Inseparables

Alessandro Del Piero y la pelota continuarán con el idilio en el fútbol australiano, lejos de Juventus, donde el italiano disputó más de 500 partidos

Antes de cumplir un año de vida ya jugaba con ella. Aunque era más grande que él, se llevaban muy bien. Eso se supo con el tiempo, con los partidos. Alessandro Del Piero y la pelota, siempre fueron inseparables. Aún hoy, cuando pasaron 38 almanaques por su vida, fue campeón del mundo y ganó otros 14 títulos. Será en Australia, el mundo de los canguros, donde continuará la magia de Pinturrichio. Dicen que el Sydney FC pagó 4 millones de euros por su contratación, pero eso es lo que menos importa. Lo importante es que sus piernas seguirán derrochando talento. Al menos, hasta los 40, así lo dijo.

Hace unos meses, Del Piero fingió que se ataba los cordones de los zapatos para que no lo vieran llorando después de una ovación de más de media hora de parte de los 40.000 hinchas de la Juve, el club que defendió durante 19 años. Lo obligaron a dar una vuelta de honor en ese partido frente a Atalanta que marcaría el cierre de su carrera en el estadio Delle Alpi. El elegante Del Piero, al que solo expulsaron dos veces en toda su carrera, dejaría de vestir la camiseta blanquinegra, esa que ni siquiera eludió cuando el club bajó a Segunda división en medio de un escándalo de corrupción. Sus compañeros lucieron una leyenda para homenajearlo: “12 setiembre 1993 / 20 de mayo 2012: Un amor”. En 1993 debutó contra el Foggia.

Ya de niño amaba a la Juve. En su cuarto de Conegliano, donde nació el 9 de noviembre de 1974, tenía posters de Platini. También de los cantantes que escuchaba con su hermano, con el que compartía la habitación: Michael Jackson, Genesis, U2, Dire Straits. Hijo de un electricista y una limpiadora, Alessandro soñaba con ser electricista, camionero o cocinero. También con ser futbolista.

Jugó en el Padova, pero la historia grande la escribió en la Vecchia Signora. Al principio a la sombra de otro grande, Roberto Baggio, hasta afirmarse definitivamente en la temporada 1995-1996.  Dos años después, una grave lesión detuvo su marcha, pero sirvió para iniciar una nueva etapa. Se perdió la temporada 1998-1999 por la rotura de los ligamentos de la pierna izquierda. Después de aquel infortunio, cambió su físico: “Cambió el 8 de noviembre de 1998. Estuve fuera 12 meses y cuatro con muletas. Cambió mi carrera y me hizo mejor jugador. Antes era un chico fuerte, rápido, bueno técnicamente, que seguía solamente el instinto. Después lo domé demasiado y ahora busco un equilibrio”, dijo años después.

Más tarde llegó la acusación de dopaje cuando el diario L’Equipe tuvo acceso al informe de una investigación en el que se informaba que 13 jugadores de la Juve reconocieron en los interrogatorios haber hecho uso abusivo de preparados “a base de hierro”, entre ellos Zinedine Zidane, Didier Deschamps y Alessandro Del Piero.

El club fue acusado de suministrar EPO a sus jugadores entre 1994 y 1998 y el médico Riccardo Agricola fue encontrado culpable y recibió una sentencia a 22 meses de cárcel. Otro duro momento en la carrera del delantero, fenómeno extraordinario en un país donde la mayoría trata de ponerle un cerrojo al buen fútbol.

Disputó 700 partidos con la camiseta de Juventus y marcó 318 goles. Con la selección debutó en 1997 y la defendió 91 veces, marcando 25 tantos.

Ganó seis ligas  italianas (94-95; 96-97; 97-98; 01-02; 02-03; 11-12), una copa (94-95), cuatro Supercopas (95, 97, 2002, 2003), una Liga de Campeones (95-96), una Copa Intercontinental (1996), una Supercopa de Europa (1996) y fue campeón del Mundo con la azzurra en 2006.

Esta semana, el presidente de Sydney FC, Scott Barlow, anunció con orgullo el acuerdo con el legendario futbolista. “Esto es enorme para Sydney, enorme para la Liga y enorme para el fútbol australiano”, dijo Barlow, el hombre que consiguió que Alessandro y la pelota, sigan de amigos.


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