso, 4,89 metros en su primer intento, no parece imponente en comparación con su récord mundial de 5,06 m (Zurich, 2009).

Pero le fue suficiente para vencer a retadoras que llegaban en mejor forma.  

La estadounidense Jennifer Suhr, quien le arrebató el oro olímpico el año pasado en Londres y que le superó este año su récord nacional bajo techo (5,02 m en marzo), debió conformarse con el bronce con un registro de 4,82 m.

La cubana Yarisley Silva, que  ostentaba las mejores cinco marcas de la temporada (la mejor de 4,90 m) terminó tercera con 4,82 m y más nulos que la estadounidense (cuatro contra siete).

También fue animadora de la prueba la brasileña Fabiana Murer, campeona mundial 2011, quien terminó quinta con 4,65 m.

Todas volvieron a rendirse a los pies de la zarina.

Sí, a sus 31 años, Isinbayeva volvió a demostrar su hegemonía.

Nacida en Volvogrado, la exStalingrado, la de heroica resistencia a la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, Isinbayeva fue antes gimnasta que atleta.

A los 15 años tuvo que dejar: era demasiado corpulenta (mide 1,74m) y así llegó al atletismo.

En 1999 fue campeona mundial de menores (sub 18) en Bydgoszcz y al año siguiente también fue oro entre las junior (sub 20) en Santiago. En ambas ocasiones impuso nuevas marcas mundiales.  

Dejó de ser una promesa en 2002 cuando en el Europeo de Múnich fue medalla de plata detrás de su compatriota Svetlana Feofanova.

Isinbayeva es una de esas atletas tocadas para grandes gestas y sus números perdurarán por muchos años en la historia del deporte.

Batió 28 récords mundiales quedando cerca de los 35 que rompió, entre los hombres y en la misma prueba, el ucraniano Sergei Bubka.

Fue campeona olímpica en 2004 (4,91 m) y en Beijing 2008 (5,05 m), en ambas ocasiones con récord mundial incluido.

Ganó los títulos mundiales de Helsinki 2005 y Osaka 2007, y fue tercera en París 2003.

En los mundiales bajo techo, que se disputan los años pares, registra cuatro medallas de oro.  

Fue la primera mujer en saltar cinco metros cuando el 22 de julio de 2005 ganó en la reunión de Crystal Palace. Quiso el destino que en ese mismo campo, en 2009, perdiera un invicto de seis años al ser batida por la polaca Anna Rogowska.

Ese fue el preludio de su caída. En el Mundial de Berlín 2009 registró tres nulos y no marcó en la final. Al año siguiente, en Doha y bajo techo, quedó afuera del podio por única vez en esos certámenes, y en el Mundial de Daegu 2011 terminó sexta.

La medalla de bronce de los Juegos Olímpicos del año pasado, para una atleta de este calibre, tuvo sabor a poco.

Por eso, esta conquista la reposiciona en su pedestal y está mucho más acorde con sus pergaminos. Los tres intentos nulos del récord mundial de 5,07 m, posteriores a su victoria, son una mera anécdota. Con Isinbayeva se apaga la estrella más grande del atletismo femenino.  

5,06 m
Es su récord mundial desde el 28 de agosto de 2009, en Zurich.


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