Inolvidable 2014 para Real Madrid

Sumó el título de campeón del mundo a la Champions, la Supercopa y la Copa del Rey ganados este año

A los 58 segundos de la final, Toni Kross irrumpió como si fuera un Fórmula Uno. Le robó la pelota a Mercier que demoró más de un segundo en pensar que hacía con ella, y se la entregó a Cristiano. El portugués la tiró al corazón del área y Benzemá se tropezó con el impulso. Así empezó el partido que decisivo del mundial de clubes. Tal como se pensaba, un Real Madrid arrollador y un San Lorenzo esperando por si tenía su oportunidad.
Al final no hubo sorpresas y ganó Real Madrid por 2-0. Pero, pese a ese primer impulso y a los pronósticos previos que hablaban de una goleada de los merengues, el triunfo no fue tan fácil. Le costó marcar el primer tanto y el segundo llegó luego de un grueso error del golero Torrico.
El conjunto español cerró un año 2014 espectacular. Fue campeón de la Liga de Campeones, de la Supercopa de Europa, de la Copa del Rey, lidera la Liga y ahora ganó el mundial de clubes. Real Madrid toca el cielo convertido en una máquina de ganar. Convirtiendo una final en un partido más de una racha victoriosa que no tiene fin. Veintidós encuentros consecutivos tumbando rivales que van dando forma a un equipo de leyenda. Tras cumplir el ansiado sueño de la Décima Copa de Europa conquistó por primera vez el título que faltaba en la sala de trofeos del Santiago Bernabéu.
El fútbol salió victorioso del mundial de clubes. El crecimiento del fútbol europeo contrasta con las dificultades económicas del sudamericano. Provoca duelos desiguales en un torneo intercontinental que refleja la realidad. Asumiéndola hay formas de recortarla y hacer sufrir al favorito. En ese apartado los conjuntos argentinos son maestros.
Era el partido de la vida de San Lorenzo. Así lo sentía y fue lo que marcó los días previos a la final tras ser un manojo de nervios en su estreno en el mundial. No iba a regalar nada. Cada pelota la pelearía como si fuera la última, cada minuto que pasaba alimentaba una esperanza, mientras aguantase en pie al poderoso Real Madrid. Intentó llevar el duelo a un rincón incómodo para las estrellas blancas. Acudió al otro fútbol para recortar la abismal diferencia de calidad entre jugadores.
Era el partido que esperaba el Real Madrid que se ha convertido en un canto al buen fútbol, guiado por un técnico que enterró tiempos oscuros con una apuesta clara por el buen gusto. Carlo Ancelotti inculcó una filosofía que encaja a la perfección con la historia madridista. Cambió la mentalidad para, primero querer el balón, y desde la posesión mostrar un fútbol directo demoledor. Sin espacios estuvo incómodo pero con Iker Casillas como un espectador más, el triunfo era cuestión de tiempo.
Para ello no debía entrar en la batalla que proponía San Lorenzo. Con la posesión no crearía peligro Real Madrid. El Patón Bauza corrigió todos los errores tácticos de la semifinal. Juntó líneas y esperó al Real. Más cómodo en este papel que en el de protagonista que debía asumir ante el Auckland City. Jugó por momentos por encima del límite de agresividad permitido San Lorenzo.
Hasta que apareció de nuevo Sergio Ramos vestido de salvador. El héroe de la Décima lo volvió a repetir. La rosca perfecta de Kroos en el córner encontró el poderío del zaguero en el juego aéreo. San Lorenzo ya estaba obligado a atacar y los espacios permitieron al Real Madrid reencontrarse con su verdadera imagen en el segundo acto. No tardó en castigar a su rival con fallo garrafal de Torrico tras remate de Bale. Y así, cerrar un 2014 de ensueño.


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