“Intuía que íbamos a ser los campeones”

El jugador que le dio vida a Danubio al marcar el 2-2 en la última acción del alargue, expresó que el “convencimiento” de que iban a quedarse con el título fue fundamental para no bajar los brazos nunca

“Camilo ídolo”, le gritan sus compañeros que pasan al vestuario para seguir los festejos. “El mejor por lejos”, le dice Emiliano Velázquez a los periodistas que lo entrevistan, mientras señala a su compañero. Mayada, con sus medallas de campeón, sonríe y responde.

¿Fue el gol que soñó toda la vida?

La verdad que va a quedar en el recuerdo para toda la historia de mi vida y del club, fue un gol muy importante porque nos dio la posibilidad de ir a los penales. Fue una pirueta que ensayé en ese momento. Sentí una alegría enorme, no podía creer que estaba convirtiendo el empate en la hora para darle a Danubio la posibilidad de ir a los penales. Lo festejé muchísimo, todavía no había nada ganado, pero después se confirmó en los penales, donde apareció Salvador (Ichazo) de forma magnífica, que nos dio una alegría enorme. Pero trabajamos muchísimo, con momentos de altibajos, pero se dio el resultado y creo que da para festejar muchos días.

¿Cómo fueron esos últimos segundos?

Fueron dos jugadas que tapó Salvador. Yo sentía que me estaba tirando con él cuando le quedaban esos mano a mano. Luego, si mal no recuerdo, tomé la pelota en el medio de la cancha, encaré a Santiago Martínez, me metí en el área, tire una pared, (Gastón) Faber creo que le pega al arco, rebota, me pica delante y trato de aguantar el rival con la pelota frente a mí, y tiro la pirueta al segundo palo y por suerte entró ahí.

¿Qué sintió en ese instante?

La verdad, no la vi entrar pero cuando oí que explotó la tribuna me di cuenta que había sido gol y salí a festejarlo sin saber para dónde. Fue una emoción tremenda. Nunca me había sacado la camiseta en un festejo de gol, me hice el CR7 (sonríe), pero fue lo primero que atiné. Capaz que si tenía amarilla me había olvidado, pero por suerte no tenía y pude entrar en la definición por penales. 

¿Y en los penales?

Tomé la voz con los compañeros y les dijimos a los más jóvenes que tuvieran frialdad y mucha confianza. Siempre practicábamos mucho entre semana los penales. Algunos tuvimos la suerte de convertir, otros de errar, pero la verdad que Salvador estuvo fantástico y de esa manera se conquistó el título.

¿Fue todo con sufrimiento?

Fue ganar una final épica, a pesar de que ya estaba en la historia porque la definían dos equipos menores, fue un partidazo, fue muy bueno lo de Wanderers y siento una alegría enorme por todo, por el gran rival que tuvimos enfrente que hizo una gran final. Creo que para los espectadores se disfrutó mucho. Fueron condimentos que los que no querían ver a Danubio y Wanderers en las finales, por ahí se llevaron una sorpresa.- Me refiero a hinchas de Nacional y Peñarol. No digo que no quieran ver a Danubio o Wanderers, sino que capaz que la definición no llamaba mucho la atención, pero no creo que no haya alguien con mala intención de ver a Danubio o Wanderers campeón.

¿Cómo hizo para correr tanto?

Es natural, pero a la vez trato de ser profesional en todos los aspectos de mi vida. Me cuido mucho y creo que por ahí quizás tuve esa respuesta hasta el final. Por eso creo que se vio el despliegue que tuve, pero también hubo compañeros que corrieron muchísimo. Tal vez se resaltó porque me tocó jugar en varias posiciones y correr bastante. Sentía energía para picar, si bien después me quedaba recuperando unos minutos. Por suerte la última jugada fue un pique de unos cuantos metros y después me quedó para convertir y pude hacerlo.

¿Lucharon todo el año por esto?

Sí. También el rival engrandece este resultado porque creo que fue el que jugó mejor en el año. Nosotros fuimos peleándola con un gran Apertura, luego con irregularidades en el Clausura y nos quedamos con el título. Saludo a Wanderers que fue un digno rival.

¿En algún momento pensó que se les escapaba?

Estaba convencido de que el título iba a quedar para nosotros, y por eso fue la respuesta hasta lo último. Si hubo un equipo que tuvo actitud hasta el final y trató de ir por todo, fuimos nosotros, porque sabíamos que estábamos en desventaja.

¿Cuánto soñó con el título?

La verdad que lo hablé mucho con los compañeros en el auto en estos días. Intuía que íbamos a ser campeones, lo veía, y creo que el convencimiento ese nos llevó a quedarnos con el título. Mantuve la actitud, traté de pelear hasta hasta lo último, incluso atándole los cordones al golero rival para que se agilice el juego, porque tenía la confianza de que podía terminar con una victoria de Danubio, por eso luché hasta el final.


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