Insultado como nunca

El hincha que solo se apasiona con las victorias, le gritó de todo al Polilla Da Silva, el común denominador de las tribunas carboneras; los jugadores también recibieron lo suyo

Fue la noche que menos esperaba. Jorge “Polilla” Da Silva vivía un partido muy especial por todo: porque luego de mucho tiempo retornaba a la cancha que lo vio crecer como notable goleador, porque enfrentaba una vez más con Peñarol a su exequipo, Defensor Sporting y por la situación que atravesaba su equipo.

Antes del partido recibió a Marcos Jerez, un viejo conocido como equipier de los violetas, quien hoy permanece en el club. Se sentó a fumar tranquilo y sonriente. Saludo al doctor José Veloso, encargado del control antidopaje.

Entró muy tranquilo en esa cancha que tanto conoce. Por un lado, la hinchada violeta le mostró una gran indiferencia, más allá de que fue campeón uruguayo como entrenador de dicha institución en 2007-08.

De a poco fue entrando en clima y se paró del banco de suplentes para observar todo más de cerca. Se arrodilló y en cuclillas se llevó la mano a la boca en un gesto típico. Así observó gran parte del primer tiempo y una vez más, no pudo creer cuando tras un espectacular pase de De Arrascaeta para Zeballos, llegó el centro de este y el gol de Risso.

Y de allí a los insultos medió un minuto. Porque terminó el primer tiempo y cuando se retiraba con la cabeza gacha y pensando en qué hacer para tratar de cambiar la pisada en el complemento, comenzó una lluvia de gritos e insultos hacia él de los hinchas de Peñarol que estaban en la Tribuna Ghierra, no los barras de atrás del arco. Se supone esos mismos hinchas son los más mesurados, pero igual no se aguantaron. Todo un mensaje y todo un adelanto de lo que ocurriría al final del encuentro. ¿Ya se podía percibir a falta de 45 minutos que no lo podría dar vuelta?

Es que el Polilla no logra bajarle el nivel de nerviosismo a un equipo que a esta altura parece no tener una oncena titular clara, más allá de lesiones y suspensiones.

Esta es la primera vez que el Polilla pierde dos partidos seguidos en lo local desde que dirige a Peñarol desde marzo del año pasado y justo cuando ahora se viene un clásico y perdió el liderazgo en la Tabla Anual. Todo apunta a acrecentar la crisis que comenzó con la derrota ante Racing el sábado de la semana anterior.

Además, con esta caída, prácticamente se despide del Torneo Clausura ya que quedó a 5 puntos del puntero Defensor Sporting.

El final era anunciado. Da Silva y los jugadores se fueron insultados por toda la hinchada –a esa altura ya se había sumado la barra– y con un gesto indescriptible en su cara. No importa haber sido campeón del Apertura, el hincha no tiene memoria ni paciencia.


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