Isabel, la modista que será presidenta de un club de fútbol

Desde este martes tomará las riendas de Rampla Juniors; fue fundadora del fútbol femenino en Uruguay

Vestidos de novia, de cumpleaños de 15, de fiesta. Todo eso rodea a Isabel Peña, quien este martes será nombrada oficialmente presidenta de Rampla Juniors luego del paso al costado de Juan Castillo, transformándose así en la primera presidenta de un club de la A.

Hace más de 40 años que es modista y con mucho sacrificio vivió de eso toda su vida. Ya le queda poco para comenzar a preparar el vestido de los 15 de su nieta Érika, quien tiene 13 años.

Se crió con Walter Ferreira, el exfisioterapeuta de Nacional y la selección, fallecido en enero del año pasado, quien jugó en Rampla hasta la Tercera división y de quien no deja de brindar elogios. "Atendía gratis a los futbolistas del club. Era un ángel. Incluso a mí me ayudó cuando tuve un problema de meniscos. Siempre fue muy humilde", recuerda Isabel a Referí.

"Recién me cae la ficha de lo que será el hecho de ser presidenta de Rampla. Es una responsabilidad muy grande, pero tengo compañeros muy buenos que me van a ayudar", agregó.

Toda su familia es hincha del club, incluso su hermano que hoy es kinesiólogo de Peñarol desde hace años. Ella fue gerenta del club cuando José Luis Corbo era presidente, hizo la escalera dirigencial hasta llegar a este lugar. Pero donde más se destacó fue en el hecho de haber sido pionera en el fútbol femenino a fines de la década de 1980 cuando ni se hablaba de ello en Uruguay y casi en el mundo.

El equipo que más la marcó fue el del ascenso de 1980 porque "no se nos daba nunca. Siempre estábamos cerca, pero no podíamos. Ese año sí". Entonces recuerda a Pedro Graffigna, a Prestes, a Faral, y a jugadores como Ruben Paz y Antonio Alzamendi.

Héctor Codevila fue como un ídolo para ella. Primero como jugador y luego como entrenador. Igual agrega: "Todo el que defiende la camiseta de Rampla para mí es un ídolo".

"De fútbol hablo todo el día y trato de ver fútbol argentino porque lo veo un poco más dinámico que el nuestro. Me gusta", explicó.

Acerca de sus inicios en el fútbol femenino recuerda que comenzó con Matilde Reich y que Omar Paolillo era el gerente de la AUF. "Los equipos fundadores fuimos Rampla, Danubio y Nacional. Tratamos de formar una liga, hasta que lo logramos. Con Rampla conseguimos el sexenio, algo que nadie logró", dice.

Con las jóvenes de Rampla, llegó a jugar una Libertadores en Perú, algo inédito para los años de 1990. "El Dr. Corbo se hizo cargo de que el club pagara los pasajes, porque hasta allí, no había dinero para el fútbol femenino. Yo ponía a veces de mi bolsillo, las chicas hacían rifas para autofinanciarse. Eso era muy importante: que dependían de ellas mismas para poder competir. Con eso, hay que sacarse el sombrero. Algunas estudiaban porque tenían posibilidades como Belén Cardacio la hermana de Mathías (jugador de Defensor) y Juliana Castro la hermana del Chori".

No hace mucho la AUF la premió como dirigente fundadora del fútbol femenino. "Fue una satisfacción que comparto con la gente que nos ayudó", indica.

El escondite de la media

Hace poco, le tocó ir a una sucursal bancaria a retirar una muy importante suma de dinero en dólares para el club y para cubrirse de algún robo, se le ocurrió guardarse el dinero en una media.

"Había que salir a la calle y se me ocurrió. Rampla es una familia y todos hacemos de todo. Salí muy tranquila como que no pasaba nada hasta que pude llegar al estacionamiento donde estaba el auto. Si ponés cara de susto, la quedás", dice sonriendo.

Isabel fue nexo vinculante con personalidades de gran prestigio hinchas del club, a las que logró acercar. Lo hizo con Enrique Iglesias (extitular del Banco Interamericano de Desarrollo y Canciller), con Ricardo Espalter y Natalia Oreiro, quien envió un video para el plantel previo al clásico ante Cerro.

Con Enrique Iglesias y su apoyo comenzaron a armar la piscina de Rampla que por ahora, no se pudo terminar. "Se hicieron mini convenios, pero desde que se fue Wilson Elso Goñi, nunca más nos vinieron a ver", recuerda.

Espalter fue el padrino del fútbol femenino. "Al principio fue cauto. Pensó que era cualquier cosa. Y un día vino a ver un cuadrangular que llevaba su nombre y quedó loco de la vida. Me dijo: 'Te juro que nunca pensé ver a mujeres jugando'".

En los últimos meses, ella misma le presentaba a determinadas figuras de Rampla al propio Juan Castillo cuando era presidente. "Y... son años. Él no estaba inmerso en la institución y yo conocía a más gente. Solo por eso".

En su profesión de modista, prefiere quedarse hasta las 3 o 4 de la madrugada trabajando porque entiende que rinde más. También hizo vestidos para hinchas de Cerro. "No soy anti nada. Tengo gente amiga. Mis vecinos son de Cerro y hay un gran respeto. Nos felicitamos mutuamente cuando gana uno u otro equipo".

Respecto al tema de la violencia en la que últimamente la sede de Rampla fue víctima de un atentado y en el clásico de Tercera ante Cerro fue baleado el padre de dos jugadores, Isabel indicó: "No entiendo por qué hay gente que se enceguece de esa manera. Depende de la dirigencia también, de la gente que esté. En este momento, no hay diálogo, porque tampoco se han comunicado con nosotros luego de los episodios. Sí exhortamos a los nuestros a que no caigan en esos errores. Los dirigentes tenemos que aplacar. Tenemos una hinchada bastante tranquila y han respetado cuando Castillo puso énfasis en que las cosas no se arreglan con violencia".

De cara a cómo se puede arreglar el tema de la violencia en el futuro sostuvo que lo ve "complicado". Y agregó: "No sé por qué lado se puede atacar porque es la sociedad la que está mal".

El lunes, en el Día del Abuelo, su nieta Érika se acordó con el paso de las horas de saludarla. "Tengo el regalo en casa", le dijo. Isabel este martes entrará en la historia y tiene muy claro la responsabilidad que implica ser presidenta de un club en el fútbol uruguayo.


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